Miércoles, 22 de Octubre de 2014

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Velorios y santos vivos. Comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras

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El Ministerio de Cultura, a través del Museo Nacional de Colombia y la Dirección de Etnocultura, junto con la Facultad de Antropología y el Grupo de Estudios Afrocolombianos del Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad Nacional de Colombia, presentan la exposición temporal Velorios y santos vivos, que se exhibirá del 21 de agosto al 2 de noviembre en la Sala de Exposiciones Temporales Gas Natural, gracias al patrocinio de la Secretaria Distrital de Recreación y Deporte y el apoyo de la Universidad de Antioquia.

La exposición está conformada por siete altares pertenecientes a comunidades negras, afrocolombianas, raizales y palenqueras, los cuales ofrecen una muestra de los ritos con que estos pueblos celebran la vida de sus santos y sus ancestros.

El objetivo de Velorios y santos vivos es dar el primer paso para incluir de manera permanente a los afrocolombianos en el relato de nación que narra el Museo Nacional, de tal manera que sea evidente el aporte de estas comunidades en la construcción de la nación. Asimismo, el Museo Nacional con este proyecto contribuye desde el ámbito cultural a la reparación de las comunidades que han sido marginadas históricamente y que hoy en día sufren las consecuencias. Por eso la exposición está dedicada a sus muertos insepultos.

Un proyecto colectivo

Esta exposición es el resultado de un trabajo conjunto de investigación, análisis y curaduría etnográfica, histórica y artística, que adelantan desde enero del 2006 la Dirección de Etnocultura del Ministerio de Cultura, el Museo Nacional de Colombia y el Grupo de Estudios Afrocolombianos de la Universidad Nacional de Colombia, con el apoyo y la participación activa de un grupo de representantes de comunidades de base y profesionales afrocolombianos, palenqueros y raizales, con el fin de proponer alternativas para dar visibilidad a los afrocolombianos y sus aportes en la formación nacional.

 

Para el desarrollo del proyecto se conformó un Seminario permanente, en el cual los representantes de las comunidades de base de San Andrés, Palenque de San Basilio, Cali, Guapi, Neiva, Buenaventura, Antioquia y Bogotá, realizaron visitas críticas a las salas del Museo y formularon recomendaciones sobre los marcos de referencia histórico, cultural y espacial que deberían tener las salas permanentes. A futuro se espera exhibir piezas de valor estético, espiritual, histórico, social y cultural de África occidental, central y centro-occidental, así como de la población afrocolombiana y del archipiélago raizal.

El Seminario permanente consideró como primera actividad la realización de una exposición temporal sobre los ritos fúnebres porque el tema da cuenta del pasado y el presente de estos pueblos. La mirada a los rituales deja ver por un lado, una serie de elementos comunes que tienen sus orígenes en África, y por otro, denuncia la dura realidad actual de las comunidades, víctimas de los distintos actores del conflicto y quienes son despojadas de sus ritos al impedirse la celebración o ser desaparecidos los cadáveres y quedar los muertos insepultos. Esto deja lesionado un mecanismo vital para el manejo del duelo y el fortalecimiento de los lazos sociales y la solidaridad.

Al respecto, los curadores Cristina Lleras y Jaime Arocha explican por qué se seleccionaron el tema: “…como medio para manifestar la inconformidad de muchas comunidades por la manera como los grupos armados de todas las tendencias y afiliaciones —de manera sistemática—, han impedido que la gente lleve a cabo las ceremonias alrededor de la muerte, incluyendo el propio entierro”.

“…Si bien es cierto que impedimentos de tal magnitud afectarían a cualquier ser humano, en el caso de la gente de ascendencia africana, esas restricciones impuestas tienen el potencial de erosionar la totalidad de las culturas y por lo tanto, involucrar su aniquilamiento. Esa especificidad obedece a la importancia que los ancestros han y siguen desempeñado dentro de las sociedades de África occidental y central, así como dentro de las que los cautivos provenientes de esas regiones crearon en las Américas… Una de las primeras acciones que los cautivos desarrollaban luego de navegar y desembarcar de los campos de concentración flotantes, consistía en armar altares que les permitieran entrar en contacto con sus antepasados y de ese modo, comenzar a reconstruir sus vidas”.

