Miércoles, 16 de Mayo de 2012

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Sorolla. Visión de España. Colección de la Hispanic Society of America

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Del 20 de febrero al 3 de mayo de 2009

Sorolla. Visión de España. Colección de la Hispanic Society of America reúne los 14 paneles pintados por Joaquín Sorolla para decorar la biblioteca de esta institución americana con sede en Nueva York. Organizada por Bancaja con las obras de la Hispanic Society of America y con la colaboración del MNAC, la muestra presenta por primera vez la totalidad de este imponente conjunto fuera de la sede para la que fue concebido.

En 1911, el mecenas y erudito Archer Milton Huntington (1870-1955) hizo a Joaquín Sorolla un encargo muy especial, que iba a ocupar los últimos años de la vida del artista: la decoración de la biblioteca de la Hispanic Society of America con una serie de paneles que ilustrasen la diversidad geográfica de España.

Huntington había fundado en 1904 la Hispanic Society of America, en Nueva York, con el fin de reunir en ella su importante colección de arte español. El resultado de este encargo fue la sala que hoy conocemos con el nombre de “Sorolla”, decorada con catorce paneles de gran formato pintados al óleo. Esta serie, que el pintor empezó a esbozar en 1911, quedó concluida en 1919. Durante los ocho años que duró su ejecución, Sorolla viajó por toda España tomando apuntes y pintando.

El conjunto de pinturas presenta una interpretación libre y muy personal de una realidad geográfica variada y diversa. Tras estas composiciones gigantescas emerge con fuerza el talento y la energía de un pintor que observa la realidad que le rodea con una mirada cargada de una sensibilidad que se manifiesta hasta en los más pequeños detalles. Los años transcurridos entre la fecha inicial del encargo y su finalización son una prueba del reto y la dificultad que supuso para el artista la realización de los grandes paneles. Lejos de limitarse a terminarlos con rapidez, Sorolla decidió potenciar el contacto directo con el motivo representado, convirtiendo a los protagonistas de las composiciones en verdaderos estudios de tipologías humanas, sin renunciar, sin embargo, al estallido de la luz y del color, dos de las características que más han definido su lenguaje y que han contribuido a convertirlo en uno de los pintores españoles más universales.

La exposición
Con motivo de la inauguración del nuevo Centro Cultural de Bancaja en Valencia, esta Entidad llegó al acuerdo con la Hispanic Society de Nueva York de restaurar los paneles que Sorolla pintó para decorar la biblioteca de esta importante institución americana, a cambio de cederlos a Bancaja por un periodo de dos años. Gracias a este acuerdo, los paneles han salido por primera vez de su emplazamiento original y se han podido ver en Valencia, Sevilla, Málaga y Bilbao, antes de llegar a Barcelona. Tras su exposición en el MNAC las obras viajarán a Madrid, donde se exhibirán en el Museo del Prado. Hasta el momento Sorolla. Visión de España. Colección de la Hispanic Society of America ha sido vista por más de 900.000 personas, cifra que muestra el enorme interés que ha despertado esta exposición en todas las ciudades en las que se ha exhibido.

Con motivo de su presentación en Barcelona, Bancaja y el MNAC complementan la exposición con una selección de los dibujos preparatorios que explican el proceso creativo seguido por Sorolla para la realización del conjunto pictórico.

El traslado de Nueva York a Valencia

El traslado desde Nueva York a Valencia se realizó el día 30 de septiembre de 2007 en un Jumbo 747 Cargo fletado por Bancaja. Era la primera vez en la historia que las obras salían del salón de la Hispanic Society de Nueva York.

Antes de su traslado, se realizaron los trabajos de embalaje de las catorce piezas, trabajos que tuvieron una duración aproximada de dos semanas. Se utilizaron los métodos más apropiados a las características de las obras, con el fin de garantizar la máxima seguridad en su transporte. En total se trasladaron 21 cajas, cuyo volumen superaba los 77 metros cúbicos aproximadamente.

