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Colección Fundació Sorigué / Colección de Art contemporáneo del Ajuntament de Lleida.
Antoni Abad -Txomin Badiola – Juan Pablo Ballester – David Bestué/Marc Vives - Patrícia Dauder -Alicia Framis – Gary Hill - William Kentridge - Abigail Lazkoz – Juan Muñoz - Alberto Peral – Fernando Renes – Miguel Angel Ríos – MP & MP Rosado - Francesc Ruiz - Francisco Ruiz de Infante – Pierrik Sorin - Eulàlia Valldosera
Al titular esta exposición con el nombre “Interfície”, hemos querido ver, en la plataforma de pensamiento que es la exposición, el medio interfacial que ha hecho posible el encuentro entre dos colecciones. De esta manera, tenemos una selección de cinco obras de la colección de arte contemporáneo reunida por la Fundació Sorigué de Lleida durante los últimos años, y una selección de obras procedentes de la Collecció d’Art Contemporani del Ajuntament de Lleida, consolidada a partir de cinco ediciones de la Biennal d’Art Leandre Cristòfol.
El diálogo establecido entre las obras nos permite reflexionar sobre dos aspectos que a menudo aparecen en la creación contemporánea: por una parte, la construcción de la identidad, lo que nos lleva a observar el mundo desde la óptica de la individualidad, y por otra, la relación del yo con los otros, lo que nos sitúa en el terreno de lo social. Ambas posiciones se ramifican de manera tal que irremediablemente coinciden en muchos aspectos. Así, tanto en un caso como en el otro, podemos hablar de incertidumbres, obsesiones, desencantos, miedos y placeres, diálogos y aislamientos, conflictos y armonías, etc.
Todo ello hace que la exposición se convierta en una interfaz, un cruce atravesado por los puentes conceptuales que se van trazando entre las obras y que hacen posible, como decía Heidegger, que las orillas –es decir, las obras– emerjan como tales sólo cuando los puentes cruzan las corrientes.
Con la colaboración de la Fundación Sorigué.
Artistas y obras participantes
Antoni Abad
En esta proyección informática una multitud de moscas virtuales escriben y describen las palabras YO I YO I YO en una secuencia infinita que, al realizarse con medios informáticos en lugar de vídeo, permite a Abad recrear en las moscas un comportamiento variable que nos conduce a pensar en la posibilidad de generar estados muy primigenios de vida artificial. Este proyecto nació con la voluntad de incluir todas las lenguas del mundo de manera que todo el mundo se pudiera ver representado. De alguna manera, este insignificante y mezquino insecto construye y reconstruye nuestro ego con la intención de debilitar nuestra vanidad.
 Txomin Badiola, El juego del otro, 1996-1997. Colección de arte contemporaneo del Ajuntament de Lleida.
Txomin Badiola
Colección de arte contemporáneo del Ajuntament de Lleida
Txomin Badiola con esta obra supera la estricta bidimensionalidad que caracteriza el medio fotográfico a través de la inclusión de una superficie reflectante –que introduce al espectador en la obra-, y sobrepasa la mera representación mediante la ficción y la narratividad. Badiola nos enfrenta a una imagen –o nos hace prisioneros de una imagen- poderosamente significativa, que más bien podría referirse a nuestra condición de sujetos postmodernos, en tanto que somos seres desorientados, sin evidencias ni instrucciones, que nos indiquen cuales son las reglas del juego.
Juan Pablo Ballester
Esta fotografía pertenece a la serie “En ninguna parte”. Como ya es una constante en el trabajo de este artista de origen cubano, la serie parte de una de las disciplinas fotográficas más tradicionales, el retrato, para introducirnos en el mundo de los adolescentes, en sus hábitos y costumbres urbanas. Al mismo tiempo, como es también habitual en él, su manera de abordar las diferentes series ofrece pistas de su condición de persona desplazada, situándose siempre en el lugar del otro que observa con distanciamiento la realidad en la que vive.
Para esta serie ha seleccionado sus personajes de diferentes tribus urbanas y no ha dejado de lado aquellos indicios que los significan, como el hecho de ir acompañados por perros de razas violentas. Rostros y actitudes rezuman violencia, pero nos hablan también de desarraigo, en definitiva, de miedos, de incertidumbres y de vulnerabilidad.