El Seminario acordó, además, realizar la investigación en siete comunidades representativas de los pueblos afrocolombianos y raizales: San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Palenque de San Basilio, Uré (Departamento de Córdoba), Pacífico norte, Pacífico sur y zona plana del norte de Cauca.

La investigación la adelantó el Grupo de Estudios Afrocolombianos de la Universidad Nacional de Colombia con el apoyo de los miembros del Seminario permanente, quienes facilitaron el trabajo de campo en cada una de las comunidades, y la asesoría de expertos regionales, quienes se encargaron de realizar los contextos históricos y culturales.

El equipo del Museo Nacional hizo parte de todo el proceso y asesoró el diseño y el montaje de la exposición a partir de la investigación previa y la participación activa de las comunidades.

Velorios y santos vivos en el Museo Nacional

“Es una exposición de siete retablos con las mariposas, moños, velos, estrellas, soles, coronas, flores, cancioneros, himnarios, luminarias e imágenes santas que han permitido la comunicación entre los vivos y sus antepasados. Un sacerdote de la Pastoral Afrocolombiana, un pastor bautista, un babalao de la Santería o religión de los Orichas y un hougán del Vudú concelebraron un rito ecuménico para consagrarlos, y de esa manera rendirles tributo a los muertos insepultos de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, además de los del resto de las Afrocolombias. Sus familiares no han podido hacerles las ceremonias que los llevarían a su destino final, debido a que han sido víctimas ya sea de naufragios o del conflicto armado. De esa manera, los asistentes podrán ofrecerles plegarias, ofrendas, cantos e himnos que contribuyan a su descanso eterno”. Texto del catálogo.


La Sala de Exposiciones Temporales Gas Natural está dividida en dos espacios Lo profano y Lo sagrado, porque corresponden a dos aspectos que conviven y son fundamentales en los ritos que realizan las comunidades que participan en el proyecto: San Andrés, Providencia y Santa Catalina (Caribe insular); Quibdó, Istmina y Condoto (Chocó); Guachené, La Cabaña, Padilla, Puerto Tejada, Villarrica, Yarumales (zona plana del norte del Cauca); Quinamayó (Valle del Cauca);Tumaco, Imbilí, Tulmo, Vuelta de Candelillas, Robles y Espriella (Nariño y límites con Ecuador); Guapi y río Quiroga (Cauca, sobre el litoral Pacífico); Uré (sur de Córdoba) y Palenque de San Basilio (Bolívar).

Lo profano
En esta sección se alude al espacio de encuentro de los deudos o personas que acompañan a los muertos y sus familiares, a las actividades que éstos realizan durante los ritos fúnebres como jugar dominó, parqués o damas chinas. En este espacio, además, se presenta a través de vídeos y fotografías una cartografía de los orígenes étnicos de los afrocolombianos y un contexto actual de estos pueblos, que hace evidente su ubicación en zonas con altos niveles de violencia e índices precarios de desarrollo.

Lo sagrado
Presenta las dos maneras como las comunidades viven la experiencia de lo sagrado a través de los ritos fúnebres y la devoción a sus santos.

Ritos fúnebres
Los ritos se desarrollan en distintas etapas y las comunidades las realizan de manera particular como un mecanismo colectivo para el manejo del duelo. En la exposición se presentan de manera detallada y se exhiben cuatro altares de las comunidades San Andrés, Archipiélago raizal; Uré, Córdoba; Guapi, Cauca, y Palenque, Bolívar, los cuales son concebidos como espacios de encuentro con los ancestros, donde no existen diferencias entre los vivos y los muertos.

Agonía
La agonía comienza cuando la sabiduría local identifica la proximidad de la muerte; activa la solidaridad comunitaria y termina con el fallecimiento de la persona. Al contrario de lo que sucede en las grandes metrópolis, los dolientes no aíslan a la persona enferma, sino que la rodean de amor y compañía, le ofrecen sus alimentos y bebidas predilectas, la llenan de afecto, le rezan oraciones y le leen novenas de los santos para ayudarla en el buen morir.

Muerte
La muerte no consiste tan sólo en el deceso, sino que involucra la preparación, el arreglo y la conservación del cuerpo hasta cuando los deudos lo ponen en el ataúd, para que la comunidad lo vele, le rece, le cante o le baile.

