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| El teatro como experiencia docente |
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| Lecturas - Artículos | |
| lunes, 01 de diciembre de 2008 | |
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por Alicia Álamo Bartolomé IntroducciónEl teatro nace en Grecia en los siglos VI y V antes de Cristo, como una vivencia religiosa. Debemos aclarar que la religión en la Grecia pagana no tenía el mismo sentido que para nosotros. No era, por supuesto, la adoración a un dios único ni una serie de normas éticas para ir buscando el mejoramiento espiri- tual, para vivir en paz, en armonía con Dios y con los hombres. No. La religión para los griegos era buscar la protección de dioses muy particulares para cada actividad, con una serie de ritos que nada tienen que ver con una ascética religiosa tal como la entendemos hoy. Por el contrario, estos ritos podían derivar en verdaderas orgías, con las cuales buscaban complacer a dioses demasiado humanos, con las virtudes y los vicios de los mortales. Uno de estos dioses era Dionisio, dios de la viña. En Atenas era un dios transnacional, originario de Tracia, que fue adquiriendo gran prestigio en la cuna del arte y la filosofía, a pesar del inicial rechazo de los sabios atenienses. En la cuenca mediterránea, el cultivo de la uva era, junto con el del aceituna, la principal fuente económica de aquellos pueblos agricultores. Propiciar a Dionisio para que protegiera las cosechas, con celebraciones anuales, fue ad quiriendo carácter de gran fiesta religiosa llamada dionisíaca. Esos aconteci- mientos se llamaron grandes dionisíacas, porque pronto también aparecieron unas fiestas menores, dada la popularidad del dios del vino y el deseo de agasajarlo. Pero las viñas tenían un gran enemigo que, por otra parte, era también una fuente de riqueza: la cabra. Buena leche para buenos quesos, pero arrasadora de los sembrados. Había que invocar a Dionisio para que protegiera los viñedos. De ahí vino la práctica sacrificar en el ara un macho cabrío como víctima propiciatoria. En torno a éste se colocaba el coro para cantar himnos, que se llamaban ditirambos, pero el específico del macho cabrío se llamaba tragodia. Cuando estos cantos se fueron desarrollando con dos coros y corifeos, luego con personajes que entablaban diálogos y los poetas escribieron los textos, fueron adquiriendo valor artístico, apareció la tragedia, nombre deri vado del ditirambo del macho cabrío. Había nacido el teatro. La importancia de Aristóteles El teatro en la raíz de toda cultura Cuando la cultura se va desarrollando, este folklore pasa a ser fuente de ins- La música, por ejemplo, se lleva a una expresión universal, no reducida a ser interpretada sólo con los instrumentos regionales, lo cual sería de una pobreza artística imperdonable, sino desdoblándola, engrandeciéndola en una orquestación enriquecida por el desarrollo y variedad de los instrumento musicales que todo el mundo emplea. Pero nuestro tema es el teatro. No me voy a perder en disquisiciones sobre las diversas disciplinas artísticas. En todo caso, mucho de lo que podamos decir sobre el teatro se aplica a la literatura en general, porque el teatro es literatura -además de ser su propio y característico género- aunque esta opinión puede ser contradicha, como lo hacía el inolvidable amigo y profesor de teatro en es ta universidad, Patricio González, recientemente fallecido. Se comprende que cuando se gesta una cultura, el teatro sea un instrumento eficaz y por lo tanto indispensable para irla definiendo y afirmándola. Los autores teatrales expresan en forma directa y viva sus ideas y sentimientos. La comprensión es inmediata y la respuesta del público puede serlo también. Recordemos al comediógrafo griego Aristófanes –siglo V antes de Cristo- , Se comprende también, que el teatro sea una expresión docente –que es el te ma de esta intervención- porque en esta comunicación-comunión con su au diencia entrega ideas, conocimientos, reflexiones, patrones de conducta y valores –o desvalores- morales. El teatro en la escuela, el liceo y la universidad La memorización Si la obra es clásica, el diálogo puede resultar anacrónico, pero curioso de estudiar y un reto para la memorización, de manera que siempre es útil y enri quecedor, ¡y cuánto puede dar a sus alumnos un profesor explicando el sen- tido de éste y de las palabras tal vez desconocidas pero que son tesoros del idioma! Si el texto teatral es de autor contemporáneo, mejor aún para enseñar a hablar con propiedad. Al memorizarlo, el estudiante adquiere herramientas para su buena expresión y para ser comprendido. Diríamos que al memorizar diálogos se le va desenredando la lengua, se ayuda a la fluidez de la conversación. La dicción Al empezar a leer en voz alta los diálogos, se va aprendiendo a leer, lo cual se hace bastante mal en nuestro país