 David Bestué / Marc Vives, Acciones en casa, 2005. Colección de arte contemporáneo del Ajuntament de Lleida
David Bestué / Marc Vives
Este vídeo recoge uno de los tres capítulos dedicados a las series de acciones realizadas por estos artistas: Acciones en Mataró, Acciones en el cuerpo y esta Acciones en casa, que reúne cerca de un centenar de pequeñas acciones, realizadas por los artistas, que transcurren en el mismo ámbito doméstico. Se trata de un espacio aparentemente anodino, en el que actúan de forma espontánea, con rápidas intervenciones que son fruto del azar y que arrancan una inevitable sonrisa nerviosa, aquélla que suele surgir del desconcierto. Las acciones nos remiten a las de Bruce Nauman midiendo su propio cuerpo con el espacio arquitectónico de su estudio, o a las de Fischli & Weiss usando toda suerte de objetos y materiales en un largo encadenado de reacciones físicas y químicas. Se trata de relecturas artísticas en clave irónica, que recurren a la futilidad de lo cotidiano para construir ficciones y que evitan el peso artístico de la experiencia vital.
 Patricia Dauder, Cap negre, 2003. Colección de arte contemporaneo del Ajuntament de Lleida
Patricia Dauder
Gran parte de su trabajo está basado en una particular representación del ser humano, en el que éste ha perdido la identidad ante una evidente pérdida de fisicidad. Para materializar esta opción la artista recurre a la deformidad como una vía para enfatizar la disolución de las formas. Un proceso que la ha conducido en algunas ocasiones a disolver de tal manera las formas que el resultado se acerca a una abstracción en la que sólo podemos percibir ciertos residuos de figuración.
La misma artista ha elaborado una disposición para este conjunto de obras, que una vez situado y distribuido en el espacio expositivo, deja entrever lo que la artista denomina cadencias o ritmos: "lo que para mí es una cadencia de mayor o menor intensidad, se expresa por la materialidad o inmaterialidad, o por una presencia penetrante o por una ausencia, o por la dispersión, o por la nada. Se trata de conceptos duales que muy a menudo han acompañado mi obra".
Alicia Framis
Este vídeo forma parte de la serie de “huelgas” que esta artista organizó entre los años 2004 y 2006 en un banco holandés, en el capcMusée d’art contemporain de Burdeos y en la Tate Gallery de Londres.
En esta ocasión el vídeo recoge la acción que esta artista organizó el 25 de noviembre de 2005 en Lleida y para la que contó con la colaboración de un centenar de mujeres de la ciudad.
Provistas todas ellas con guantes rojos, se concentraron justo en medio del paso de peatones de una de las vías más transitadas de la ciudad para detener el tráfico. La fecha escogida fue justamente aquélla ya que se conmemora el Día Internacional contra la Violencia de Género. La acción quería ser una toma de posición contundente, por parte de la artista y del centenar de mujeres, en contra de un asesinato que había ocurrido recientemente en la ciudad.
 Gary Hill, Big legs don’t cry, 2005. Coleción Fundación Sorigué
Gary Hill
Este artista norteamericano está considerado como uno de los creadores actuales más significativo, dadas sus aportaciones en el ámbito de las videoinstalaciones. De unos trabajos iniciales en monocanal evolucionó a complejas instalaciones en las que conjuga nuevos recursos tecnológicos con un interés especial por el cuerpo, la naturaleza y la “fisicidad” del pensamiento, a través del uso del lenguaje.
Big legs don’t cry pertenece a una serie de vídeos informáticos que se muestran en pantalla LCD, rallando así la calidad del objeto escultórico. La imagen muestra unas piernas masculinas, situadas de pie encima de las páginas abiertas de un libro. Ante la profunda carga conceptual que suelen tener sus trabajos, en este caso sorprende el carácter ilusorio y casi humorístico de las imágenes animadas resultantes. Regularmente las páginas del libro van pasando a través de las piernas, como si de un cuerpo inmaterial se tratara.
William Kentridge
Para el vídeo Tide table (indicador de mareas), el artista retoma a un personaje que había utilizado a lo largo de la década de los ochenta y principios de los noventa. Se trata de Soho Eckstein, un industrial y agente inmobiliario que lleva un traje muy elegante y que encarna a la élite blanca sudafricana que durante décadas se benefició de la situación provocada por el apartheid. Sentado cómodamente en una silla plegable y bien vestido, contrasta con aquéllos que recorren la playa mientras son observados por el poder militar.
Las películas de animación y los dibujos que le sirven para realizarlas revelan su compromiso político ante la injusticia social que sufrió un gran sector de su país, como la pandemia del SIDA que aparece en este vídeo. Con un lenguaje próximo y sensible se rebela repetidamente contra ella porque, aunque pensamientos, miedos, deseos y sueños forman parte de un material en bruto para sus trabajos, para él nada es más importante que los “otros”.
 Abigail Lazkoz, Comadre que suda y 2001 La misma piel, 2001. Colección de arte contemporáneo del Ajuntament de Lleida.
