Llegue a millones de personas publicando sus exposiciones, cursos, talleres y más.
Artículos en archivo año 2008 | En la Ciudad China. Miradas sobre las transformaciones de un imperio |
|
|
| Archivo - 2008 | |
| viernes, 31 de octubre de 2008 | |
![]() Escena de calle en Guangzhou (Canton), China y Calle Nanjing Dongiu en Shangai, China © mission 21/ Gettyimages 2008 - Oriol Rigat @ Actar Pro La exposición En la ciudad china. Miradas sobre las trannsformaciones de un imperio, organizada por la Cité de l’Architecture du Patrimoine y el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, se apoya en la presentación de documentos arqueológicos, obras de arte, maquetas, imágenes de archivo y creación contemporánea. El recorrido expositivo, unificado por la noción de cambio, se descompone en una docena de espacios autónomos vinculados ya sea a una palabra o un concepto chino, ya sea a una ciudad que será presentada a través de una de sus principales características, en que destaca especialmente el Pekín actual en pleno proceso de desarrollo urbano centrado en los Juegos Olímpicos. Así, algunos de los ámbitos de la exposición serán: Jardín, Carácter, Tierra, Agua, Fengshui y Construcción / Destrucción. Y entre las ciudades representadas encontramos: Suzhou, Xi'an, Chongqing, Canton, Shangái y Pekín. La obra cinematográfica toma, en este contexto, un relieve especial. Cinco directores de cine chino aportan a la exposición un punto de vista de cineasta sobre cinco ciudades que marcan el itinerario de la muestra. ![]() Cien veces el carácter « Chai » Montaje de cien fotografías mostrando el carácter “Chai” (que significa “destruir”) pintado sobre casas que han de ser demolidas. © Wang Jingsong, 1999 ComisariadoLa Cité y el CCCB han confiado el comisariato de la exposición a Frédéric Edelmann, periodista de Le Monde, con la colaboración de Françoise Ged, responsable del Observatorio de la Arquitectura de la China Contemporánea (OACC). Frédéric Edelmann colabora desde hace diez años con el Observatorio en sus estudios sobre la ciudad, la arquitectura y el patrimonio, juntamente con las grandes universidades del país. La escenografía ha sido elaborada por el arquitecto catalán Enric Massip. ![]() La exposición presentará diversas piezas importantes. Algunas han sido prestadas por instituciones chinas, especialmente un plano-relieve del Instituto de Urbanismo de Pequín, que no había salido nunca de China, así como maquetas de construcción que han sido prestadas por la Universidad Tongji de Shanghai o por la Universidad de Tianjin. Otras provienen de colecciones francesas públicas, como los museos Guimet y Cernuschi (París), el Musée Départamental Albert Kahn (Boulogne-Billancourt), o privadas (Dautresme, Fava...). Muchas de las fotografías que nos permiten ilustrar el objetivo de esta epopeya urbana provienen de fotógrafos chinos y son obras, la gran mayoría, desconocidas por el público. FilmesLa exposición también ha conseguido tener una dimensión cinematográfica que forma parte del conjunto. El cineasta Jia Zhangke, León de Oro en el Festival de Venecia en 2006 por la película Still life, ha orquestado el trabajo de cuatro de sus colegas sobre ciudades simbólicas de la transformación contemporánea. Y los equipos del CCCB han puesto al servicio del proyecto su conocimiento en el campo de la toma de vistas y del montaje audiovisual. El cortometraje pensado especialmente para la exposición, Cry me a river, dirigido por el mismo Jia Xhangke, fue seleccionado para mostrarse fuera de concurso en el festival de Venecia en agosto del 2008. ![]() Introducción de Frédéric Edelmann, comisarioEn la ciudad china, cada uno de nosotros, ya sea chino o extranjero, trabajador, hombre de negocios o turista, ve y comprende lo que le gusta, lo que le conviene. China, y sobre todo sus megalópolis, ofrecen tantas caras que en nuestros imaginarios hay sombras y luces –los sinólogos hablan respecto a la cultura china del yin y del yang, dos caras complementarias de una misma realidad. ![]() La coyuntura olímpica y el renacimiento de la cuestión del Tíbet han modificado la posible lectura de esta exposición, despertando miedos y desconfianzas que probablemente resultarán bastante estériles ante la necesaria resolución de los problemas mundiales futuros. Lo que importa al occidental es ver mejor para comprender mejor, en todo caso para actuar mejor. Lo importante para China, más allá de la retórica, es aceptar ser mirada y cuestionada por lo que es y no en función de una imagen que se esfuerza en mantener. Aquí aparece únicamente la China de las ciudades, y aún así una ínfima parte de esta China, cuyo destino está unido a una cultura infinitamente más antigua, siempre presente cuando se trata de textos y escritura, pero prácticamente destruida cuando se trata de la forma y de la perennidad urbanas. ¿Cómo se ha podido producir un fenómeno de destrucción de esta magnitud? ¿Era inevitable? ¿Cuáles pueden ser las consecuencias futuras? Cada uno debe encontrar las respuestas a estas preguntas.