porque hay un desconocimiento del sentido de la puntuación. Al actuar un texto obligatoriamente hay que someterse a ese sentido de los signos que separan frases y palabras. Se aprende a leer, repito, pero más allá del simple leer en voz alta; el nuevo lector que ha aprendido a interpretar bien lo escrito, se anima a seguir leyendo. Y este es tema de este coloquio. La actuación Aunque parezca mentira, la actuación es un gran recurso para los tímidos. Hay muchos actores tímidos que se realizan actuando. Es quizás como quien se po ne una máscara para disimular su falta de seguridad para actuar en la vida cotidiana. Se debe tener muy en cuenta esto en la escuela: al niño tímido le pone a actuar para que vaya saliendo de esa caparazón defensivo que lo retrae. Trabajo en equipo Es importante en el teatro escolar que este equipo sea total, es decir, no sólo compuesto por quienes van actuar, sin también por quienes van a dar apoyo técnico: los que se van a ocupar del vestuario, la escenografía, de los elementos u objetos que juegan en escena, muy importante que éstos estén en su sitio en el momento preciso; los que van a hacer la publicidad del espectáculo con pancartas, afiches, etc. Todo esto ayuda a vivir la solidaridad Puntualidad Otro aspecto de la puntualidad es aprenderse el texto a tiempo. Quienes están rezagados en este aspecto retrasan el desarrollo de los ensayos y a veces hasta la hora del estreno. Claro, hay personas que memorizan más rápidamente que otras, pero hay reglas nemotécnicas para esto, sobre todo en el teatro, porque los movimientos van ligados al texto y uno y otros se ayudan. El teatro en los primeros niveles docentes En la escuela primaria yo le daría más importancia al teatro, en mi opinión debería ser asignatura dentro del horario escolar. Creo que he demostrado su importancia con todo lo que he expuesto. Es un camino idóneo para formar en ciertas virtudes humanas. Una virtud importante es enseñar para la realización del espectáculo la economía de recursos. No me parece formativo que los maestros se pongan a pedir cosas para vestir a los actores infantiles y objetos rebuscados para la escenografía. No. Lo lógico y educador es que se despierte la inventiva de los alumnos y ellos mismos diseñen y hasta confeccionen estos elementos. Todo esto sirve para ir descubriendo las capacidades de cada quien y evita que se recar- gue el tiempo y el bolsillo de los padres al ponerlos a buscar y comprar cosas que se usarán sólo un día. Ya tienen bastante con la lista de útiles escolares que se piden cada año. Lo importante en el teatro escolar no es la brillante presentación de un espectáculo, sino el entrenamiento intelectual y artístico que ayuda a una formación integral. El teatro en el liceo y en la universidad Otra cosa es que se le conceda algunos créditos a los participantes en la acti- vidad teatral. Eso depende de cada institución. Lo importante es que exista el grupo o los grupos de teatro tanto en el liceo como la universidad. Siempre será un aporte cultural, no sólo para la comunidad que lo anima, sino también para proyectarse hacia otros ámbitos. Existen y se deben fomentar, festivales de teatro entre liceos y universidades. Lo que cada institución docente debe hacer es facilitar al director del taller de teatro -con carácter de profesor- y el espacio para los ensayos y la presenta- ción del espectáculo. No hay que tenerlo miedo a que algunos estudiantes deriven en futuros actores. ¿Por qué? Estamos cansados de comprobar como entran muchos jóvenes a la universidad: no saben a ciencia a cierta a qué vienen. Se inscriben porque la sociedad y la familia exigen el estudio de una carrera, pero no hay una verda- dera vocación para alguna. ¿No es obligación de la universidad ayudarlos a que se encuentre a sí mismos? Creo que sí. Ponencia presentada por Alicia Álamo Bartolomé en el Coloquio "Leer: entre el placer y la obligación", realizado en la Universidad Monteáviila, Caracas, Venezuela, los días 30 y 31 de octubre de 2008 |
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| Oficio de Lectores |
Este es un libro inusual en la literatura venezolana porque en él como se ha dicho su autor “analiza, especula, narra y crea”(p.VII). Pero es mucho más porque pocas veces lo mejor de la lección de Jorges Luis Borges(1899-1986) ha sido atendida y desarrollada como lo hace Rodríguez en estos textos que parecen a veces cuentos pero son ensayos, prosas en las cuales penetra hondamente la invención narrativa. |
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| Los Penetrables de Soto: el espectador como epicentro de la obra |
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Tal vez una de sus mayores aportaciones fueron sus penetrables, por medio de los cuales logró integrar al hombre a la obra de arte y redujo la distancia entre el arte y la vida, si utilizamos una expresión de Arthur Danto. |