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Alicia y su humor Imprimir E-Mail
Lecturas - Artículos
domingo, 28 de octubre de 2007


Obras de Lewis Carroll

por Silvia Consolini

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En este trabajo haré referencia a Alicia en el País de las Maravillas y A través del Espejo de Lewis Carroll. Empiezo por asentar que hurgar en las interpretaciones y simbología de estos relatos parece ser un juego más, el truco final del "escritor" o "hablante básico". Apenas intentamos un análisis, nos encontramos con un texto que transgrede nuestras reglas sin ninguna vergüenza, y nos deja perplejos como a Alicia..."¡De algún modo, parece llenarme la cabeza de ideas, sólo que no sé exactamente qué ideas son!"

El primer enigma a resolver sería su género –el gato va desapareciendo mientras más queremos saber... resulta un poco inútil intentar clasificar una obra única en su estilo que, por descarte, abarca varios géneros. ¿Fábula infantil? Sí... recordemos que, independientemente del resultado final, estas obras se originaron en una narración oral dedicada a tres niñas amigas del autor. ¿Narración fantástica? También. Es incuestionable la influencia del mundo fantástico de los Fairy Tales ingleses, aunque el mundo imaginado en estas obras es mucho más complejo y rico que el de los cuentos tradicionales. ¿Relato humorístico? A eso vamos.

Humor inglés y humor internacional

Resulta interesante analizar un texto gestado en la cultura Inglesa. Por extraño que nos parezca, el concepto del humor comúnmente manejado en la actualidad, tiene sus orígenes en lo que se denomina "flema británico", y éste es ciertamente una de las señas de identidad de esa cultura. Pero, ¿qué humor? Cuántas veces hemos visto una película "cómica" inglesa, y al salir sólo con una arruguita de sonrisa, hemos comentado "Bueno... es un humor muy inglés, ya sabes."

Esto nos introduce en un análisis interesante sobre las diferencias culturales y cómo éstas se relacionan directamente con la actitud humorística de la gente. Cuando vamos a ver una película cómica, esperamos salir con los ojos llorosos y la garganta raspada de tanto reírnos a carcajadas. Eso de "sonreír levemente" no cuadra con el concepto latino del humor, que se centra más bien alrededor de chistes y circunstancias que provoquen risa.

Sin embargo, me voy a permitir utilizar estas observaciones para aproximarme (y entender un poco más) algunos conceptos relacionados. Parece entonces que el humor y la comicidad son dos conceptos distintos a pesar de estar estrechamente vinculados, uno ser parte del otro (y viceversa), interactuar entre sí, e incluso aprovecharse de los mismos recursos.

Se puede decir que la comicidad es un fenómeno más superficial que el humor, en cuanto su función principal es la de generar la risa. El humor, en cambio, penetra hacia el plano humano, tanto intelectual como emocional. La comicidad es una reacción inmediata, casi instintiva, mientras el humor es algo que va llegando después de cierta introspección. Como escribió Pirandello: "Lo cómico es precisamente un advertimiento de lo contrario", y el humor se deriva de una reflexión de ese primer advertimiento: "El humor es el sentimiento de lo contrario".

Otro análisis interesante se deriva de observar la relación entre los pares comicidad-risa y humor-sonrisa. Algo cómico nos lleva a una especie de desahogo por medio de la risa explosiva y purificante, una válvula de escape. Algo humorístico nos lleva, las más de las veces, a la sonrisa reflexiva que expresa la comprensión de una dinámica subyacente –esa sonrisa discreta en la cara de los ingleses.

Y entonces aquí nos deslizamos por una madriguera hasta el mundo subterráneo de Alicia. Las obras de Lewis Carroll son un producto de la era Victoriana, cuando Inglaterra era el terrateniente del planeta. Los creadores ingleses de la época no tenían por qué preocuparse de la "localidad" de sus obras, que salían del mismo centro del mundo. Britannia Rule: lo que era válido allí, era válido en los cinco continentes, incluyendo el humor.

