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| Voces en el Sendero Plástico |
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| Lecturas - Libros de Arte | |
| domingo, 17 de junio de 2007 | |
Otero, El Maestro que dibujó con el viento.por Douglas Monroy
![]() Portada del libro Otero abunda sobre la vigencia y los dilemas del arte abstracto, lo promociona, lo afirma y lo defiende con fe, como quien ha rendido sus fervorosos votos, ve en ello la bisagra del conocimiento y las razones para ver el universo de forma diferente. Advierte a los jóvenes que «La obra ajena como motivación, en especial ésa que se proyecta a través de las revistas y otros medios de comunicación visual, o se encuentran al azar de viajes y hasta de permanencia en ciertos centros de difusión cultural, implica un riesgo subterráneamente manipulado, deformador y desorientador. ¿Tendrá el joven recursos para ver claro, desmontar esas trampas y eludir su falaz tentación?. Es de temer que no, por escasez de referencia, porque recibe en bloque el impacto de lo nuevo, en el que no todo es de buena ley, y lo tiene al alcance de la mano» 1) Habla con vehemente pasión y omnipotente admiración por Cézanne y Mondrian. Escribió con notable sinceridad sobre sus espirituales preceptores Armando Reverón, Antonio Edmundo Monsanto, Marcos Castillo y Manuel Cabré para quienes guardó una medular gratitud. ![]() Abra Solar Memoria crítica es el más completo e íntimo compendio de evocaciones, de ideas, de presencia de una obra emotivamente vasta que haya realizado artista venezolano. Pero si esta compilación recoge como dijimos las reflexiones y la poética biográfica del artista, la compilación actual Voces sobre el sendero plástico reúne una selección de textos sobre el artista desde 1948 hasta el 2006, realizados por críticos de arte, escritores, periodistas, historiadores, ensayistas y poetas. Ambas compilaciones debieron ser publicadas de forma casi simultánea, pero tuvimos que esperar una década para que un patrocinante de forma decidida y entusiasta cobijara la actual publicación. No obstante, ambas compilaciones intentan materializar el espíritu creador e intelectual de uno de nuestros artistas más integrales. Dos compilaciones diferentes de un mismo fenómeno, de un mismo artista, visto en la honesta dimensión de lo múltiple, lo diverso, lo amplio. En una especie de totalidad, sabia y fecunda como es la obra de Alejandro Otero. ![]() Cafetera Azul-1947 Este libro recoge los fundamentos y las proposiciones creadoras de Otero a través de una vasta selección de textos, quedan aún muchos otros artículos, entrevistas, presentaciones y ensayos que, por su naturaleza o extensión, quedaron restringidas, vaya a ellos, no obstante, mi entero reconocimiento. La antología contribuirá a reencontrar los pasos, los caminos abiertos de quienes fueron sus amigos, los testigos directos de sus creaciones, de quienes celebraron sus exposiciones y sus hallazgos, y de quienes hoy en día orquestan nuevos ensayos sobre el maestro con bríos y aportes novedosos. Unas de las primeras voces recogidas es la de Sergio Antillano quién advierte sobre los progresos de nuestro pintor en París. Francois Sego y José Gómez Sicre son las dos primeras grandes figuras de porte internacional que respaldarán decididamente al joven artista. El escritor Guillermo Meneses captará de inmediato la trascendencia de lo que está frente a sí, y lapidariamente redacta el impacto que produjo su exposición de Las Cafeteras en el Museo de Bellas Artes en 1949 «El regreso de Otero ha significado auténtico acontecimiento en el ambiente pictórico venezolano. Entre los muchachos, la llegada de Otero ha sido explosiva. Ha golpeado admirablemente. Ha herido de apasionada admiración. No ha faltado quien haya sentido negada su propia función de pintor ante la aparición fulgurante de las obras de Otero». 