Skip to content

Aumentar el tamaño de la letra Disminuir el tamaño de la letra Restaurar al tamaño original
Usted está aquí:Arte en la RedarrowArtículos y ReseñasarrowLecturasarrowR.J. Lovera De-Sola
Los Libros Más Amados Imprimir E-Mail
Lecturas - Artículos
lunes, 03 de noviembre de 2008


Por: R.J.Lovera De-Sola

Hace poco una muy culta estudiante de literatura de la Universidad Metropolitana, Andrea Mibelli, nos preguntaba qué libro nos llevaríamos si debiéramos irnos a vivir a una isla desierta. De entrada le dijimos que uno sólo no, nos iríamos al menos con diez o más. Fuimos señalándole nuestra selección añadiéndole dos cosas: que a un crítico literario no le vasta con un libro sino que necesita varios. Y que además tememos al hombre de un solo libro porque esos seres son siempre los intolerantes. Y nada más opuesto a la cultura, a la lectura, que un fanático, una especie de esos ayatolas que andan por allí.

Así que nos iríamos con nuestros libros más amados que son: la Biblia; el Quijote de Miguel de Cervantes; los Sonetos de William Shakespeare; Rojo y negro y La cartuja de Parma de Stendhal; El primo Pons de Honorato de Balzac; La educación sentimental de Gustave Falubert; La guerra y la paz de Leon Tolstoi; Crimen y castigo, Los hermanos Karavazov y El eterno marido de Fedor Dostoieski; con todos los cuentos y piezas teatrales, en especial La gaviota, El tío Vania y El jardín de los cerezos de Antón Chejov, nuestro modelo de escritor; con todos libros de ensayos, desde Contra la interpretación hasta Al mismo tiempo, de Susan Sontag; con todos los libros de cuentos y las Memorias de Africa de Isaak Dinesen sin que se nos olvide el volumen en donde está La fiesta de Babette(Anécdotas del destino); de Octavio Paz: todos sus libros de ensayos desde El laberinto de la soledad hasta La llama doble; de Jorge Luis Borges: Ficciones y El Aleph e incluso el Ficcionario, la gran antología de su obra que preparó Emir Rodríguez Monegal; La balada del café triste de Carson McCullers; los siete tomos de su Diario de Anais Nin; el volumen de ensayos y artículos de Truman Capote: Música para camaleones; el Ancho mar de los sargazos de Jean Rhys; de Gabriel García Márquez Cien años de soledad. Tenemos una devoción muy personal también por su primera novela La Hojarasca, libro predilecto para nosotros y por su cuento Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo, el mejor de los suyos. Quizá a última hora pondríamos en nuestro maletín sus Memorias de mis putas tristes, que es magistral; Jean Paul Sartre: La nausea, su mejor novela, todos los tomos de sus ensayos literarios y sus estudios biográficos sobre Baudelaire, Jean Genet y Flaubert; Guillermo Cabrera Infante: La Habana para un infante difunto, que más allá de la nostalgia y a la elegía, que lo es, es la mejor ficción sobre una ciudad latinoamericana que se ha escrito; de Milan Kundera: todas sus novelas desde La Broma pero especialmente La insoportable levedad del ser, El mundo está en otra parte y El libro de la risa y del olvido; de Simone de Bauvoir: los diversos tomos de sus memorias que creemos que son mejores que sus novelas, son el gran testimonio de toda una época, desde 1929, en que conoció a Sartre, hasta 1980, muerte del escritor, con La ceremonia del adiós, su último libro. Y claro El segundo sexo: no sólo la “biblia” del feminismo sino la precisión de por qué, más allá de Freud, el siglo XX es la centuria del sexo. No sabemos si se ha reparado en el gran paralelismo que hay entre el estudio del amor que Sartre expuso en El ser y la nada y el capítulo de El segundo sexo “La mujer enamorada”; de Sandor Marai aquellos en donde toca con aquella mano tan sabia suya todos los sentimientos del amor y del afecto como lo son La amante de Bolzano y La mujer justa y esto sin dejar El último encuentro y dos venezolanos: Hernando Track quien llega al alma siempre que uno abra su pequeño libro: Tiempo de callar y la novela Alacranes de Rodolfo Izaguirre, casi desconocido pese a su belleza y el significado que tiene para los que nacimos y amammos a Caracas.

