Regresa la fiebre de El Dorado
Doce piezas inspiradas en el horóscopo babilónico, elaboradas a partir del montaje fotográfico sobre hojilla de oro conforman la más reciente propuesta estética del artista plástico, Antonio Briceño, quien inaugura este próximo jueves siete de mayo, en los espacios de la galería D´ Museo, en Las Mercedes.
Fiel a sus inquietudes de biólogo, el ahora también fotógrafo y artista plástico reúne en Los Doce de Oro, zodíaco neotropical, sus incipientes conocimientos astrológicos, con los científicos y estéticos en una propuesta llena de vistosidad, sobriedad y una fuerte dosis de humor.

En este nuevo trabajo el artista rinde homenaje a los ilustradores naturalistas de la época de la conquista; a la fantasía de esos primeros científicos, quienes se atrevieron a describir en los libros las especies del nuevo mundo, a través de sus dibujos el esplendor de la fauna y la flora de América. Animales exóticos nunca vistos, remembranzas de Briceño en sus épocas de estudiante y científico investigador. Desde el punto de vista conservacionista, también pretende alertar al espectador ciertas especies en peligro de extinción, incluyéndolas en la muestra.
A través de toda su trayectoria como fotógrafo, Antonio Briceño se ha internado en los lugares más recónditos de nuestra geografía, e incluso fuera de ella, con el objeto de captar imágenes, objetos, colores, personajes y costumbres, para luego realizar sus mágicas fotocomposiciones.
La muestra, Los doce de oro la conforman doce obras compuestas de una imagen con un texto, es decir, cada imagen con su respectiva leyenda. Como solemos conocer cada signo del zodíaco viene representada por una imagen y las características de las personas nacidas bajo el mismo. En ésta Antonio Briceño amalgama sus conocimientos científicos y gráficos, ofreciendo su propia versión, una representación muy autóctona del horóscopo tradicional.
La cuaima, la danta, el arrendajo, la arpía, el cachicamo, el araguato y la pereza son algunas de las especies representadas, cuyos textos describen de manera muy jocosa, las características personales y puntos débiles de cada una de ellas. Para el artista además de un reto a nivel de manipulación de imágenes, confiesa que fue un trabajo divertido, pues se adentró en la naturaleza de cada signo y tomó de ellos, esa parte sarcástica y divertida.
“Realicé la selección en base a animales que conozco a través del estudio y del trabajo de campo, que me han deslumbrado en mis viajes por América, y he tratado que cada uno de ellos, corresponda realmente con las cualidades y debilidades del ser humano. Estoy seguro de que en esta exposición cada persona se va ver reflejada en su propio signo, lo cual le imprime un toque interactivo a esta propuesta”.
En cada obra la imagen resalta sola en una tabla dorada unicolor. En cada una de ellas, Antonio Briceño quiso experimentar la impresión fotográfica sobre un soporte poco convencional como es el oro. Encontró en el preciado metal un brillo irreproducible y una riqueza de texturas infinita, lo que hace que cada pieza tenga su propia identidad. “Cada pieza es única e irrepetible, porque cada plancha donde imprimo tiene sus características particulares, provistas de arrugas, manchas y tonos muy particulares, lo cual no ocurre en la fotografía tradicional, donde se la imagen puede repetirse en series”, señala el artista. “Esto no es fotografía propiamente dicha, aunque mi trabajo parte de la imagen fotográfica y la impresión, es una manipulación digital más bien se trata de gráfica”.
En este momento, la obra de este artista venezolano Antonio Briceño trasciende hasta los salones del Museo de las Confluencias de Lyon, Francia, invitado por esa institución, a propósito de su participación en la Bienal de Venecia con Dioses de América, que se expone actual y paralelamente a la que nos ocupa, en Europa. En este último proyecto representa, una propuesta iconográfica personal, basada en sus visiones, sueños y experiencias entre algunos pueblos aborígenes de América. Constituye, así, un homenaje a la supervivencia, sabiduría y dignidad de estos pueblos.
