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Artículos en archivo año 2008 | El libro de la Galería Miguel Marcos 1977-2005 |
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| Archivo - 2008 | ||
| sábado, 15 de noviembre de 2008 | ||
Miguel Marcos, Testimonio de una épocaPor Rosina Gómez-Baeza. Directora de LABoral Centro de Arte y Creación
La publicación que ahora presentamos en LABoral es el testimonio de una época aún no suficientemente conocida, una hemeroteca de las artes plásticas españolas desde finales de los años 70 hasta nuestros días. Nos revela a Miguel Marcos como una de las voces más autorizadas en la configuración del territorio galerístico español a través de los artículos, fotografías, reseñas de prensa y material relacionado con su actividad en la primera galería que abrió en Zaragoza y las posteriores sedes inauguradas en Madrid y Barcelona. “El libro de la Galería Miguel Marcos 1977-2005” es un alto en el camino para facilitar la labor de quien quiera entender el fenómeno del galerismo en un período concreto de la historia de España. El motor de la actividad profesional de Miguel Marcos siempre ha sido la plena convicción y la profunda fe que constantemente ha tenido en los valores del arte español de vanguardia. En su apuesta y defensa de los artistas, tanto de los ya consagrados de su galería, como de los nuevos valores emergentes, no ha dudado en arriesgar dinero, tiempo, esfuerzos y muchas dosis de entusiasmo. Así ha conseguido que la pintura española triunfara en España, y, también, su reconocimiento internacional gracias a su continuada presencia en las ferias internacionales más relevantes, como ARCO, Basilea, Chicago, Colonia o FIAC, por sólo citar algunas. Desde hace veinticinco años Miguel Marcos ha sabido dar respuesta a las contradicciones e interrogantes de una sociedad y una creación en profunda transformación, y evolucionar a tenor de las prácticas artísticas actuales. Desde su visión del arte español, Miguel Marcos ha querido mostrarnos una perspectiva clara de la creación artística de una época rica en propuestas pictóricas. Miguel Marcos, 25 años de Arte y Galerismo en España ![]() Aparte del obligado prólogo en el que Miguel Marcos siente la necesidad de explicar la génesis de tamaño proyecto, un estudio preliminar, a modo de introducción, de Juan Manuel Bonet, desglosa y analiza la etopeya vital y profesional de Miguel Marcos, desde sus inicios en Tarragona hasta sus distintas apuestas como galerista, su amor a la pintura, y su coherencia al tratar de aunar una generación dispar pero unida por un mismo bajo continuo: Juan Antonio Aguirre, Alfonso Albacete, Carlos Alcolea, Broto, Carmen Calvo, Miguel Ángel Campano, Chema Cobo, Gerardo Delgado, Carlos Franco, Adolf Genovart, Luis Gordillo, Xavier Grau, Juan Lacomba, Menchu Lamas, Lamazares, Víctor Mira, Herminio Molero, Navarro Baldeweg, Antón Patiño, Manolo Quejido, Santiago Serrano, Gonzalo Tena, Juan Ugalde... Entre otros aspectos, Bonet celebra arriesgadas apuestas de Miguel Marcos, como el poeta y artista conceptual Joan Brossa, o el escritor y pintor surrealista aragonés González Bernal (1908-1939); sus iniciativas en el circuito internacional -con su participación en las más destacadas ferias de arte-, su voluntad de entendimiento y colaboración con las instituciones, fruto de su fe en la sociedad civil, o su buen hacer y coherencia en un afán coleccionista insólito entre la profesión. Por su parte, Fernando Castro Flórez presenta el segundo volumen del libro resaltando la entrañable, visceral, relación de Miguel Marcos con la pintura. Relata como, ya desde un principio, Miguel Marcos tiene claro que debe construir un proyecto cultural, más que una tienda de cuadros, que llevado al campo personal se concreta en un compromiso con los artistas de su generación. Su colección, recalca Castro, constituye un acto de fe en los artistas que defiende. Por encima de todo, Miguel Marcos “mantiene el combate por la pintura y defiende el placer de pintar”. A partir de ahí, la estructura del libro consiste en una serie de capítulos dedicados a las distintas galerías y actividades profesionales de Miguel Marcos: Tarragona (1977-1978), Zaragoza (1979-2005), Madrid (1987-1992) o Barcelona (1998-2005); las ferias internacionales de arte en que ha participado; su colaboración con las instituciones como promotor de exposiciones; y a su propia colección, una colección