Cuando no hay funeraria, al tener lugar el deceso, mujeres y hombres hacen tareas distintas. Por lo general, ellas se reúnen alrededor de quien va a lavar y embalsamar el cadáver para ayudar, rezar, cantar, coser, y asear y decorar el recinto. Ellos se reúnen con el carpintero o van al cementerio para alistar la sepultura.

Velorio o Set up
La tercera etapa comienza con la exposición del cadáver debidamente arreglado ante sus allegados hasta cuando se lo llevan para el cementerio. El eje de rezos, cantos y bailes es un altar que en la mayoría de los casos ostenta un Cristo y un moño de tela negra o una mariposa del mismo color tallada en madera o cortada en papel. Generalmente, el altar está ricamente decorado con telas, coronas de flores y de papel, e iluminado con cirios o veladoras. Durante el velorio surgen tres espacios: uno sagrado donde está el altar, uno semisagrado donde las mujeres preparan los alimentos que jovencitas y adolescentes reparten entre los asistentes, y una zona profana, por lo general en el jardín o antejardín, donde se reúnen cantores y cantaoras para descansar, así como familiares, compadres y amigos venidos de lugares cercanos y lejanos. Allí juegan dominó y cuentan chistes de doble sentido, leyendas de seres sobrenaturales e historias cotidianas. Además del acompañamiento a la familia, los asistentes aportan trabajo, materiales, comida, licor y dinero.

Entre los palenqueros y quizás entre todos los afrocolombianos y raizales, la música es el medio privilegiado de expresión y comunicación. En consecuencia, el lumbalú o baile e’ mueto domina las ceremonias fúnebres. Consiste en un canto responsorial en idioma palenquero y español para evocar la memoria del muerto durante el velorio, el entierro y la novena. El ritual lo lideran cantaoras: una entona los versos y las demás responden o hacen coros lastimeros, mediante los cuales dirigen el “alma” o “ánima” del difunto desde “el más acá” hasta “el más allá” (Martínez, 2008:14).

Entierro
La cuarta etapa empieza cuando los allegados sacan al muerto del lugar de velación hacia el cementerio y termina cuando lo sepultan. Cuando hay iglesia, tienen lugar dos procesiones fúnebres, una hasta el templo y otra hasta el cementerio.

Terminada la ceremonia en la iglesia, hacen otra procesión hasta el cementerio. A lo largo de ese recorrido pueden ocurrir expresiones públicas de quejas, reclamos o por el contrario, alabanzas referidas a las cualidades del difunto.

Novena o nine nites
El quinto periodo dura nueve días, contados desde que los deudos regresan a casa después del entierro. Durante las siguientes ocho noches, el punto de encuentro con el ser querido, ya ausente, consiste en un altar muy sencillo, frente al cual rezan salves y rosarios, y cantan alabaos.

Última Noche
La sexta etapa empieza el último día de la novena con la construcción de un altar nuevo muy solemne o el arreglo del que se ha usado los días anteriores, y concluye con el levantamiento de la tumba, momento en que se desbarata el altar, generalmente a las cinco de la mañana, sellando así la partida del difunto.

La ceremonia se inicia antes de las nueve de la noche con cantos y rezos. Al igual que en el velorio, se instala un fogón en un espacio diferente al del altar, del cual irá saliendo la comida y las bebidas que serán repartidas entre los asistentes. El antejardín de la casa, con sillas y mesas cubiertos por una carpa, delimita el espacio profano del rito. Allí los asistentes juegan dominó, cartas y parqués; cuentan mitos, leyendas, historias fantásticas y echan chistes mientras frente al altar, cantaoras y cantaores no paran de entonar alabaos, cantos e himnos y rezar salves, rosarios y otras oraciones. La solemnidad y el sentimiento de este rito, obedece a que es el último adiós al ser querido.

Aniversario o Cabo de Año
Entre estos pueblos existe la tradición de que los muertos, santos, vírgenes y el propio Jesucristo hacen parte de la categoría de la gente, así que a las deidades les celebran sus aniversarios de nacimiento o los cabos de año, correspondientes a la fecha de su muerte. Para esas ocasiones arman un altar especial, ya sea de carácter familiar o en una iglesia.

Devoción a los santos
La exposición mostrará aquellas maneras de adorar a las ánimas, los santos, las vírgenes y a Dios, que tienen una raíz antigua, influida por las tradiciones de la gente de África occidental y central. Por esta razón, se exhibirán máscaras y estatuas de madera que encarnan la estética y la espiritualidad con que los artistas del valle del río Congo en África central tallaron un tributo a sus ancestros. Estás piezas hacen parte de las colecciones del Museo Nacional.