Abigail Lazkoz
Sus trabajos retoman el dibujo pera reflexionar sobre hechos y situaciones que dotan de un marcado carácter narrativo que deja entrever una estética, cercana a lo siniestro. La cuidada representación de la gestualidad y la expresión de sus personajes contribuye a la realización de escenas casi teatrales, que activan en nosotros la capacidad de imaginar posibles causas, nudos y desenlaces. Consciente de la relación directa con el lenguaje del cómic, la artista reconoce influencias del expresionismo, el surrealismo y otros tan diferentes como los grabadores japoneses o mejicanos, el manga o cineastas como Tim Burton. Abigail Lazkoz, técnicamente, además de trabajar la ilustración sobre papel también acostumbra a trasladar los dibujos sobre el muro y a gran formato.
 Juan Muñoz, Piggyback sequence of 4, 2001. Colección Fundación Sorigué Juan Muñoz
Ésta es una de las últimas esculturas de Juan Muñoz, traspasado el verano de 2001, momento en el que estaba presentando uno de sus proyectos más relevante: la instalación Double Bind en la Sala de las Turbinas de la Tate Modern de Londres. A lo largo de su trayectoria recurrió a figuras humanas relacionadas con el mundo teatral, enanos, bailarinas o ventrílocuos, así como a extraños personajes, deformes algunos, orientales otros, realizados en un tamaño inferior al natural, como si quisiera incidir en el carácter teatral que acompañó su trabajo. Se trata de unos grupos escultóricos que revelan una deuda con el Barroco, un recurso que, como él señalaba, aparte de ser un rasgo muy español, le servía para desplazar la obra de arte de un espacio inmediato a una situación espiritual y metafísica.
Los cuatro doble personajes de esta instalación insinúan, además del hecho recurrente de la incomunicación, una cierta dosis de humor, que no deja de ser un nuevo elemento desestabilizador para el espectador que deambula por sus escenografías.
Alberto Peral
La elección del motivo formal de los nadadores –un tema recurrente a lo largo de su trayectoria–ha permitido a Peral incorporar el cuerpo humano al discurso artístico para indagar y hacer emerger un conjunto de cuestiones que bien han afectado a la humanidad a lo largo de la historia, como es el caso de la soledad y el sufrimiento, o bien son más propias del sujeto que nace con la modernidad: la incomunicación y la disolución de este sujeto. Es por esta razón que el autor fragmenta, pone en marcha, enmudece y fusiona los nadadores a una peana-piscina, abandonándolos a un destino incierto gobernado por la soledad y la ausencia de comunicación.
Fernando Renes
Para Fernando Renes, el dibujo no es parte de un proceso que habrá de culminar en una obra artística, aparentemente de mayor relevancia y complejidad, sino que cada uno de sus dibujos deviene una historia narrada en imágenes, una crónica personal que se desprende de la observación obstinada de aquello que sucede a su alrededor. El artista adopta la ironía como recurso, el cual en algunos casos roza la mordacidad, al servicio de una crítica a los comportamientos actuales y que a menudo vienen puntuados a través de la elocuencia de unas frases que suelen ser tan concluyentes como los propios dibujos. En Couch Grass-Grama se sirve de la animación para hacer evolucionar su trabajo: “Me sometí a una rutina de trabajo constante y conseguí una nueva forma de expresión que reveló algo que siempre había estado en mi forma de hacer arte: siempre vi cada uno de mis dibujos como secuencias de un todo y ésta fue la manera de dar desarrollo temporal a esta idea de unidad fragmentada.”
 Miguel Angel Rios, Return, 2003-2004. Colección Fundación Sorigué
Miguel Ángel Ríos
De origen argentino pero afincado en México, Miguel Ángel Ríos ha realizado distintos trabajos videográficos a partir de un juego de calle, como son las peonzas, los trompos mexicanos, que en aquel país tiene numerosos seguidores. En estos trabajos nunca se ven las manos que tiran y hacen girar las peonzas; sólo aparecen éstas impactando frenéticamente o bien girando amortiguadamente cuando la fuerza giratoria se va extinguiendo. Se trata de unas imágenes que se acompañan de un sonido brutal surgido tan sólo de la batalla campal que establecen las peonzas.
Es una videoinstalación totalmente hipnótica que nos muestra la violencia competitiva de este juego y nos remite irremediablemente a extrapolar los giros y choques de las peonzas a las relaciones humanas, en las que la confrontación, la competitividad y las disputas territoriales son una constante de nuestra sociedad.