única en el Estado español por coherencia cronológica, estilística y temática. Cierra el libro un texto de Fernando Castro Flórez, con motivo de los 25 años de actividad profesional de Miguel Marcos; una serie de entrevistas y opiniones recogidas por la prensa, y una completa relación de sus exposiciones y bibliografía. Cada uno de estos capítulos se inicia con un texto que analiza el tema a tratar, siempre escrito por uno o dos profesionales “que estuvieron allí”, en la cotidianeidad del oficio, en la amistad respetuosa, sin ánimo hagiográfico, más bien de “glosa vivencial”. Siguen un completo archivo de datos ordenado por temporada, con reproducciones de publicaciones de la galería, como carteles o tarjetones, fotografías de las obras de arte en sala, gente que visitó dichas exposiciones y, finalmente, una selección de la prensa que se hizo eco de dichas exposiciones, con la particularidad de que se ha optado por reproducir la página entera de los periódicos, revistas y suplementos en pos del contexto temporal, social y político de cada momento. Algunas claves para abordar el libro La Galería Miguel Marcos Entrando ya en el área de lo concreto, la galería Miguel Marcos, fiel a los preceptos de Michel de Montaige -adalid de “para ser universal hay que ser ultralocal”-, ha apostado por la pintura española de vanguardia, y ha conseguido algo en apariencia tan sencillo como en otros tiempos imposible, que la pintura española triunfara en España, y, partiendo de este hecho, su reconocimiento internacional. No hay más que recordar que los grandes valores patrios que precedieron, como Picasso, Miró o Dalí, e incluso Tàpies o Saura, debieran lograr su primer reconocimiento gracias a galeristas -y coleccionistas- extranjeros. Y este recorrido se ha llevado a cabo organizando exposiciones en las sucesivas sedes de la galería Miguel Marcos, pero también gracias a su continuada presencia en ferias internacionales, o en su apuesta por la feria Arco, en la actualidad una de las principales en el panorama internacional. Otro de los campos que ha explorado la galería Miguel Marcos es el de la colaboración institucional, aportando contenidos, coordinación e incluso labores de comisariado a una serie de exposiciones institucionales, hecho que demuestra que la tarea de una galería no es la simple compraventa de obras, sino la de agente activo de la sociedad civil en permanente diálogo con los múltiples mecanismos de ésta. Tampoco hay que olvidar la apuesta individual del galerista por sus artistas, bajo el paraguas del coleccionismo. Para algunos galeristas, comprar obra de sus propias exposiciones es como si un abogado de defendiera a sí mismo, o, todavía peor, como si un cirujano se autooperara sin anestesia. Muchos críticos han visitados los hogares de galeristas y coinciden en su sorpresa al constatar que el galerista en cuestión no tiene casi obras de arte en su casa, ni prácticamente colección particular. La colección Miguel Marcos es un simple acto de fe, verificado en la adquisición de una pieza de todas y cada una de las exposiciones que ha organizado. Con los años, la colección constituye una oportunidad única para estudiar un importante periodo de la mejor pintura española. Un factor definitivo en la actividad creativa de un galerista, igual que lo debería ser en la de un artista, es el examen de todas y cada una de sus realizaciones. Es sorprendente la cantidad de pintores, escultores, cartelistas... y galeristas, que no conservan la documentación producida. Y no hablamos ya de los tarjetones, folletos, catálogos, etc. impresos con motivo de tal o cual exposición, sino de conservar fotografías de los principales actos -inauguraciones, ferias, presentaciones-, y cualquier noticia en prensa generada por la galería. Las actividades de la galería Miguel Marcos no se limitan, pues, a promover cultura, sino a guardar celosamente toda la información que ésta ha generado. Tan sólo en lo referente a prensa, su archivo asciende a 30.000 documentos. El porqué de este libro El presente volumen constituye una antología, en lo posible objetiva, de las actividades de veinticinco años de galerismo por parte de una persona. Los materiales de una memoria que no prejuzga ni desarrolla, sino que simplemente muestran -previa selección- un recorrido que responde a un proyecto concreto. Y, no lo olvidemos, su materialización constituye un alto en el camino .en griego, éxtasis-, para facilitar