Carmen Adelina Pinto
Los doce de oro
Zodíaco neotropical
Entre los siglos XVIII y XIX, una nueva oleada de viajeros vino a Suramérica buscando El Dorado. Todos lo encontraron, en diferentes rincones de la variadísima geografía del continente. A sus ávidos oídos habían llegado, allende el mar, las más asombrosas descripciones de la naturaleza del trópico americano (el neotrópico), nuestro verdadero dorado, una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Fauna y flora sin igual despertaban en su imaginación curiosidad, respeto, admiración, temor y repulsión.

De los encuentros entre estos naturalistas y el vasto continente quedaron numerosos testimonios. Pero es en las imágenes donde se despliegan de forma más elocuente las emociones que mantuvieron a dichos viajeros conectados con tan excepcionalmente rico mundo natural.
Grabados, dibujos y acuarelas re-creaban para el público y la ciencia cada nueva criatura y su entorno. Con frecuencia la especie descrita estaba ilustrada a color, mientras que el contexto estaba tan solo bosquejado, monocromo, irreal, lo que parecía concordar con el aire de misterio que generaba tan extraño bestiario. Algunos de los mejores ilustradores ni siquiera cruzaron el océano: sus imágenes estaban basadas en los especimenes disecados y en las historias naturales narradas por los exploradores, casi siempre cuajadas de mitos en los que se proyectaba su más profundo mundo inconsciente. Y es que la fauna del neotrópico es tan portentosa que parece contener todas las imágenes simbólicas, todos los arquetipos con los cuales nos representamos.
De entre la abundantísima fauna que nos rodea, he hecho una selección, basándome en la simbología del zodíaco babilónico, que puede reflejar nuestra naturaleza más íntima. Son los doce de oro del zodíaco neotropical, un ejercicio en homenaje a aquellos que con sus ilustraciones mitificaron a El Dorado suramericano, nacido de la fusión entre una naturaleza exuberante y un mundo inconsciente desbordante de símbolos.
Antonio Briceño
CUAIMA
21 de marzo-20 de abril
La cuaima es un animal rápido y fascinante, de mirada profunda y siempre listo para el ataque: Se trata de la serpiente venenosa más grande del continente. Guerreros por excelencia, los nativos de este signo suelen atacar antes de ser agredidos, siendo en ocasiones despiadados y hasta sanguinarios. Su agilidad los convierte en excelentes atletas, bailarines y amantes, lo que, aunado a su irresistible atractivo, los hace sumamente peligrosos.
DANTA
21 de abril-20 de mayo
La danta es el animal más corpulento y pesado del neotrópico. Firmemente arraigado en la tierra, gusta de lo concreto, el orden, la belleza. Es un ser trabajador, muy paciente y persistente. A pesar de ser lento en el andar, en ocasiones arremete con fuerza y velocidad, llevándose por el medio a cuanto obstáculo se atraviese, demostrando su gran testarudez. Sin embargo, los nativos de este signo suelen aparentar más bien docilidad y calma.
ARRENDAJO
21 de mayo-20 de junio
Los nativos del signo del arrendajo son ligeros, coloridos y amistosos. Esta ave se caracteriza por imitar a la perfección los cantos de otras aves, por ello sus nativos siempre tienen la palabra exacta para su interlocutor, llegando esta cualidad al mimetismo. Esto los hace excelentes relacionistas públicos. Sin embargo, su adaptabilidad y cualidad aérea, hace que les sea difícil tomar decisiones y mantener el rumbo.
ARAWANA
21 de junio-22 de julio
De aspecto imponente y hasta amenazante, la arawana es en realidad un pez sumamente sensible y tímido, con tendencia a ofenderse ante las acciones de los demás, sin que éstas, muchas veces, tengan relación alguna con ella. Se trata de uno de los pocos peces con cuidado parental: ante la más mínima señal de peligro su prole entra en la gran boca del padre, hasta que el peligro desaparezca. Esto convierte al nativo de este signo en un ser sumamente maternal y hasta sobreprotector, capaz de hazañas increíbles para proteger su hogar y a los suyos.