De igual manera, incluirá un altar para la Virgen del Carmen, conforme lo arman los devotos en lugares como Espriella y Tumaco en el Pacífico sur, para agradecer que sus embarcaciones se mantengan a flote; un retablo a San Pacho, adorado por los quibdoseños, no sólo después de que impidiera que los barrios de la gente negra se incendiaran, como las casas de la carrera primera, sino porque lo vieron llorar a causa del siniestro (Friedemann 1989: 143). Por eso, a él y a otros santos y santas quienes además hablan, sonríen o se sonrojan, los llaman santos vivos y santas vivas. Otro altar representará los pesebres que los norte caucanos hacen para las Adoraciones del Niño Dios en sus festejos anuales de febrero y marzo.

Actividades paralelas a la exposición temporal

[Encuentro Docente]
Rutas de Ancestros Vivos
en la Cátedra de Estudios Afrocolombianos
Auditorio Teresa Cuervo Borda. Entrada libre
Lunes 11, 10:00 a.m. a 12:00 m. y 3:00 p.m. a 5:00 p.m.

En el marco de la exhibición Ancestros vivos,el Museo Nacional de Colombia, la Secretaría de Educación Distrital y el Grupo de Estudios Afrocolombianos de la Universidad Nacional de Colombia, buscan establecer un espacio pedagógico que impulse de forma positiva el trabajo de los docentes en la Cátedra de Estudios Afrocolombianos y fortalezca los vínculos entre el Museo, las universidades y los colegios. Por tal motivo, se invita a los docentes de educación primaria, media y secundaría de los colegios de Bogotá a participar del programa educativo diseñado en torno a esta exhibición basada en la espiritualidad y los ritos fúnebres de las comunidades afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales.

En este encuentro los maestros conocerán las opciones brindadas por la exhibición y el Museo para su trabajo en clase, así como la posibilidad de intercambiar experiencias con otros docentes que desarrollan proyectos de visibilización y conocimiento en la escuela sobre los aportes históricos de los grupos y comunidades afrodescendientes.

[Conversatorio]

Altares de los pueblos afrocolombianos, negros, palenqueros y raizales
Auditorio Teresa Cuervo Borda. Entrada libre

Viernes 22, 10:00 a.m. a 12:00 m.
Encuentro con un grupo de personas sabedoras de las tradiciones afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales que desde San Andrés, Providencia y Santa Catalina, Palenque de San Basilio, Uré, Quibdó, Guapi, Tumaco y la zona plana del norte del Cauca, han sido invitadas por el Museo Nacional para apoyar el montaje museográfico de los altares fúnebres y de santos, que conforman la exhibición. Es una oportunidad para dialogar con expertos sobre temas como la espiritualidad y los ritos fúnebres, no sólo desde la realidad social de los pueblos afrodescendientes, sino de los contextos actuales de conflicto que atraviesa el país.

[Ciclo documental]

Visiones de las Afrocolombias y los raizales
Del 23 de agosto al 1 de noviembre
Auditorio Teresa Cuervo Borda. Sábados 3:00 p.m. Entrada libre

Con el apoyo de RTVC, Maleta del Ministerio de Cultura, Museo Nacional de Colombia, Grupo de Estudios Afrocolombianos (GEA-CES), Fundación Cine Documental y Samuel Córdoba.

“Esta muestra de documentales recorre distintas visiones sobre los afrocolombianos y los raizales, plasmadas en producciones de los dos últimos decenios. El ciclo reúne las miradas expedicionarias de las series para televisión realizadas a comienzos de los años noventa: Travesías (1990) y Cimarrones (2007), con la perspectiva a la vez contemplativa, crítica y cotidiana de ‘Tumaco Pacífico’; mientras los ojos se nos vuelven oídos en ‘Los reyes criollos de la champeta’, y aquellos que se llenan de lágrimas y quisieran no ver más en la Trilogía de Urabá (‘Nunca más’, ‘Una casa sola se vence’ y ‘Soraya, amor no es olvido’), así como la observación del cuerpo y el movimiento de quienes ejercen un oficio casi increíble de “carguero” o “pasero” en el Baudó. ¿Qué sucede cuando combinamos las miradas de los autores de estos audiovisuales con las nuestras?”