4) Sobre su obra escriben los poetas Elizabeth Schön, Lucila Velásquez, Pedro Francisco Lizardo, Pablo Neruda y especialmente Ida Gramcko quien encontrará en la obra de Otero una cantera sustancial, viva y luminosa. Activamente y con perspicacia poética nunca dejará de escribir sobre el insomne pintor. Así mismo los escritores Orlando Araujo, Humberto Mata, Yolanda Pantin y José Balza, realizarán interpretaciones siempre desde ese vocabulario próximo y cálido, desde su vida, desde su esencia. Sobre esa otra gran manifestación de su inventiva Balza dirá acerca del pintor «la década de los cincuenta consolida lo que será una de sus actividades constantes: la de escritor. Como en Jorge Luis Borges o en Kafka, el estilo literario de Alejandro Otero nace completo. Concisión, humor, obsesiones, aparecen para mostrar un pensamiento dúctil, atrevido, gozoso». 5) Alfredo Boulton como un cíclope lo verá de muchas formas, lo seguirá de cerca, lo retratará pintando las Cafeteras en París y más tarde en la intimidad de su taller en los bloques del Silencio, escribirá con lucidez cada nuevo descubrimiento del pintor, desde los Papeles pintados hasta su gran escultura erigida en el Guri. También otros investigadores de las dimensiones de Miguel Arroyo, Inocente Palacios, Juan Calzadilla, Sofía Imber, Rafael Pineda y Roberto Montero Castro aportarán ese substrato, ese piso estético y conceptual fundamental. Roberto Guevara el más prolífico de nuestros críticos de arte, quien por más de treinta años sostuvo una activa presencia, escribió en muchas ocasiones sobre Otero, y fue unos de los primeros en manifestarse sobre la Vertical vibrante uno de los primeros ensayos tridimensionales del artista «está allí, no enclavada en Maracay en un inadecuado sitio, sino en la voluntad de creación de un gran artista, colmando de nuevas visiones. Desde aquí hay que partir a su encuentro. Desde aquí hay que comenzar a pensar en una realidad plástica que abandona museos y colecciones privadas, para establecer un fantástico diálogo con el mundo». 6) Ensayistas y teóricos de presencia latinoamericana como Marta Traba, Damián Bayón y Juan Acha lo verán inmerso dentro de esa geografía continental. Con las nuevas percepciones de María Elena Ramos, Federica Palomero, Víctor Guédez, José María Salvador, Freddy Carreño, Katherine Chacón y Ernesto Guevara, entre muchos otros, unirán a ese tangible coro de voces que reclama las vertientes y los ricos conductos plásticos que nos legara Alejandro Otero para siempre. Con esta compilación celebramos a Otero, pero al mismo tiempo, es una prueba más de la devoción de muchas personas, críticos e intelectuales, nacidos en estas tierras y en otras más lejanas que, sin importar las fronteras, encontraron en el artista un vivo resplandor, un creador que paso a paso hizo preguntas y halló esplendidas soluciones espaciales, dinámicas y colosales. Un artista integral, que jugó con el viento por entre los molinos de luz y plata. San José de Turgua Agosto, 2006 Referencias 1 OTERO, Alejandro «Introducción al encuentro con jóvenes artistas; Esto fue lo que les dije». En: El Nacional, Caracas: 13-09-1981, p.C-18. 2 «Bajo el signo de la urgencia». En: El Nacional, Caracas: 19-09-1987. 3 «Balance y proyección». En: El Universal, Caracas: 13-05-1985 p.4-1. 4 MENESES, Guillermo «La exposición de Alejandro Otero Rodríguez». En: El Nacional, Caracas: 31-01-1949, p. 4. 5 BALZA, José «Otero». En: Alejandro Otero. Memoria crítica. Caracas: Monteávila Editores-Galería de Arte Nacional, 1993, p.13. 6 GUEVARA, Roberto «Vertical vibrante de Alejandro Otero en Maracay». En: Imagen, Caracas: (N.º 32), 1/15-09-1968, p.19.
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| Las Grandes Novelas del Siglo XX |
El autor de best sellers, el norteamericano Irving Wallace(1916-1990), compiló alguna vez el The book of lists(1977). Y hacerlas es siempre interesante para el estudioso de cualquier temática en el campo de la cultura. Aquí ofrecemos una suerte de florilegio de las grandes novelas del siglo XX vista desde el ángulo de varios lectores, se cierra con unas observaciones nuestras. |
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| Comentarios para la defensa de los derechos del lector |
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Mi propósito, al plantearme el hecho de la lectura entre el placer y el deber, es identificar los derechos fundamentales del lector que son vulnerados, partiendo de la experiencia personal y común de participar en una comunidad educativa. |