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La Razón del Color Imprimir E-Mail
Lecturas - Artículos
miércoles, 04 de marzo de 2009


Ensayo de Osbel Suárez, comisario invitado de la exposición Carlos Cruz-Diez: El Color Sucede

Cuando Carlos Cruz-Diez llega a París por primera vez, a mediados de 1955, busca y encuentra a su amigo y compatriota Jesús Rafael Soto, con quien había perdido todo contacto desde 1950, fecha en que éste se traslada y fija su residencia en la capital de Francia. El mismo día de aquel reencuentro Soto le invita a ver una muestra de la que formaba parte y que llevaba por título el sugerente nombre de Le Mouvement.

La exposición Le Mouvement, ideada por Victor Vasarely ‒joven pintor de origen húngaro afincado en París desde comienzos de los años 30‒ tuvo lugar en la galería Denise René del 6 al 30 de abril de 1955 y es considerada unánimemente por la crítica como la muestra que señala el inicio del arte cinético. Los artistas que tomaron parte en ella fueron Pol Bury, Alexander Calder, Yaacov Agam, Jean Tinguely, Marcel Duchamp, Egil Jacobsen, el propio Victor Vasarely y Jesús Rafael Soto, que de hecho fue el único artista latinoamericano incluido en la iniciática cita. En el marco de la muestra, y formando parte del catálogo de la misma, se distribuyó el Manifiesto Amarillo (el nombre se debe al color del papel elegido), en el que se reproducían los textos escritos para la ocasión por Pontus Hulten y Roger Bordier. Las Notas para un manifiesto fueron escritas por Victor Vasarely.

Image
Color Aditivo ED'A. 1970 (París).Serigrafía sobre papel. Aterlier Cruz-Diez

De aquel primer reencuentro con Soto –que reproduce fielmente el viaje, tantas veces emprendido y casi obligatorio en esos años centrales del pasado siglo, del artista latinoamericano, primero a París y más tarde a Nueva York–, Cruz-Diez extrae una conclusión que determinará todas las decisiones importantes que tomará en los siguientes cinco años: que no está solo en su aventura intelectual, que el llamado “fin de la pintura” era una premisa a la que ya se recurría para hacer entender el hecho artístico y que es París, y no otra ciudad europea, la que acoge y exhibe a aquellos artistas que ven en las posibilidades del movimiento la razón última del acto creativo, de lo que se ha llamado en algún momento “la última vanguardia”. La intención de llevar el arte a la vida cotidiana, su carácter experimental, cierta sensación de inestabilidad y la exploración a fondo de la relación entre el espectador y la obra de arte son algunos de los elementos que definirán los postulados básicos del arte cinético, a los que Cruz-Diez dedicará el resto de su existencia. Sin embargo, en la decisiva poética del artista venezolano hay un aspecto particular que, si bien no escapa a otros integrantes del movimiento, para él se convierte en la razón principal de su trabajo: el color como situación evolutiva o, para decirlo con sus propias palabras, entender que el fenómeno cromático es una situación de perenne inestabilidad.

A pesar de que bajo el término cinetismo se ha reunido un amplio abanico de artistas con afanes muy distintos –lo que imposibilita que la etimología que ampara y da nombre al movimiento siga siendo, a fecha de hoy, apropiada–, alguno de los preceptos que su corpus cobija logra prestar una cierta unidad a elementos tan dispares; uno de ellos es el entender el espacio como elemento dinámico, siempre sujeto a posible transformación. Si la obra cinética reactiva, desde un ángulo novedoso, los mecanismos de comunicación entre el espectador y la obra y ésta, en tanto es capaz de sugerirnos por ella misma nuevas posibilidades discursivas, se torna más autorreferencial prescindiendo de cualquier elemento anecdótico, podemos afirmar que la verdadera aportación, que no la única, de Cruz-Diez radica en entender la razón última del color como cuerpo autónomo e inestable. Y no deja por ello de pertenecer históricamente a lo que se ha venido llamando arte cinético. En las inmensas posibilidades de esa inestabilidad está el fundamento de su obra, una de las más rigurosas aventuras intelectuales de la segunda mitad del siglo XX.

Carlos Cruz-Diez: El Color Sucede
Museu d´Art Espanyol Contemporani

25 de febrero-27 de junio 2009
Sant Miquel, 11 07002
Palma de Mallorca
Tels.: + 34 971 71 35 15 / 971 71 04 28
www.march.es/arte/palma/index.asp

Museo de Arte Abstracto Español

17 de julio-15 de noviembre 2009
Cuenca

 

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