Nuestras propias predilecciones se podrían ampliar copiado los nombres y los autores de las obras que Mario Vargas Llosa consideró tan perfectas, casi todos son cuentos, que con ellas armó su espectáculo de lectura de textos, junto con la actriz española Aitana Sánchez Gijón, “La verdad de las mentiras”. Los textos elegidos fueron: del Quijote, encuentro, en la Segunda Parte, de don Quijote, cerca de Barcelona, con el bandido Roque Guinart; El mono, Isak Dinesen(de Seis cuentos góticos); Una rosa para Emily, William Faulkner(de Estos trece); El infierno tan temido, Juan Carlos Onetti(de El infierno tan temido); El Aleph, Jorge Luis Borges(del El Aleph); Carta a una señorita en París, Julio Cortazar(de Bestiario); Diles que no me maten de Juan Rulfo(de El verano en llamas); Diálogo entre el amor y un viejo, de Francisco Ayala(de El jardín de las delicias) y La muerte de los Arango de José María Arguedas, “todas obras maestras absolutas”(Mario Vargas Llosa: La verdad de las mentiras, El Nacional, Caracas: octubre 16,2005; ver su pieza: Odisea y Penélope, ed. 2007,p.140-146).

Octubre 14, 2008
 

Arte en la Red

Esta semana

"Kosice. Autobiografía" será presentada en el Malba el 22 de marzo
Los Penetrables de Soto: el espectador como epicentro de la obra
El Abanico de Seda de Lisa See
Días de Rojo
En Lugar del Corazón
Para Leer a Manuel Caballero
Presentación del libro Tramas Cruzadas. El Rol de la ciudad en el cine venezolano
La Refiguración de Enay Ferrer
Sandor Marai: Las Razones de un Escritor
Las Complejidades del Amor y de lo Femenino en las Narraciones de Ana María Velazquez
Blanco Fombona Revivido
Close Up: Primera Novela de Armando Coll
Quince Cuentos de Federico Vegas
A 100 Años del Poeta del Llano. Lazo Martí en la Silva criolla
En torno a “Lámpara de Fiebre": Signos de luces y sombras: territorio prohibido para los límites
En torno a “Lámpara de Fiebre". La Ilusión Interior: Sacrificiales
Encuentro con Helena Arellano
Oficio de Lectores
A Diez Años de Denzil Romero
El Pergamino de la Seducción de Gioconda Belli
El Crepúsculo del Hebraísta
Los Sucre Eduardo: Unos Abuelos Vistos por una Nieta
Relectura de ‘Doña Ines Contra el Olvido’
La Cena: Loa a la Amistad y Canto al Amor
Caracas en sus Escritores
Elisa Arraiz Lucca entre la imagen y la escritura
Signos de Kadir
Antonio García Ponce: de lo universal a lo nacional
'El Ultimo Fantasma': El Gran Ajuste de Cuentas
La Razón del Color
Dar de leer
Comentarios para la defensa de los derechos del lector
¿Qué se descubre al leer?
El teatro como experiencia docente
Contraespejismo
La Huella del Bisonte
Los Libros Más Amados
¿Por qué los escritores venezolanos somos excluidos?
Premonitoria – Elías Heim. El hecho artístico dentro del entorno discursivo
Las Grandes Novelas del Siglo XX
El Abrazo del Tamarindo
Muralismo y Arte Mural
El piano preparado de John Cage, una solución a un problema de espacio
El más alto ideal de la existencia
Elisa Lerner Narradora
Mirando a Marcel Duchamp
9-11/9-11, Cine Dibujado
Del Universo Visual al Universo Conceptual en las Historietas Chilenas
De Carmen Rivera a Frida Kahlo
MAPFRE-Hay Festival cierra con éxito su primera edición
Cómo y por qué enseñar a los niños a pensar
El universo en un sombrero
Un perro muerto
Causalidades italo-cortazarianas
¿Un western japonés?
Bárbaros en Asia
Arráiz Lucca, trotamundos
Picasso, La Gran Presa
Los Autonautas de la Cosmopista
Bienvenida de nuevo, tristeza
En torno al lenguaje, ensayo-reflexión de Rafael Cadenas
Dos Parques, Un Equipo
Una mujer fatal
Marco Antonio Ettedgui… Desaparecido en Acción
El valor educativo de la literatura
Alicia y su humor
Los cuentos infantiles ¿han sido realmente pensados para niños?
Premio Cenal 2006
Acciones Frente a la Plaza
Por las calles del mini-texto
Fabbiani - Carlos Silva

Boletín de Arte

Suscríbete para recibir las novedades en tu correo



No deje de leer

Oficio de Lectores

Este es un libro inusual en la literatura venezolana porque en él como se ha dicho su autor “analiza, especula, narra y crea”(p.VII). Pero es mucho más porque pocas veces lo mejor de la lección de Jorges Luis Borges(1899-1986) ha sido atendida y desarrollada como lo hace Rodríguez en estos textos que parecen a veces cuentos pero son ensayos, prosas en las cuales penetra hondamente la invención narrativa.

Leer Más >>
Advertisement

Lectura Indispensable

Los Penetrables de Soto: el espectador como epicentro de la obra


Tal vez una de sus mayores aportaciones fueron sus penetrables, por medio de los cuales logró integrar al hombre a la obra de arte y redujo la distancia entre el arte y la vida, si utilizamos una expresión de Arthur Danto.