Algunas de las obras tuvieron que ser desmontadas de sus bastidores debido a sus grandes dimensiones (entre todas ocupan un total de 200 metros cuadrados) y viajaron enrolladas en contenedores especiales. Fue el caso de Andalucía. El encierro, Sevilla. Los nazarenos, Extremadura. El mercado, Ayamonte. La pesca del atún (la parte inferior), Galicia. La romería, Castilla. La fiesta del pan (la primera y segunda parte de la izquierda), Aragón. La jota, Cataluña. El pescado, Valencia. Las grupas, y Sevilla. El baile.

El resto de piezas viajaron en el interior de cajas sin ser desmontadas de sus bastidores: Sevilla. Los toreros, Guipúzcoa. Los bolos, Ayamonte. La pesca del atún (la parte superior), Castilla. La fiesta del pan (el resto de piezas, a excepción de las que viajan en rulo), Navarra. Concejo del Roncal, y Elche. El palmeral.

El traslado a Barcelona
Los cuadros han viajado a Barcelona procedentes de Bilbao en cajas específicas y en camiones equipados con un moderno sistema de control y seguimiento a través de GPS, que permite visualizar la posición exacta de los mismos y su velocidad.

Uno de los camiones ha sido fabricado expresamente para trasladar los lienzos más grandes. Se trata del camión más alto interiormente de Europa, con una altura interior de 3,73 metros y exterior de 4 metros (el máximo permitido).

A su llegada al Museu Nacional d’Art de Catalunya, se ha seguido el protocolo de aclimatación y montaje establecidos. Las obras han tenido un proceso de aclimatación progresivo a su nueva ubicación con el fin de no someterlas a cambios bruscos de temperatura. En este sentido, han permanecido un tiempo en las salas, adaptándose a las condiciones estándar internacionales (21ºC y 50% de humedad).

A diferencia de la ubicación de estas obras en la Hispanic Society, colocadas a una altura considerable, en el Museu Nacional d’Art de Catalunya están a una altura mucho más baja, lo que permite resaltar la grandiosidad, el color y la proporción de los murales.


Los paneles de la Hispanic Society of America

Andalucía. El encierro.
Esta obra describe una típica escena andaluza, en la que se aprecia un grupo de mayorales, dos delante de dos toros y otros tres al fondo, que conduce reses bravas a través de un camino rural, paraje de pitas y chumberas, que bordea el camino de tierra y las vías del ferrocarril. Destaca el blanco sorollesco.

Ayamonte. La pesca del atún.
En La pesca del atún, un panel de casi cinco metros de longitud, hay una íntima imbricación entre el paisaje y las figuras de los pescadores. Surgen de nuevo el blanco y el azul organizando cromáticamente la composición, acompañados por la potencia del toldo amarillo, cuyos reflejos se extienden a través de todos los elementos. Se suma el rojo de la sangre de los pescados y el conjunto de brochazos grandes entre los que vuelve a resaltar el brillo del blanco.

Sevilla. Los nazarenos.
Refleja la procesión de los nazarenos. Se trata de un óleo que mira directamente al espectador y en el que los personajes se disponen como si estuvieran participando en una obra de teatro, dirigiendo sus rostros y gestos hacia el público.

Sevilla. El baile.
Para realizar el cuadro de El baile, Sorolla ejecuta varios estudios y bocetos. El resultado es una escena típicamente española llena de color, luz y movimiento que, junto con el cuadro de Valencia y el de Los Toreros de Sevilla, refleja las obras más españolas de esta colección.

Sevilla. Los toreros.
Quince figuras masculinas vestidas de torero son el centro de este panel, en el que los personajes se traslapan unos con otros por diferencias de color en los trajes y las caras. Destaca el contraste de definición de algunas de las figuras con otras que quedan emborronadas, unas en luz y otras en sombra, aludiendo a las dos típicas partes de la plaza de toros.

Aragón. La jota.
Para este cuadro Sorolla realizó estudios de paisajes y bocetos en torno a la jota. El resultado es una de las muestras de mejor colorido de Sorolla, presente tanto en las combinaciones de los trajes como en las bandas del paisaje que sirve como fondo. Destaca la visión de movimientos de las joteras.

