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| Fundación MAPFRE presenta la exposición de Fotografía Walker Evans en el Fotomuseum Winterthur |
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| Archivo - 2009 | |
| sábado, 30 de mayo de 2009 | |
![]() La muestra, comisariada por Jeff L. Rosenheim, Conservador de fotografía del Metropolitam Museum de Nueva York en colaboración con Carlos Gollonet, nos presenta más de un centenar de fotografías vintage (copia de época) y extraordinarios originales en gelatina de plata realizados o bien por el propio artista o por algún colaborador bajo su supervisión directa, y presenta obras excepcionales de todas las décadas en las que Evans trabajó detrás de la cámara, desde finales de los años veinte hasta comienzos de los setenta. Durante su carrera Evans captó en imágenes concisas, contundentes y sobrias todas las caras de una sociedad capitalista que se presenta al mundo como un ejemplo brillante de desarrollo. Previamente a su inauguración en Suiza, la muestra se expuso en la Sala de Exposiciones que FUNDACIÓN MAPFRE tiene en la Avda. General Perón, 40. Con motivo de esta exposición FUNDACIÓN MAPFRE ha editado un catálogo en español y en inglés. Además de la reproducción de las obras que se presentan en la exposición, el catálogo incorpora dos estudios que aportan un mayor conocimiento de la obra de nuestro protagonista. Recorrido![]() Park Street, New Haven, 1974 ©Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art El recorrido comienza con una generosa selección de sus primeras fotografías, tomadas con una Leica en Nueva York en 1928. El tema moderno de la ciudad, introducido por Baudelaire, recorre su obra a través de escenas sencillas que prescinden de adjetivos. Intrigado por las posibilidades que ofrecen las vertiginosas alturas de los rascacielos de Nueva York, sus imágenes acaban compartiendo afinidad con esa particular tensión de lo moderno que tanto dominó el fotógrafo ruso Alexandre Rodchenko: ángulos inéditos en la época y sorprendentes puntos de vista que muestran su interés por las posibilidades de la abstracción geométrica. Este primer acercamiento hacia la América real, junto con su concepción de la fotografía como algo inherente al mundo, recorre su obra como hilo conductor. Nueva York, La Habana, Nueva Orleans, Chicago, las grandes metrópolis del Este: Evans inscribe la mayoría de sus proyectos fotográficos en la exploración del tejido urbano y la acumulación de signos, enfocando su lente hacia una gama de objetos, acontecimientos y personas en encuadres y perspectivas sin precedentes. Así, aborda la calle desde el punto de vista del transeúnte en el notable reportaje que realiza en La Habana en mayo de 1933 para ilustrar The Crime of Cuba, de Carleton Beals. Durante ese viaje, de tan sólo tres semanas, Evans describe a la perfección tanto el espectáculo social como la vitalidad de las grandes ciudades. Una imagen especialmente conmovedora de una madre sin hogar con sus tres hijos testimonia la dura realidad social que el dictador Machado había impuesto a sus ciudadanos. En la escena, los dos hijos mayores descansan envueltos en ropas hechas jirones, tumbados boca arriba a los pies de su madre; su sueño se confunde fácilmente con una perversa imagen de la muerte. Aquí, en una sociedad destrozada por la opresión política, Evans capturó las primeras imágenes de pobreza y desesperanza que caracte- rizarían su trabajo posterior en el Sur de Estados Unidos. ![]() Ventanas en Wall Street, entre 1928-1930 ©Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art Esos años en los que Evans pasa a formar parte del nuevo programa impulsado por Roosevelt (Farm Security Administration) para estabilizar la economía de la nación sumida en la Gran Depresión serán realmente productivos. Comprende la amplitud del drama social que ha ido a denunciar, pero sabe al mismo tiempo mantener una distancia que, en último término, despoja a sus imágenes de las convenciones del género y de cualquier sentimentalismo, así como de cualquier tipo de reivindicación política. En una imagen memorable de un niño descalzo en el interior de su casa en Morgantown, la austeridad del interior se ve animada por la presencia de carteles publicitarios adornando las paredes. La amarga ironía consiste en que esos materiales son usados como aislante para controlar la temperatura de la cabaña. El Santa Claus cuyo rostro mira por encima de la austera mesa no trae regalos y deja incumplidas sus promesas. ![]() Familia cubana indigente, 1933 ©Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art Sus resultados: los inquietantes retratos de los miembros de la familia Burroughs y los estudios de interior de su vivienda. Un primer plano de Floy Burroughs a la entrada de su cabaña sitúa al granjero contra una abstracto vacío negro, afilando el curtido rostro quemado por el sol. ![]() Salón, West Virginia, 1935 ©Walker Evans Archive, The Metropolitan Museum of Art En Fortune alternó trabajos en blanco y negro con otros en color. Y a pesar de su desconfianza hacia la eficacia pictórica del color, en la última fase de su carrera -desde finales de los cincuenta hasta su muerte en 1975- se convierte, sorprendentemente, en el eje de su trabajo y en una nueva lente a través de la que investigar sus intereses. En 1974, el lanzamiento de la Polaroid SX-70 ofrecerá a un artista de salud débil la posibilidad de seguir creando, al suprimir por completo el duro trabajo del cuarto oscuro. Fotomuseum Winterthur Fuente: Dirección de Comunicación de MAPFRE
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