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Artículos en archivo año 2008 | Un “Vergel” en el CAM-LB: No es un déjà vu más |
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| Archivo - 2008 | |
| jueves, 29 de mayo de 2008 | |
![]() La reacción a la forma, al volumen y a la contraposición de los elementos, es el norte; por eso Clemencia se apoderará del espacio en su totalidad, para llenarlo de particulares piezas que responden a la ruptura de muchos cánones modernos, pero que a su vez hacen elogio a los antiguos modelos, recreando con ellos una nueva expresión artística, algo sin comparación, “simplemente se parece a Clemencia”, es así como la artista lo define. Regresar de Hamburgo, en donde actualmente reside y lugar que le abrió los ojos al arte, a Maracaibo, para ella siempre es un gusto, pues Labin es la fusión de las dos culturas, cuestión que la ha convertido en un producto que se mueve en varios mundos, intentando siempre a través de sus obras, o sus recuerdos, mantener esa parte latinoamericana que lleva a todos lados, de la que siempre se alimenta. ![]() Monstruos de tela, salchichas acolchadas, formas fálicas con coloridas estampas, divertidos cuerpos abstractos. Muchas son las definiciones que los mismos espectadores le han atribuido a sus creaciones, pero el discurso de la exposición es de risa, de humor. “La exposición es seria, mi trabajo es serio, todo es en serio, pero quiero que la gente se ría de ella, que resulte juguetona, que todos disfruten, para que así puedan quebrar en sus cabezas los otros esquemas de arte, y comprender que una escultura no tiene que ser siempre algo costoso, puede ser como nuestro juguete favorito, como una teta materna. ¡Qué importa!”. Su esfuerzo por crear una plataforma de proyectos autónomos, la hacen sentir mucho más complacida con el hecho de ser ella misma, cuestión que disfruta cada vez más y que ofrece como consejo a los noveles artistas porque “hoy día lo único que cada quien puede considerar como propio es lo que se es. La validez de cada individuo está en mantener algo particular” dice la artista y sin duda, sus creaciones llevan ese sello. Voluptuosidad, tridimensionalidad, tacto y plasticidad colmarán el ambiente de las Salas 5 y 6 del CAM-LB, que se siente complacido de recibir a Labin, pues la exposición se perfila también como un apoyo ofrecido a artistas contemporáneos que se ha implementado en la institución, que ahora recibe un “Vergel” que a muchos hará reír, llorar, molestar, pero lo más importante es que a todos hará reaccionar.
Clemencia Labin: pluralidad y estatutos independientes![]() A partir de ese momento hasta la actualidad, Labin ha mantenido una constante presencia en galerías, museos y salones de arte del país planteando diversas propuestas que en ocasiones también se han reproducido en distintos países, además de Alemania. Esta tarea progresiva ha requerido no sólo constancia, investigación y trabajo, sino que pareciera haberle revelado la necesidad de tender puentes e intermediaciones con las audiencias, de acercar su propuesta a los artistas, a la crítica, a los curadores, en fin, a todo tipo de público. Sus viajes a Venezuela, específicamente a la selva y a Maracaibo, su ciudad natal, se reanudaron hacia 1985 luego de una prolongada permanencia en Alemania, y es justo en ese momento cuando comienza, ya en edad adulta, a conocer el país; desde esa época se planteó, quizás inconscientemente, lo que suele llamarse el regreso del inmigrante o la necesidad de interactuar con éste territorio, de acudir a ese reencuentro a partir del espejeo de sí misma con su ciudad, a partir de sus hábitos, de sus preferencias, de sus afectos. Otro valor importante a destacar dentro de su trabajo es el uso del color como elemento protagónico en el cuerpo de la obra. El color estimula la percepción de las formas, alude a los estados de ánimo, a la condición espiritual. A través del color y sus tensiones Labin expresa las infinitas posibilidades compositivas, desordena constructos, estimula la imaginación, ofusca fantasías. El extenso repertorio con que Clemencia Labin ha trabajado su obra, le ha permitido alcanzar una relación específica e identificable dentro del panorama de la plástica local, haciendo reconocible su lenguaje en diferentes audiencias, lenguaje plural que aunque cargado de signos y códigos de la cultura popular venezolana, responde también a los basamentos de su etapa de formación en Alemania. La condición plural como estrategia de producción artística, es propia de los artistas europeos que le salieron al paso al pop art norteamericano superponiendo temas y técnicas alternativas y creando un estilo híbrido que ponía en crisis los métodos de evaluar la obra de arte; además del conocido movimiento del nouveau realisme acuñado por Pierre Restany en Francia e Italia, fueron Gerhard Richter y Sigmar Polke en Alemania, los artistas que criticaron más irónicamente el pop art y el realismo socialista inventando el concepto de realismo capitalista. Es en este ambiente del post pop, del auge del arte conceptual y del neoexpresionismo alemán e italiano que Labin atiende la necesidad de frecuentar la Academia de Arte de Hamburgo entre 1984 y 1990. Luego tendrá el privilegio de estudiar con el artista Sigmar Polke, factor que marcó decisivamente su quehacer plástico. Ambas experiencias y especialmente la relación con Polke, le confieren las bases para la construcción de un lenguaje personal que se sustenta en la apreciación del entorno, un lenguaje que involucra la vida y la realidad, y que se expresa a través de la gramática de la versatilidad, de la trampa visual y de la ironía, un lenguaje cuyo alfabeto compositivo es el color, el volumen, la contraposición y la dislocación de los planos entre sí mismos. Con éstas herramientas básicas Labin da inicio a sus indagaciones sobre el hecho visual, y retorna constantemente a sus raíces marabinas con la necesidad ontológica de enriquecer ese bagaje; allí se topa con diversas estéticas externas a lo artístico, que inmediatamente comienzan a incluirse y metabolizarse en su trabajo actual. Es así como del encuentro con Maracaibo nace en 2001 el proyecto Velada Santa Lucía. En su primera edición este evento creado por Labín se proponía combinar la puesta en escena de la acción Ave Purísima, realizada en la iglesia del popular barrio de la ciudad lacustre, con la apertura de una casa tradicional de su propiedad que luego funcionaría como casa-museo. La Velada Santa Lucía alcanza hoy el total de cinco ediciones anuales, y representa en la actualidad un lugar emblemático del cruce entre diferentes manifestaciones artísticas y sus relaciones con la comunidad. Santa Lucía se ha convertido en un punto de encuentro de canto a lo establecido, en una gran fiesta donde se celebra no sólo el arte sino la vida, una expresión que se nos presenta como un gran cuadro vivo: ese performance en donde no fue necesario para Clemencia ir en pos de sus orígenes, fueron ellos quienes sorpresivamente salieron a su encuentro. Tahía Rivero Centro de Arte de Maracaibo Lía Bermúdez, CAM-LB Fuente: Prensa CAM-LB |
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