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Claudia Hakim: Geometría en movimiento Imprimir E-Mail
Archivo - 2008
domingo, 13 de abril de 2008


El cálido metal de Claudia Hakim

“La simetría, ya sea que se defina en un sentido amplio o restringido, es una idea por medio de la que el ser humano de todas las épocas ha tratado de comprender y crear la belleza, el orden y la perfección”.
Hermann Weyl

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A partir de la observación y percepción de algunos aspectos de la realidad, la artista Claudia Hakim procede a un proceso gradual de abstracción. Este proceso culmina en la creación de imágenes, conceptos, en la elaboración de un lenguaje propio y a la vez enigmático, en el establecimiento de propuestas concretas y en el descubrimiento y demostración de texturas y mundos que le son propios.

Pero la cara más abstracta del arte es siempre el punto de llegada, no el de partida. El arte es una actividad humana en la que interviene la imaginación, la intuición, la percepción profunda, la asociación de ideas, el azar y también la superación de obstáculos, la paciencia, la perseverancia y la capacidad de trabajo.

Estas experiencias y observaciones son un buen punto de partida en donde Hakim, en base a un trabajo investigativo tenaz, ofrece la representación simbólica de su realidad. Este es el proceso que nos propone la artista. Luego de la experimentación y manipulación reflexiva, se abstrae, generaliza y amplía aquellas referencias asumidas en un principio, mediante el uso de diversos materiales, prevaleciendo en esta oportunidad el metal.

Y no es solamente el material o la temática lo que nos atrae de la obra de Hakim, sino también, la variedad de situaciones, que este mundo atrayente y creativo de las transformaciones geométricas nos presenta.

Las piezas exhibidas -procedentes de la colección de la artista-, es donde aplica los conceptos geométricos en su construcción plástica. En este sentido, la geometría y el movimiento, son los elementos básicos en estas creaciones, originando el nombre de la muestra.

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La presente exposición, también alberga varias instalaciones interactivas que permiten al público una contemplación más completa al ofrecer espacios que reflejan arte geométrico combinado con sonido e imagen en movimiento, permitiendo al usuario de la Galería Universitaria Braulio Salazar, contemplar las estructuras geométricas volantes realizadas por esta artista durante estos últimos años.

La geometría nunca ha dejado de estar presente en el arte, por lo que estas formas siempre presentan conceptos creativos y expresivos. Esta muestra, no solamente evidencia la evolución del artista en el uso conceptual y artístico de la geometría, sino que a su vez, está enmarcada dentro de la celebración del 50 Aniversario de la Reapertura de la Universidad de Carabobo y los 116 años de su creación, evento de significativa trascendencia para el país. La Universidad de Carabobo y la Galería Universitaria Braulio Salazar, educando y construyendo ciudadanía a través del arte.

Galería Universitaria Braulio Salazar

Del 17 de abril al 1 de junio de 2008


 

Los complejos hilos que tejen la forma

Por Fernando Toledo

La obra de Claudia Hakim, y cada una de las piezas que la integran, despierta al instante el deseo de acariciarla y de interactuar con ella; por eso trae a la memoria aquella frase de Oscar Wilde que dice “empezad con la adoración de las formas y no habrá secreto del arte que no os sea revelado”.

No cabe duda de que los trabajos de esta escultora, que por momentos se enmarcan dentro de una dimensión épica y que, al mismo tiempo, exhalan una especie de intimidad que subyuga, expresan una concienzuda aproximación a la esencia de la forma, y por lo consiguiente al hecho estético, en tanto demuestran una pluralidad de recorridos por el infinito universo de los materiales que, de cara al observador, sugieren una experiencia plástica cuya potencia, al aglutinar las emociones con los discernimientos, consigue trascender el escueto, y casi siempre pasajero, impacto visual para resolverse en los ámbitos mucho más profundos de la experiencia sensorial que retoza con diversas posibilidades de interpretación. Tal vez resulte pertinente partir de lo atávico para adentrarse en la singularidad estética de una artista como Claudia, quien nació en Bogotá y por lo tanto tiene un profundo talante latinoamericano y por supuesto colombiano, pero cuya formación local e internacional se entrelaza con unas raíces familiares encajadas en el esplendor de un Oriente próximo, singular y diverso.

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Si el arte verdadero, como afirmó Jackson Pollok, nace en el inconsciente, la vinculación de Claudia Hakim con el fenómeno plástico no sólo se explica con facilidad, a partir del simple repaso de la mayoría de sus trabajos, sino que puede calificarse de apenas natural. No se trata de una apreciación banal: en esa gramática que ella utiliza y que de manera certera ha ido fraguando paso a paso a lo largo de un recorrido consecuente en busca de la naturaleza de una iconografía propia y de sus atributos. La sensación de hallarse ante una síntesis cultural, que suscita con un simple ojeo toda la obra de Claudia, se acrecienta ante sus esculturas de los últimos tiempos y, sobre todo, frente a esas piezas casi arrogantes, en el mejor sentido de la palabra, que pueden leerse como pieles de reptil pero que si se va más allá registran una forma de simbiosis, por el diálogo que se plantea entre la elegancia y la inevitable alusión a una vida salvaje.