Las historias de Alicia están repletas de croquet, horas de té, refranes ingleses, personajes locales. Aunque conozca la cultura, el lector no-inglés nunca se sentirá identificado con estos elementos, y la reacción a la lectura viene después de una comprensión referencial que diluye los efectos inmediatos. En otras palabras: chiste explicado no da risa.

Y no sólo eso. En el caso de Alicia nos encontramos con una especificidad muy exclusiva. En realidad, la política de la corona y la identidad británica era lo último que pensaba Lewis Carroll al escribir estos textos. Las aventuras de Alicia fueron creadas para las niñas Liddell. La primera versión manuscrita (Aventuras Subterráneas de Alicia, 1863), dedicada a Alicia Liddell, está repleta de guiños privados referidos a situaciones y personajes de la vida de las hermanas. Estas referencias privadas se mantuvieron sustancialmente incluso cuando el mismo autor modificó la versión original para la publicación de Alicia en el País de las Maravillas en 1865.

Así, por ejemplo, se nos explica que el Aguilucho (Eaglet) es Edith Liddell, Lory el loro es Lorina Liddell, y Dodo es do-do-Dodgson (apellido real del tartamudo Lewis Carroll). Los diálogos muchas veces son replicas directas de intervenciones de las niñas, y varios personajes se identifican con familiares y conocidos.

Se puede entonces concluir que el humor en estas obras es un "humor a la medida", a veces demasiado privado como para ser clasificado dentro del género literario humorístico. Es un producto literario muy marcado por las costumbres y particularidades de una cultura específica, en un momento histórico concreto, y a partir de una relación personal y privada del autor. Con frecuencia, la conexión con el receptor, indispensable para que se dé el fenómeno de comprensión-reflexión, está ausente. Y sin embargo...

El humor y el nonsense


Lewis Carroll y Edward Lear son los principales representantes y pioneros del nonsense inglés (traducido como "absurdo" al español, aunque personalmente prefiero el término "sinsentido"). El nonsense se clasifica a veces como un género literario, y al analizarlo resulta increíble la cantidad de coincidencias entre éste y el género humorístico. Estas coincidencias son las que nos permiten clasificar estas obras dentro de ambos géneros.

En las aventuras de Alicia, observamos también otros elementos del humor como la sátira (el caballero blanco) y las ironías (conversaciones con las reinas), pero el nonsense es el que nos puede dar la clave.

En el nonsense de Alicia hay distorsión, inversión (el mundo detrás del espejo) y exageración de algunos aspectos del mundo real. Igualmente se manejan asociaciones fortuitas, malentendidos, confusión entre el sentido figurado y literal de las palabras. El comportamiento arbitrario de los personajes y la incongruencia de sus actitudes genera una sorpresa demasiado parecida a la que surge de un chiste o situación cómica. La lógica se va por el desagüe, las ideas y situaciones están combinadas de una forma inconexa y bizarra... Un momento, ¿estoy hablando del humor o del nonsense? Mmmm, sí.

La función de la heroína es determinante para este análisis. Mientras caminamos por este mundo anárquico, Alicia nos sirve de guía, cuestionando y dudando todo lo que ve. Una niña perspicaz y atrevida es el puente referencial entre el mundo real y el mundo imaginado. Justamente su presencia de observadora extraña en ese lugar imposible es lo que le da a la obra su tono de humor. Sin las preguntas y observaciones de Alicia, las historias entrarían más en el género de lo fantástico, de lo totalmente absurdo, y muy poco tendrían que ver con el humorístico.

–La ley es: mermelada mañana, y mermelada ayer..., pero nunca mermelada hoy.
Eso debe conducir alguna vez a "mermelada hoy" –objetó Alicia.
No, no puede –dijo la Reina–. Hay mermelada cada otro día: hoy no es ningún otro día, como sabes.

Preparado por Silvia Consolini
 

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