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| ¿Un western japonés? |
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| Lecturas - Artículos | |
| martes, 01 de enero de 2008 | |
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por Rigoberto Rodríguez ![]() Siguiendo en ese país, hace poco el Museo Nazionale del Cinema, en Turín, publicó el libro Anime Perdute (Il Castoro, 2006), dedicado igualmente al cineasta japonés, lo cual no es más que otra muestra del enorme interés que el trabajo de Miike está despertando no sólo en Italia sino en todo el planeta. Al cine de Miike no se puede ser indiferente. Este hombre es un provocador. Su obra, o nos atrapa desde el primer minuto (como es mi caso), o nos hace salir de la sala a mitad de la proyección con los nervios de punta. Ninguna de sus películas es igual a otra. Siempre nos sorprende. Lo único seguro, cuando nos acomodamos frente a alguna de ellas, es que Miike va a conseguir meterse bajo nuestra piel para estremecernos con las más crudas sensaciones. Lo digo con conocimiento de causa. Takashi Miike puede pasar de la atmósfera más romántica a la más extrema violencia en un par de segundos, sin avisar. Y esto, para algunos, es insoportable. Recientemente, un grupo de directores de cine de terror se reunió en Los Angeles con la idea de crear la serie antológica Masters of horror. La misma tenía como destino un canal de televisión por suscripción. Realizadores nacionales y extranjeros fueron invitados a participar en el proyecto. La sorpresa fue que el canal en cuestión, FX, se mostró renuente a transmitir el capítulo de Miike porque, según palabras textuales de uno de sus directores, “era la película más perturbadora que había visto jamás”. Y no lo pongo en duda, aunque el resto es pura mojigatería. En cuanto a la producción cinematográfica de Miike, he tenido el gusto de recrearme con: la violencia delirante de Ichi, the killer, el horror más intenso en Audition, lo delicado y espiritual en The bird people in China, la acción imparable de Dead or alive, lo fantástico surrealista en Gozu, el humor ácido y musical de The happinesss of the Katakuris, y los problemas de abuso, drogas, asesinato, incesto y necrofilia de la disfuncional familia japonesa que protagoniza Visitor Q, entre otras. Mi favorita es Ichi, the killer, una película tan violenta, pero tan violenta, que algunas de sus escenas, por lo exagerado de las mismas, se tornan hilarantes. Sin embargo, hay que hacer notar que en esta cinta las escenas más terribles son aquellas que se destacan por lo que no muestran. En ellas Miike deja que sea el espectador, como consumidor de violencia, el que fije sus propios límites y se vea forzado a considerar su relación con lo que está viendo. Pero será Audition la que le otorgue fama y prestigio internacional. En esta oportunidad Miike nos introduce en la trama del tal forma que nos lleva a pensar que no se trata más que de otro drama de amor y sufrimiento. Sólo que, a medida que la historia avanza, Miike irá poco a poco desintegrando nuestras expectativas hasta enfrentarnos con el horror más indescriptible. El argumento es más o menos el siguiente: Aoyama, un hombre maduro y acomodado que acaba de perder a su esposa por causa de una penosa enfermedad, comienza a pensar en un nuevo matrimonio como última oportunidad de ser feliz. Dado que es una persona tímida, un colega de la productora de televisión para la que trabaja organiza un casting para facilitarle la selección de la futura esposa. Aoyama se prenda entonces de Asami, una joven y hermosa ex bailarina que parece haber padecido mucho sufrimiento durante su corta vida. Se enamora perdidamente de ella y para cuando se dé cuenta de lo que realmente se oculta tras la fachada de persona inofensiva y vulnerable será ya demasiado tarde. Éste es un film en el que el horror crece de manera exponencial. Lo grotesco de las últimas secuencias la hacen una película sólo apta para personas con el estómago bien puesto. Takashi Miike, con poco más de quince años de carrera en la industria cinematográfica, se ha convertido en una máquina indetenible. Produce un promedio de seis películas al año, muchas de las cuales van directo al segmento de mercado conocido como straight-to-video, lo cual quiere decir que no están hechas para proyectarse en salas de cine. Esto, aparte de darle una gran libertad como creador, requiere de menores presupuestos de producción, lo cual se traduce en un jugoso filón desde el punto de vista de las ganancias. Para Sukiyaki Western Django Miike ha hecho equipo de nuevo con un antiguo compañero, el guionista Masa Nakamura. Juntos han dado vida a un musical basado en la violenta Django de Sergio Corbucci (1966), considerada ya por muchos como un clásico del género. Sólo nos resta esperar que Miike se mantenga por mucho tiempo en la cresta de la ola de la provocación y el debate. Rigoberto Rodríguez | |
| Las Grandes Novelas del Siglo XX |
El autor de best sellers, el norteamericano Irving Wallace(1916-1990), compiló alguna vez el The book of lists(1977). Y hacerlas es siempre interesante para el estudioso de cualquier temática en el campo de la cultura. Aquí ofrecemos una suerte de florilegio de las grandes novelas del siglo XX vista desde el ángulo de varios lectores, se cierra con unas observaciones nuestras. |
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| Comentarios para la defensa de los derechos del lector |
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Mi propósito, al plantearme el hecho de la lectura entre el placer y el deber, es identificar los derechos fundamentales del lector que son vulnerados, partiendo de la experiencia personal y común de participar en una comunidad educativa. |