MP & MP Rosado
Las siglas de MP & MP Rosado corresponden a las iniciales de los hermanos gemelos Miguel Pablo y Manuel Pedro Rosado. Según los mismos artistas, este aspecto biográfico común ha condicionado que la temática de su trabajo gire principalmente en torno a la identidad. Sus personajes, que a menudo son ellos mismos, aparecen en situaciones que tanto hacen referencia a su naturaleza doble como se relacionan con sorprendentes espacios arquitectónicos, lo que acentúa la extrañeza de las situaciones creadas. En Sin título V (serie Trabajos verticales) nos plantean una enigmática escena en la que la acción de un individuo queda suspendida en un momento crítico que suscita en el espectador múltiples preguntas: ¿qué o quién cuelga de esta caja?, ¿qué y cómo le ha sucedido?, ¿quién es?, ¿cómo ha llegado hasta aquí?... Por otro lado, el extrañamiento que nos suscita la escultura no nos abandona cuando nos enfrentamos a unos dibujos que están caracterizados por el fragmento, la ingravidez y el desconcierto.
Francesc Ruiz
Este artista utiliza el dibujo para narrar historias urbanas, en las que a menudo él mismo es protagonista, que le permiten volver a ver la ciudad según su deriva urbana y los estados emocionales que se desprenden de ella. Mediante un lenguaje cercano al del cómic, construye una especie de complejos mapas mentales de lugares y grupos sociales. Al mismo tiempo, la fotocopia, un medio tan asequible, le permite dimensionar sus dibujos y construir con ellas el mismo trabajo repetidamente, adaptándolo a las necesidades del espacio.
 Francesc Ruiz, Zona Alta, 2006. Colección de arte contemporaneo del Ajuntament de Lleida
Con Zona alta ofrece una visión de la parte alta de Barcelona, en la que descubrimos su paisaje urbano y unos indicios que nos revelan las costumbres de sus habitantes, con un especial énfasis en lo que en ella sucede cuando cae la noche. A buen seguro que un conocedor de esta zona reconocerá los sitios y los hábitos que la significan como una zona acomodada, a la vez que descubrirá también en ella el sentido crítico y humorístico del artista.
Francisco Ruiz de Infante
Esta instalación consigue transmitir una clara sensación de desagrado por la claridad de planteamiento espacial y por la contundencia de las imágenes videográficas. Un espacio único delimitado por vallas convencionales, una proyección en blanco y negro realizada directamente sobre el suelo y un silencio abrumador son los tres únicos elementos de un trabajo que nos remite a reflexionar sobre aspectos de la naturaleza que encuentran una estrecha correspondencia con el comportamiento de los seres humanos. Una multitud de hormigas se entregan frenéticamente a la tarea de arrastrar a un insecto de tamaño desmesurado. La reflexión sobre los ecosistemas es una constante en el trabajo de este artista y sus propuestas nos llevan a establecer todo tipo de similitudes con los humanos en cuanto a comportamientos y sensaciones, como en este caso, en que la conducta violenta se convierte en un toque de alerta.
Pierrick Sorin
Esta videoescultura reúne algunas de las características más emblemáticas del trabajo de este artista francés, como es la autofilmación, que viene haciendo desde 1988 y que le permite introducir elementos de la realidad en la ficción que construye. A este rasgo fundamental se suma el recurrir al humor como una vía para llegar a todo el mundo, sea cuál sea su origen y su cultura, porque con lo que es cotidiano y accesible puede acercarse a lo que es universal. En este trabajo, mediante procedimientos digitales, que simulan hologramas, el artista manipula su propio rostro para criticar abiertamente y con sarcasmo un hecho bastante recurrente en la sociedad actual como es el uso de la cirugía estética. Como él mismo admite, lo que le interesa es tener una actitud crítica con respecto a las cosas, pero como juego, para que sus obras puedan ser accesibles al mayor número de personas.
Eulàlia Valldosera
A partir de un estado de reflexión, de improductividad, de silencio, de pasividad activa, Valldosera va descubriendo su propio cuerpo: “Me descubrí mirándome el ombligo.” Al descubrimiento del cuerpo siguió el encuentro con el entorno cotidiano. Un espacio que la artista empieza a habitar de una manera lenta y temerosa. Un lugar que poco a poco se apropia mediante la proyección evanescente de la materialidad o la inmaterialidad del cuerpo, conjuntamente con otros objetos que forman parte de su cotidianeidad.
Del 10 de julio al 5 de octubre de 2008
Centre d’Art la Panera
Pl. De la Panera, 2
25002 Lleida
www.lapanera.cat
Horario: de martes a viernes, de 10 a 14 h y de 16 a 20 h.
Sábados, de 11 a 14h y de 16 a 20 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14 h. Lunes, cerrado.
Fuente: Prensa La Panera |