Llegue a millones de personas publicando sus exposiciones, cursos, talleres y más.
| Bazzart: Hipermercado del Arte Joven Colombiano |
|
|
| Archivo - 2009 | |
| lunes, 20 de abril de 2009 | |
Artistas participantesAlejandro Sanchez - Alex De La Torre Carbonell - Alexi Sosa - Andres Bustamante - Anibal Gomescasseres - Armando Castro - Christian Schader - Cristian Garzòn - Daniel Caro - Edward Rico - Felipe De Brigard - Gustavo Villa - Hernan Marin - Hernando Cruz - Hugo Carrillo - Johan Barrios - Johan Casas - Juan Nestor Ortiz - Leonardo Pineda - Miguel Angel Angarita - Monica Camacho – Montevela - Oscar Medina - Pamela Leòn - Partick Mettraux - Pez - Piedad Tarazona - Robertson Buitrago - Sandro Boris Sanchez - Santiago Montoya - Tot - William Aparicio - Yosman Botero. ![]() Por: Felipe Garavito Muñoz La incomprensión del arte de vanguardia suele ir acompañada de una serie de observaciones o preguntas, como su conceptualización, valoración contextual y por su puesto valor comercial, no es que no resulten oportunas, sino que podrían aplicarse igualmente al arte de otras épocas históricas y, sin embargo, en ese caso, creemos conocer la respuesta. Una reflexión detenida sobre las más comunes puede ayudarnos, al menos, a aproximarnos a la raíz de algunos problemas, que impiden la comprensión de un fenómeno que, indudablemente, supone una ruptura. Ciertamente el arte contemporáneo es complejo. No es fácil sintetizar en pocas palabras el significado de las obras de arte de vanguardia, ni dar unas pautas únicas para su comprensión. Pero el arte de otras épocas históricas también es difícil de entender y, sin embargo, no nos lo parece porque las formas nos sugieren la existencia de un significado. De manera innata, el ser humano siente atracción o rechazo por unas formas, colores u objetos a los que dota de significado. Sobre esta percepción primaria y con una base más o menos errónea se forjó nuestro interés hacia el arte de determinadas épocas. Nada nos impide llegar a valorar el arte de vanguardia por un camino similar. Por otra parte, el alcance del significado en el arte contemporáneo no es equiparable al de otras épocas. Una obra de vanguardia puede no significar cosas reconocibles. En general, no cuenta historias, sino que evoca sensaciones o presenta otras formas de ver el mundo. A veces, preguntar el significado puede ser improcedente: no solemos cuestionarnos el significado de una tapicería o la disposición de los muebles en una habitación. Es evidente, sin embargo, que responden a un determinado sentido estético, cultural y por qué no comercial. ![]() Johan Barrios. Accidente, 2009, Óleo sobre lienzo, 130x170cm Es así como también debemos cuestionar su comercio o circulación en el ámbito del nuevo aun siglo XXI, si bien el arte contemporáneo es sin duda un cambiante síntoma de la economía actual, es imprescindible el entender que todo el mundo sabe que el precio de las cosas no tiene nada que ver con su valor. El precio está sometido a ciertas leyes del mercado; los artistas son profesionales que comercian con una determinada mercancía y sus productos tienen un público que los demanda porque les concede un determinado valor. Las razones por las cuales unas obras de arte alcanzan un precio que parece desmesurado son complejas; como en todo objeto, existen valores sentimentales o simbólicos, difíciles de traducir a términos monetarios universales para quien no comparta esos afectos. De todas maneras, existen algunos valores a los que se suele poner alto precio, como la originalidad, o la condición de obra única, que responden a pasiones profundamente arraigadas en la humanidad desde tiempos remotos.
|
|