Castilla. La fiesta del pan.
Ésta es la más grande y la más planificada de las obras de la exposición. A diferencia de las otras, en las que pinta una particularidad curiosa de cada región, aquí lo mezcla todo, completando así una amalgama de personajes y motivos a los que Sorolla dio muchas vueltas. Para “su” Castilla, el pintor tomó los modelos al natural pero terminó la composición en su estudio de Madrid.
Navarra. El Concejo del Roncal.
Muestra el acto que se realiza cada 13 de julio desde el año 1375 en el pueblo de El Roncal, conmemorando la resolución de una disputa entre el valle francés de Baretour y el valle del Roncal de Navarra. Casualmente, se trata del único cuadro en el que Sorolla plasma a alguna autoridad o representante de alguna institución, reflejando su idea democrática de España. Los personajes de esta obra muestran una marcada huella de Velázquez y una colocación que remite a la pintura europea iniciada por Edouard Manet.

Guipúzcoa. Los bolos.
En Los bolos, el paisaje se organiza en torno al color verde, reflejando así la esencia del País Vasco con el monte Igueldo al fondo. Este cuadro expresa la frescura que captaba Sorolla reflejando momentos y supone una muestra de los cambios de ideas del pintor en función de las impresiones que iba recibiendo en su entorno.
Galicia. La romería.
Para pintar la romería gallega, Sorolla se instaló en Vilagarcía de Arousa, en el castillo de Vista Alegre, que daba directamente a la ría. En este mural, Sorolla hace confluir una romería con una feria de ganado y en ella entrelaza personajes como un gaitero soplando, tres mozas sentadas en primer plano con una cesta cubierta con un mantel blanco y el grupo central de cinco muchachas de las que una de las dos primeras mira al gaitero con curiosidad y la otra dirige sus ojos al espectador, invitándole a mirar la escena.

Cataluña. El pescado.

A Sorolla le pareció tan hermoso el puerto de Barcelona que lo eligió como motivo de su cuadro. Más tarde decidió dar prioridad al pescado, pero cambiando de escenario, trasladándose hasta Santa Cristina, en Lloret de Mar. En El pescado vuelve a surgir el típico eje cromático sorollista blanco-azul, pero con más fuerza que antes: el blanco sigue una línea quebrada a través de las ropas de las mujeres, desde la izquierda hasta la camisa de la mujer del centro de la composición.

Valencia. Las grupas.
En un primer momento Sorolla quería pintar un campo de naranjos, pero un día pasó por la catedral de Valencia y dio con los preparativos de la procesión de San Vicente Mártir. Este cuadro es el más alegre en cuanto a colorido, seguramente por tratarse de su tierra natal, según los comisarios de la exposición, Felipe Garín y Facundo Tomás.

Extremadura. El mercado.
Sorolla se desplazó hasta Plasencia para observar in situ a las gentes de Montehermoso que trabajaban en el mercado; pero además, compró varias fotografías, en especial a su suegro Antonio García, con las que se documentó para encontrar sus escenarios preferidos.

Elche. El palmeral.
Con este cuadro, Sorolla culmina la serie del Levante español. En esta composición una docena de jornaleras y un trabajador laboran en un huerto de palmeras, recogen dátiles ya maduros - Sorolla esperó adrede para no captarlos verdes - y los disponen ordenadamente en cestas redondas. Destaca el gran colorido del cuadro, así como la luz tamizada por las palmeras como si hubiera neblina.


Archer Milton Huntington (1870-1955)

Archer Milton Huntington nació en 1870 en el Bronx (Nueva York). Era hijo del industrial Collis P. Huntington, fundador de la compañía de ferrocarriles Central Pacific Railroad y de los astilleros Newport News Shipbuilding and Drydock Companies, de quien heredó una de las mayores fortunas de los Estados Unidos.

Desde muy joven mostró un gran interés por la cultura española, viajando con 20 años por primera vez a España para conocer en primera persona nuestro país.

En 1904, Huntington fundó la Hispanic Society of America con el fin de establecer una biblioteca y un museo público para difundir la cultura española y latinoamericana de forma gratuita.

Bajo la dirección de Huntington, la Sociedad hizo crecer el conocimiento de España y de su cultura, apoyando grandes exposiciones y publicaciones. Como reconocimiento de sus hazañas personales, tanto como de los logros de la Sociedad, Huntington recibió muchos títulos honoríficos y nombramientos de las academias españolas y de los patronatos de muchos museos.