la labor de quien quiera entender el fenómeno del galerismo en un período concreto de la historia de España. Aparte de todo ello, este libro en sí es una muestra de la pasión de un agente activo, una persona, por la pintura, lo que constituye ya una declaración de principios y una actitud vital; pero también la radiografía de un esfuerzo persistente por la divulgación del arte contemporáneo en España, que arranca en un momento en que casi todo estaba por hacer. Y por último, pero no menos importante, su simple lectura sirve para dar un toque de atención -mediante la exposición de unos hechos consumados y públicos- sobre la importancia de una profesión, la de galerista, asociada en ocasiones a la frivolidad o a un mundillo hermético de gala y postín, pero que en realidad es más parecida a una aventura cultural plagada de riesgos e incomprensiones, o a una tarea pedagógica, casi alfabetizadora. El caso español. Antecedentes En el caso español, el galenismo, así como el consiguiente coleccionismo, ha sido un fenómeno tardío. Pero no por ello falto de ejemplos significativos que cualquier marchante debería contemplar. En Barcelona, la pionera Sala Parés, fundada en 1877 pero conducida desde 1925 por la familia Maragall, o los ejemplos heroicos de Josep Dalmau -el galerista que trajo el cubismo a España, o apostó por los jóvenes Dalí y Miró- y Santiago Segura -promotor del noucentisme, y de una serie de publicaciones fundamentales para entender el primer tercio del siglo XX han sido estudiados en profundidad. De estos estudios habría que resaltar dos modelos, el del galerista que mira hacia atrás para reconstruir cien años de su propio establecimiento, como es el caso de la encomiable Historia de la Sala Parés, de Joan Anton Maragall (1975); o el del investigador minucioso que reivindica un pasado mítico del que hay poca información, como es el caso de Jaume Vidal Oliveras en su magnífico Josep Dalmau. L’aventura per l’art modern (1993), o el catálogo de la exposición comisariada por el mismo Vidal, Santiago Segura (1879 – 1918). Una història de promoció cultural (1998). Un tercer caso, no exhaustivo pero sí ilustrativo, serían las memorias en formato entrevista que realizó Antoni Ribas a Elvira Farreras y Joan Gaspar en Memòries. Art i vida a Barcelona 1911-1996 (1997), para rescatar la importante trayectoria de la Sala Gaspar desde los años de la posguerra civil española. Ejemplos todos ellos tardíos y diversos, en nada comparables, por cronología, oportunidad e incluso género literario a las memorias de los míticos galeristas franceses Ambroise Vollard, o Daniel-Henri Khanweiler. Notas Biográficas Miguel Marcos Galerista, promotor cultural y coleccionista. En 1981 funda su galería de Zaragoza y abre nuevas sedes en Madrid, en 1987, y en Barcelona, en 1998. Participa desde el inicio en las ferias internacionales más relevantes: ARCO, Basilea, Chicago, Colonia, FIAC… Tiene una larga trayectoria como comisario de exposiciones institucionales (Tàpies, Brossa, La realidad desautorizada, Arroyo…). Asesora importantes colecciones públicas y privadas. Su colección se ha mostrado en Por la pintura, Los años pintados y Miguel Marcos 25 años. En 2007 publica la memoria de sus actividades como galerista y promotor cultural en dos gruesos volúmenes minuciosamente documentados: El libro de la galería Miguel Marcos 1977-2005. Juan Manuel Bonet Es escritor y crítico de arte. Ha sido director del IVAM y del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Autor de un Dicccionario de las vanguardias en España, de monografías sobre artistas modernos – la última, sobre Pelayo Ortega-, de libros de poemas, y del dietario La ronda de los días. Entre las exposiciones que ha comisariado destacan El surrealismo entre Viejo y Nuevo Mundo, El poeta como artista, Los años pintados, El ultraísmo y las artes plásticas, Los ismos de Ramón Gómez de la Serna, España años 50; y retrospectivas de Morandi, Bores, Ramón Gaya, Michaux, Esteban Vicente, Guerrero, Millares, Catalá Roca, Alex Katz, Yturralde, Bernard Plossu, Xexús Vázquez, Javier Campano, Dis Berlin, Helmunt Federle y Neo Rauch. LABoral Centro de Arte y Creación Industrial Los Prados, 121, 33394 Gijón - Asturias. T. +34 985 185 577. F. +34 985 337 355 info(arroba)laboralcentrodearte.org. www.laboralcentrodearte.org Fuente: Prensa LABoral Centro de Arte y Creación Industrial
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