Proyección audiovisual
Sábado 23, 3:00 p.m.
- Travesías: territorios negros
Capítulo “La Cordillera”
Alfredo Molano [Colombia, 1991-1992]
Duración: 25’
Serie documental

- “Cimarrones” (Capítulos 1 y 2)
Producción de Radio Televisión de Colombia (RTVC)
y la Fundación para las Artes (FLA).
Asesoría Temática: Juan de Dios Mosquera, director nacional de la organización Cimarrón. [Colombia, 2007-2008]
Duración: 25’
Serie documental

Conversatorio con el director
Sábado 30, 3:00 p.m.
“Tumaco Pacífico”
Por Samuel Córdoba [Colombia, 2007-2008]
Duración: 90’
Productor Asociado Armando Córdoba

[Música y danza]
Palenke – aires del pacífico
Auditorio Teresa Cuervo Borda. Entrada libre

Sábado 23 de agosto, 12:30 p.m.
Danzas ancestrales Palenke de Uré (Córdoba)
Grupo de maestros ancestrales del Palenque de Uré y
Semillero Infantil y Juvenil de la Institución San José de Uré.
María Yovadis Londoño, coordinación general.

Presentación de manifestaciones musicales y dancísticas tradicionales, transmitidas a través de proyectos etnoeducativos en el Palenque de Uré.

El baile cantao, y los sones de tuna, berroche, chandé y bullerengue, ponen en contacto saberes ancestrales con las nuevas generaciones. Las danza de diablos güebas y cucambas, que surgieron en el siglo XVI en los palenques que estaban ubicados a las orillas de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge, son ejecutadas por hombres vestidos con coloridos atuendos; su coreografía refleja la espiritualidad y la cosmovisión del pueblo afro; y finalmente, las danzas fúnebres: el bullerengue y el berroche, practicadas por las personas mayores y adultos que tradicionalmente se congregan en torno al velorio de un niño o de un ‘angelito’.

Sábado 30, 5:30 p.m.
Palenke – aires del Pacífico
Nelly Mina, dirección
Carlos López, producción
Abozaos, cucuruchos, y otras danzas tradicionales del Pacífico.

El grupo de música y danza Palenke se ha convertido en un espacio donde se congregan niños, niñas y jóvenes (hombres y mujeres) afrodescendientes para crear y recrear a través de la danza y la música ,los valores étnicos y culturales que todavía se conservan como símbolo de resistencia, aporte, construcción y continuidad de la colombianidad. Palenke nació en el 2000, con el propósito de mantener viva la identidad cultural y vivir en comunidad e interacción con otras culturas.

Montajes como Gumercinda, rescatan la figura fuerte de la mujer negra ante la dominación masculina, y la rebeldía ante la esclavización de cualquier tipo. En Negritos se destaca la transmisión generacional de las tradiciones culturales y dancísticas. La puesta en escena la compone una coreografía dinámica con atuendos coloridos y contrastantes provistos de accesorios como canastos con frutas, machetes, sombreros y mechones.

Del 21 de agosto al 2 noviembre de 2008

Museo Nacional de Colombia
Carrera 7 No. 28-66. Bogotá, D.C., Colombia
Teléfono: 334 8366. Fax: 337 4134
Internet: www.museonacional.gov.co; e-mail: info(arroba)museonacional.gov.co

Horarios

Los lunes el Museo está cerrado al público por mantenimiento
Martes a sábado de 10 a.m. a 6 p.m.
Domingo de 10 a.m. a 5 p.m.
(El acceso a las salas termina 30 minutos antes del cierre del Museo)

Entrada libre

Visitas comentadas
De martes a viernes 3:00 p.m. y 5:00 p.m.
Sábados: 10:00 a.m., 12:00 m., 2:00p.m., y 4:00 p.m.
Domingos: 11:00 a.m., 1:00 p.m. y 3:00 p.m.
Sala de Exposiciones Temporales Gas Natural, primer piso

Servicios educativos

Acompañamientos para grupos previa reserva. Valor: $ 1.000 pesos por persona.
De martes a viernes de 10:00 a.m. a 1:00 p.m

Fuente: Comunicaciones Museo Nacional de Colombia

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