ARPÍA
23 de julio-22 de agosto
La arpía es, sin duda, el águila más poderosa del neotrópico. Su vuelo a gran altura la relaciona con una criatura solar, por lo que es uno de los nativos con el ego más inflado. Se trata de un animal imponente, invulnerable, sin depredadores, capaz de cualquier cosa por alcanzar sus metas. Aunque en general persigue la claridad y la justicia, su egolatría suele hacerla volar por encima de todos los demás, a quienes devora sin piedad a fin de lograr sus objetivos.
CACHICAMO
23 de agosto-22 de septiembre
El cachicamo está permanentemente ocupado. Muy terrenal y materialista, vive sobre la tierra e, incluso, dentro de ésta. Parece no descansar ni temer al trabajo, y sus movimientos rápidos y minuciosos lo hacen una criatura detallista. Su ilimitado afán por el orden y la clasificación aparece en su coraza de cientos de placas perfectamente ordenadas. Esta compulsión por el orden y el control representa precisamente su talón de Aquiles, pues el control total constituye un imposible.
PEREZA
23 de septiembre-22 de octubre
Los nativos del signo de la pereza se andan siempre por las ramas. Desplazándose a grandes alturas, su permanente búsqueda del equilibrio y la armonía es la base de su supervivencia. Sin embargo, en este exagerado afán de equilibrio pueden malgastar una buena parte de sus energías, teniendo dificultades para concretar sus metas. La pereza es, sin duda, el signo más indeciso del zodíaco neotropical.
TEMBLADOR
23 de octubre-22 de noviembre
Se trata de uno de los animales más temidos del zodíaco. Habita en las profundidades, lo cual simboliza su gran profundidad de pensamiento y emociones. El temblador es el nativo que más busca la trascendencia y el misterio. Es sumamente sensible y muy irritable, reaccionando de manera violenta ante lo que considera una falta. Tiene gran tendencia a tomarse todo a pecho, lanzando sus poderosas descargas eléctricas, muchas veces mortales.
GUACAMAYA
23 de noviembre-21 de diciembre
Los nativos de este signo son sin duda los más alegres y optimistas. Su vuelo representa no sólo su incansable ansia de viaje, sino también la búsqueda del conocimiento y los ideales, y la atracción por la filosofía. Las guacamayas suelen ser ruidosas y parlanchinas –presumidas- y su capacidad para hablar puede ser muy superior a su capacidad para escuchar. Este deslumbrante y apabullante animal representa la esencia arquetipal del trópico americano.
MORROCOY
22 de diciembre-21 de enero
El morrocoy es un animal eminentemente terrestre. Lento pero seguro, suele desplazarse largas distancias a pesar de los obstáculos y las dificultades, lo cual lo convierte en un símbolo del trabajo y el esfuerzo. Su caparazón rígida evidencia cierta inflexibilidad de criterio, y su propensión a esconderse dentro de ésta muestra a un animal bastante conservador, que no asume riesgos.
ARAGUATO
21 de enero-19 de febrero
El araguato sobresale por su inteligencia, flexibilidad y capacidad de comprensión. Se trata de un animal gregario, muy fraternal, que antepone los intereses grupales a los personales. Amistoso y cordial por definición, el nativo de este signo es muy comunicativo, juguetón y hasta gritón. Alegre y progresista, dedica una gran parte de su energía a las actividades sociales.
COROCORA
20 de febrero-20 de marzo
La corocora es más bien tímida y uno de los animales más sensibles. Su asociación con el agua revela a un ser fundamentalmente emocional. Místico y bondadoso por excelencia, su hipersensibilidad suele llevarlo a tomarse las cosas a pecho, y en casos extremos, al melodrama. Los nativos de este signo están particularmente dotados para la música, como vehículo para la expresión de sus emociones.
Desde el 07 de mayo
Galería D'Museo
Calle California, ente Mucuchíes y Perijá, Edificio Sonora, P.B., Las Mercedes. Caracas, Venezuela
Telefax: (58)(212) 993.1798 – 993.8402
Fuente: Carmen Adelina Pinto
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