El principio y la búsqueda

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De ninguna manera es una coincidencia que Claudia hubiera comenzado su carrera artística en el campo textil y que hubiera realizado, en los primeros años, varias exposiciones de tapices. Es preciso suponer, a la vista de las diversas experimentaciones con materiales, con la superposición de elementos y con una infinidad de miradas angulares que se convierten en el hilo conductor de su obra, que un recorrido sustancioso ha ido llevando a la artista a una permanente confrontación con la textura y a la necesidad de explorarla y de apropiarse de ella. De ese propósito, acaso ancestral, no tardó en surgir el apremio por enfrentarse al volumen y por domeñarlo, lo que equivale a la investigación consciente de un encuentro con otras maneras de tejer. Es natural que la carrera de escultora de Claudia haya sido entonces un imperturbable y afortunado ensayo que no ha dejado de poner en evidencia una urgencia de averiguación permanente y, ante todo, un interés ostensible por apropiarse de todo aquello que resalta sobre el plano y que le otorga a la materia una voluptuosidad que ella convierte en la cómplice de una propuesta estética.

Si a través de las texturas la humanidad, en la antigüedad ignota, descubrió la posibilidad de aproximarse a la belleza y a la expresión individual, no cabe duda de que Claudia, en ese ámbito de telares, de entramados, de hilos y del dominio de un oficio, se acostumbró a convertir la red en la cual se apoya cualquier tejido en una cómplice suya en esa tarea de buscar o, más bien, de hallar una especie de interlineado a partir del cual empezaron a germinar los volúmenes. Al mismo tiempo, descubrió el milagro del relieve gracias a las posibilidades que le otorga una intuición reflexiva o impensada, que liga fuentes tan diversas como el sondeo fenicio alrededor de la transparencia con la tozudez de los orfebres pre-hispánicos en el escrutinio de la armonía.

Un lenguaje a través de los materiales
En una obra que parte de lo textil y se inmiscuye en lo industrial, se presenta además una evidente aproximación a un constructivismo, forjado a partir de esa experimentación y búsqueda de materiales, que la aproxima a los tanteos de los grandes maestros del tema como son los soviéticos Naum Gabó, con sus cabezas, o Vladimir Tatlin con los contrarelieves, e incluso a los planos bidimensionales de Francisco Picabía y a los ensambladuras de Man Ray.
Pero aún hay más: a propósito del uso de unos dispositivos que provienen de la industria, que tienen el valor de módulos en la medida en que pertenecen por si solos al universo de los objetos, la vecindad inevitable con los ámbitos de la industria acercó a Claudia a la enorme plasticidad que le ofrece la interacción de unos elementos inesperados, tornillos, argollas, mallas, cuyo apresto, con un cimbreo de índole una vez más textil, le ha permitido indagar en las inmensas posibilidades creativas que tienen esa suerte de objetos de “Ready Made” suyo y, desde luego, en la modulación como parte de una propuesta estética y, además, en el esbozo de un concepto que trasciende la simple apariencia para resolverse en el planteamiento de unos contenidos frente a los cuales se siente la emoción de estar observando, apenas, una parte de un proceso mucho más complejo .

¿Abstracción o figuración?
Quizá en esa conversación que surge entre lo ilusorio y lo sugerido, en esa capacidad de aludir y de permitir que la imaginación del observador construya su propia definición, reside la esencia del coloquio fascinante e irresoluble que se da entre la fuerza de la abstracción y lo demostrativo de la figuración.

No cabe duda, sin embargo, de que, según se mire, Claudia lee lo que tiene delante y lo transforma en una contundente propuesta plástica que le llega al espectador a través del maridaje de unos elementos, como el cemento, las piezas de resina, las redes metálicas y los tornillos que, además de resultar inquietantes, contribuyen a formular la inalienable paradoja que se da en entre lo formal, la síntesis o la abstracción, y la intención del artista.
En los trabajos más recientes, en cuyo desarrollo ha empezado la artista a bordear una monumentalidad casi titánica, en las pieles de reptil que admiten una lectura mítica o cotidiana según se miren, se pone en evidencia un matiz singular que, si bien cubre el desarrollo creativo de toda una vida, adquiere en un relieve poco común: se trata de la evidente aproximación a un contenido poético en el cual, al fundir lo que en esencia es industrial con la representación de una naturaleza descomunal, se descubre un sentido figurado no sólo por la interacción del movimiento y de la textura sino por la evidente alusión que realiza la artista a una subordinación de lo industrial y hasta cierto punto mecánico con la naturaleza.

Galería Universitaria Braulio Salazar
Parque Universitario Dr. Fabián de Jesús Díaz, Av. Andrés Eloy Blanco, Urb. Prebo, Valencia, Edo. Carabobo, Venezuela
Teléfonos: (241) 821.1214
galeria.uc.edu.ve

 

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