Hoy en día, la Sociedad mantiene el legado cultural de su fundador, con grandes exposiciones, nuevos programas y la reciente adquisición del edificio adjunto al de la su sede.

Hispanic Society of America

La Hispanic Society of America está situada en Broadway (Nueva York) y fue fundada por Archer Milton Huntington el 18 de mayo de 1904. Bajo la dirección personal de Huntington, la Sociedad publicó más de 200 libros monográficos relacionados con casi todas las facetas de la cultura hispánica, escritos por conservadores de la Sociedad y por reconocidos estudiosos internacionales. Numerosos hispanistas pudieron investigar y publicar estudios en las revistas más prestigiosas, como Art Bullein, La revue hispanique o la Romantic Review.

Desde su inauguración, la Sociedad ha organizado importantes exposiciones de arte; la primera fue en 1909 con obras del pintor valenciano Joaquín Sorolla Bastida.

Actualmente, la Hispanic Society of America es el más importante museo de arte español fuera de España, con una colección propia de más de 800 pinturas, 600 acuarelas, 1.000 esculturas y 6.000 objetos decorativos, así como una colección de grabados y más de 175.000 fotografías desde 1850.
Las pinturas van desde la época medieval hasta nuestros días e incluyen auténticas joyas del Siglo de Oro español, además de obras del siglo XIX y del siglo XX. Entre los cuadros más destacados del siglo XVI se encuentra La piedad del Greco (1575-77), obra que realizó durante su estancia en Roma y en la que muestra la gran influencia del renacentismo italiano.

Del Siglo de Oro, destacan pinturas de artistas como Francisco Zurbarán, José de Ribera, Alonso Cano, Murillo o Diego de Velázquez. De Francisco José de Goya, cuenta con importantes dibujos, grabados y cuadros, como el retrato de la Duquesa de Alba (1797). La colección de pinturas de la Sociedad la completan artistas del XIX y XX como Joaquín Sorolla Bastida, Mariano Fortuny, Ramón Casas, Santiago Rusinyol, Isidro Nonell e Ignacio Zuloaga.

Pero además, la Hispanic Society of America cuenta con una de las mejores colecciones de cerámica hispanomusulmana formada por más de 150 piezas desde el siglo XIV hasta el XX. El museo tiene objetos decorativos y utilitarios de cerámica y porcelana procedentes de distintos talleres de España, Italia y México.

La colección se completa con piezas de joyería, orfebrería, arqueología, tejidos, grabados, fotografía y una biblioteca formada por 15.000 libros, entre los que destaca una primera edición del Quijote.

Joaquín Sorolla Bastida

Joaquín Sorolla Bastida supo captar la luz del Mediterráneo de forma única. Nació en Valencia en 1863, en el seno de una familia modesta. A los dos años quedó huérfano y fue recogido por sus tíos maternos. Desde un principio los estudios no le llamaban la atención, sin embargo sintió tempranamente gran inclinación por el dibujo y la pintura. El director de la escuela aconsejó que el pequeño Joaquín fuera matriculado en la Escuela de Artesanos, donde asistió a las clases nocturnas de dibujo del escultor Cayetano Capuz.

En los años siguientes trabajó como cerrajero y coloreando fotografías mientras asistía a las clases en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos. Una visita en 1881 al Museo del Prado provocó su admiración por Velázquez y Ribera. Su carrera artística empezó a cosechar premios y medallas, obteniendo una pensión para estudiar en Roma y París. En 1888 contrajo matrimonio con Clotilde García del Castillo, con quien tuvo tres hijos.

Los premios fueron cada vez más importantes, obteniendo una Medalla de Primera Clase en 1895 con Aún dicen que el pescado es caro, obra con la que participó en el realismo social tan en boga aquellos años. Poco a poco alcanzó su madurez artística, realizando en Madrid un importante número de retratos - como los de Aureliano de Beruete o María Guerrero - con los que obtuvo el reconocimiento en la capital de España y en París.