![]() Algún día, economistas e historiadores serán capaces de explicar la brutal transformación que está sufriendo China, un país en el que casi todo, si no nos fijamos bien, parece no tener más de diez años de antigüedad como mucho. Actualmente, hay discrepancias entre que los ven el proceso chino como una repetición a gran escala de otros que se dieron anteriormente en los procesos de formación del capitalismo, y los que piensan que podría estar incubándose un modelo distinto, del que todavía no se conocen demasiado bien las leyes de su despliegue. Pero nadie se atreve a pronunciarse sobre el destino de este modelo que ha cambiado la faz del país en quince años, aplicando el principio de la destrucción creativa a un ritmo vertiginoso que desborda en mucho las previsiones más visionarias de Marx. En el principio está la demografía. Mil trescientos millones de personas son una fuerza inconmensurable, especialmente si están dispuestas a todo, formadas en un cultura secular de sumisión y respeto a la jerarquía. Centenares de millones han dejado ya el campo en busca de trabajo en la ciudad, en unos fenómenos de migración interior sin precedentes. Y quedan todavía millones de personas convertidas en ejército de reserva, que cuando cambian de lugar de residencia se convierten en emigrantes en su propio país, dispuestos a desplazarse donde sea para encontrar trabajo. Todo ello ordenado por la autoridad de un partido comunista que ha generado una nueva élite dominante formada por los renovados cuadros del partido, los nuevos empresarios y los hombres fuertes de la ciencia y la tecnología. El paisaje de las ciudades, sometidas a una terrible presión política, económica y social, está cambiando a una velocidad asombrosa. Todo lo viejo cae en manos de los bulldozers y de las taladradoras. Fracasada la utopía socialista, ahora hay que hacer a los ciudadanos partícipes de una nueva ilusión: China, la gran potencia capaz de volver a ser la primera nación del mundo. El nacionalismo de la gran China es la mercancía ideológica que el gobierno vehicula, a costa de las minorías, como los tibetanos, por ejemplo. ![]() Las ciudades de China son irreconocibles para quienes las vieron hace quince o veinte años. Mientras la transformación imparable sigue, nos ha parecido interesante fijar la mirada sobre la cultura urbana China. Hurgar en las raíces culturales e históricas de la ciudad china como base de una de arqueología de la ciudad actual. Y mostrar la ciudad china actual para comprender mejor la magnitud de la gran ruptura que se está operando. Al mismo tiempo, señalar las tenues líneas de continuidad entre una y otra. Se trata por tanto de reseguir algunos mitos de la cultura urbana china, buscando las huellas de su trazado en la ciudad actual y tratando de ver cómo se proyectan hacia el futuro. De Chongqing (la ciudad más grande de China), donde uno se siente en otro planeta, hasta Pekín, que lleva puestas las señales y las marcas del poder, pasando por Shanghai, que huele todavía a ciudad burguesa, unas catas en el mundo urbano chino nos permitirán acercar al visitante a esta potencia que emerge aparentemente sin límites, que fascina e inquieta al mundo occidental. ![]() La vocación urbana de las dos instituciones que promueven esta exposición –la Cité de l’Architecture et du Patrimoine de París y el CCCB de Barcelona- justifica plenamente esta apuesta conjunta. China es hoy todavía una gran desconocida en Occidente, desde donde es observada a partir de unos prejuicios, positivos y negativos, que no ayudan a la comprensión. La fascinación que algunos sectores del mundo empresarial sienten por China hace pensar que su rechazo a la Unión Soviética no era tanto por comunista como por ineficiente en la explotación de los trabajadores. Los dirigentes políticos occidentales la contemplan a la vez con temor y con dudas. Pero con mucho miedo a provocar las iras del gobierno de Pekín. En cualquier caso, los discursos cambian según se ponga el énfasis en los datos macroeconómicos, en el trato a los ciudadanos o en las pretensiones de gran potencia neoimperial. Ante tanta confusión, la exposición sólo pretende aportar una serie de iconos y referencias del pasado y de las realidades del presente. Un grano de arena para que la ciudadanía europea empiece a penetrar en este peculiar fenómeno que es la gran transformación urbana de China.
|
|