Su fama internacional llegó con las exposiciones de París (1906) y Nueva York (1909), en las que alcanzó un importante éxito de ventas y de crítica. Su estilo luminista era admirado por todos. La luz valenciana, las gentes del pueblo y sus actividades protagonizan sus cuadros, en los que la luz y el color - aplicado con largas pinceladas - son los elementos principales, como bien se aprecia en Niños en la playa. Su obra más importante la realizó para la Hispanic Society de Nueva York, donde decoró las paredes de su biblioteca con paneles de temática regional española.

Trabajó sin descanso en este encargo entre 1912 y 1919, constituido por catorce paneles por los que recibió 150.000 dólares. En estas obras se dejó los últimos años de su vida ya que al finalizar, sufrió un ataque de hemiplejia en su casa de Madrid el 17 de abril de 1920, falleciendo tres años después, sin apenas haber disfrutado del nombramiento como profesor de colorido y composición en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid (septiembre de 1919), ni de la inauguración de su obra maestra en Nueva York, tres años después de su muerte.


 

Restauración de las obras

Para la restauración de las obras se organizó un Comité Técnico, encargado de decidir las tareas que se iban a desarrollar sobre los lienzos, formado por Felipe Garín, Comisario de la exposición; Miguel Ángel Utrillas, Gerente de la Fundación Bancaja; Rafael Alonso, Restaurador del Museo del Prado; Vicente Ripollés, Restaurador en arte de la colección Bancaja; Marcus B. Burke, Conservador de la Hispanic Society; Michael Duffy, Restaurador del Museo de Arte Moderno de Nueva York y Jonathan Sherman, Restaurador de Sherman Art Conservation de Nueva York.

Después de un exhaustivo estudio, el informe técnico dictaminó que las obras se encontraban en un buen estado de conservación y que los trabajos de restauración serían sencillos y limitados a limpieza, a excepción de algunos pequeños retoques.

Los trabajos de restauración se realizaron en Nueva York en el año 2007 por un equipo de seis restauradores, dirigido por Vicente Ripollés. Era la primera vez que se realizaba una intervención integral de los lienzos de Sorolla, y se llevó a cabo con el máximo respeto a la obra original, a través de actuaciones totalmente reversibles e inocuas, encaminadas en todo momento a mantener la unidad cromática y la correcta lectura de la misma. Estos trabajos, que tuvieron una duración de cinco meses, permitieron descubrir numerosos detalles ocultos por la suciedad ambiental.

Análisis del estado de conservación de las obras
En primer lugar se realizó un análisis de los materiales utilizados por Joaquín Sorolla con el fin de elaborar un informe-diagnóstico del estado de conservación de la capa pictórica, el soporte-tela y los bastidores de los catorce lienzos. En los casos en que éstos se encontraban debilitados en sus extremos, se colocaron bandas o bordes de tela para reforzarlos (siempre reversibles), consolidando el perímetro de la obra, y facilitando con ello el posterior montaje sobre el bastidor.

El estudio de la obra pictórica de Sorolla se llevó a cabo desde el punto de vista del análisis científico, utilizando técnicas analíticas que aportasen información objetiva sobre los materiales utilizados. En este sentido, la Unidad de Arqueometría del Instituto de Ciencia de los Materiales de la Universitat de València (ICMUV) realizó durante una semana los primeros análisis de pigmentos de las obras mediante fluorescencia de rayos-X dispersiva en energía (ADXRF). Se trata de una técnica analítica no-destructiva que no precisa la toma de muestras y que está integrada en un módulo portátil que permite realizar los análisis en el mismo lugar donde se exponen las obras. Los análisis de EDXRF se realizaron en las salas de exposiciones de la Hispanic Society of America, del Museo de Bellas Artes de La Habana (Cuba) y del Museo de Bellas Artes de Valencia, y permitieron catalogar la paleta de pigmentos de Sorolla en una incipiente base de datos usada en la expertización de obras del Museo de Bellas Artes de La Habana, dudosamente atribuidas a Sorolla. Estos análisis aportaron un importante apoyo técnico a los procesos de adecuación y limpieza.

Intervención
A pesar del buen mantenimiento de las obras desde que fueron pintadas, éstas acusaban partículas sólidas y suciedad superficial que se habían ido acumulando de forma inevitable a lo largo de los años. En algunos lienzos se apreciaba la descohesión de la película pictórica en zonas concretas que han tenido que ser intervenidas para evitar daños mayores.
También se observaron viejas intervenciones de carácter puntual en diversas zonas de los cuadros. Éstas se realizaron siguiendo las pautas del taller de restauración de la Hispanic Society of America.

Así pues, se decidió llevar a cabo un trabajo de eliminación de la suciedad superficial así como una limpieza más profunda mediante procedimientos no agresivos, utilizando en todo momento soluciones enzimáticas y disolventes de muy escasa penetración y elevada volatilidad. Para ello, después de consolidar los soportes, se procedió a eliminar las diversas capas de cera aplicada a modo de consolidación en anteriores intervenciones. A continuación, se limpió la película pictórica y posteriormente se realizó el estucado de las faltas de pintura y la reintegración cromática diferenciada de dichas faltas.

Por último, para el acabado final, se decidió no aplicar ningún tipo de barniz con el fin de respetar el estado primigenio de la obra, ya que Sorolla nunca llegó a barnizarlas.

Descubrimiento de detalles ocultos

Los trabajos de restauración permitieron descubrir numerosos detalles ocultos hasta ahora como consecuencia de la suciedad ambiental acumulada y los restos de cera pictórica. Tras la eliminación de ambos, los restauradores comprobaron la luminosidad y brillantez de los colores utilizados por Sorolla, y la existencia de varios centímetros de pintura original oculta en los bordes laterales de dos de los fragmentos que componen el panel Castilla. La fiesta del pan.

Asimismo, después de la limpieza de los cuadros, se pueden apreciar con mayor perceptibilidad entre otros muchos detalles, un personaje subido en los alto de una palmera en la pintura Elche. El palmeral, el humo del cigarro del personaje a caballo que se encuentra a la derecha del panel Andalucía. El encierro, o la Cruz de Mayo al fondo del panel Sevilla. El baile que se aprecia con más intensidad.

La restauración ha permitido saber también que los lienzos de tela industrial tienen diversos grosores, que la tela de Sevilla. Los toreros fue preparada artesanalmente o que los bastidores están hechos de madera de pino del norte de Nueva York y no han sufrido ningún ataque de insectos xilófagos.


Textos de sala

La Visión de España de Joaquín Sorolla surge como consecuencia del conocimiento y admiración que Archer M. Huntington tiene por el artista a raíz de visitar en Londres en 1908 su exposición en las Grafton Galleries.

La idea de que Sorolla pintara los murales para la Hispanic Society of America se madura en las conversaciones entre el mecenas y el artista que tienen lugar en París en 1910.

Inicialmente Huntington pensó en «un gran friso del salón de actos donde condensar toda la historia de España». Seguramente Sorolla –que conocía por su propia experiencia los riesgos de la pintura de historia– en conversaciones posteriores le convenció para derivar esa decoración hacia una serie de paisajes y tipos de las provincias españolas, sustituyendo pues la imaginación historiográfica por una mirada más geográfica a la España de entonces, quedando en libertad el pintor para elegir temas y detalles.

En abril de 1911 Sorolla le entrega a Huntington una carta donde acepta pintar la serie y en noviembre se firma el contrato en el que Sorolla se compromete a entregar en un plazo de cinco años la decoración de tres metros y medio de alto por setenta de largo por un precio de 150.000 dólares.

El pintor inicia con entusiasmo el proyecto el mismo año 1911, viajando por toda España durante seis años tomando apuntes, realizando bocetos o pintando al aire libre los propios paneles desde el primero –Fiesta del pan. Castilla– hasta el último –La pesca del atún. Ayamonte– que lo termina el día de San Pedro, 29 de junio, de 1919, comunicándoselo por telegrama a su familia y al rey Alfonso XIII.

En los últimos meses de la encomienda comenzó a mostrar síntomas de enfermedad, que culminaría al año siguiente, 1920, con un ataque de hemiplejía que le dejó paralítico, y que impidió el nuevo viaje previsto a Nueva York para supervisar el montaje de todo el conjunto, falleciendo en agosto de 1923.

Los paneles ofrecen pues una peculiar mirada de Sorolla, su querencia por presentar el reflejo de la luz en el mar, la variedad de tonalidades en el paisaje y los personajes cotidianos como parte integrante de la tierra, gentes que transitan y posan en las obras haciendo un alto en sus celebraciones o su trabajo.

Sorolla impone por encima de cualesquiera otros los valores plásticos: el análisis del plano pictórico se convierte en el punto de arranque de toda la estimación de la obra, insertando en él las distintas apreciaciones del sentido y de la recepción de los espectadores por encima de la posible prioridad del discurso teórico.

La Hispanic Society of America

The Hispanic Society of America fue fundada en Nueva York el año 1904 por el mecenas norteamericano Archer Milton Huntington (1870-1955), como expresión física e institucional del impulso pionero que el gran coleccionista estadounidense dio a los estudios de la cultura hispánica en su país, con la intención, como él mismo manifestaba, de «fomentar el estudio de la lengua, la literatura y el arte de España y Portugal». Sus viajes por España – numerosos desde 1892 a 1919- le permitieron conocer de primera mano la cultura y el arte de nuestro país, superando los tópicos que circulaban por Europa.

Desde su inauguración el 20 de enero de 1908, la Hispanic Society ha desempeñado un amplio papel de difusión y apoyo a la investigación de la literatura y el arte españoles. Destaca su esfuerzo por la edición de publicaciones –más de doscientas monografías– y su labor en la organización de exposiciones: la primera de ellas, celebrada en febrero de 1909 fue precisamente la dedicada a la obra de Joaquín Sorolla, con un éxito de público y ventas sin precedentes: dirigida la instalación por el propio pintor, fue visitada en poco más de un mes por 160.000 personas.
El edificio de la sociedad, sito en el norte de Manhattan, alberga importantes colecciones de pintura, escultura, cerámica, fotografía, mobiliario y textiles, a lo que se suma una excepcional biblioteca especializada que supera los 300.000 volúmenes, incluidos manuscritos medievales y libros anteriores a 1700.

Entre las numerosas obras que posee se encuentran pinturas de Velázquez, El Greco, Goya, Sorolla, Zuloaga así como numerosas esculturas y retablos medievales y renacentistas.


Actividades

¿Sábados...? ¡Talleres en el MNAC!
Taller sobre el color
Calendario: sábados 7, 14, 21 y 28 de marzo, y 4 de abril, en el Taller del MNAC y en las salas de la exposición
Horario: de 16 a 19 h
Edad: a partir de 14 años
Precio: gratuito
Plazas limitadas: máximo 25 personas
Información e inscripciones: tel 93 622 03 75 o Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla

Ludoteca del MNAC

(acceso por la Sala Oval)
En este espacio se expondrán los trabajos elaborados en el Taller sobre el color dedicado a Sorolla. Los más pequeños podrán curiosear algunos libros y las familias dispondrán de material y herramientas para experimentar con el color.
Entrada libre en horario del Museo.

Visitas comentadas
Servicio gratuito (incluido con la entrada de la exposición) a partir del 25 de febrero
Miércoles, 17 h (catalán) y 17.30 h (castellano)
Viernes, 17 h (catalán) y 17.30 h (castellano)
Sábados, 10.30 h (catalán), 11 h (castellano), 12 h (catalán), 12.30 h (castellano), 17 h (catalán) y 17.30 h (castellano)
Duración: 1 h 30 min. Plazas limitadas: grupos de máximo 25 personas sin reserva previa

Ficha de la exposición
Fechas: Del 20 de febrero al 3 de mayo de 2009
Organiza: Bancaja, con obra de la Hispanic Society of America y con la colaboración del MNAC
Comisarios: Felipe Garín y Facundo Tomás, catedráticos de Historia del Arte de la Universidad Politécnica de Valencia
Sala de exposiciones temporales 1
Precio: entrada gratuita
Horario: De martes a sábado, de 10 h a 19 h; domingos y festivos, de 10 h a 14.30 h. Lunes no festivos, cerrado.

Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC)
Palau Nacional.
Parc de Montjuïc. 08038 Barcelona
www.mnac.cat

Fuente: Prensa MNAC

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