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Todo ser humano choca con un límite, el del tiempo. El proceso de envejecimiento, por muy natural que sea, se enfrenta a las múltiples barreras que le pone la sociedad para evitar que aflore, y cuando lo hace se oculta, o al menos se disimula.
Incluso el término viejo/a a mucha gente le suena mal y es sustituido en la sociedad occidental por el de anciano, hombre/mujer mayor, abuelo, que parece suavizar la formulación y paliar la dureza de la vejez, preámbulo de la muerte que se quiere retrasar sine die.
 Miwa Yanagi. Regine & Yoko, 2001 Centro de Fotografía Isla de Tenerife. Excmo. Cabildo Insular de Tenerife
¿Qué importancia concedemos a la experiencia, a la sabiduría de haber vivido, antaño sin precio, tanto en la cultura occidental como en otras culturas (budistas, musulmanas...)? ¿Qué puede ofrecer la sociedad de consumo a quien consume cada vez menos y desaparece de las estadísticas de trabajo y de la actividad laboral?
¿Cómo hablar de salud en personas que la tienen disminuida?
Con motivo de la exposición se publica, por primera vez en España y Europa, un catálogo que trata el envejecimiento y su representación artística.
El catálogo, con textos de Juan Vicente Aliaga, comisario de la exposición, y de Anca Cristofovici pretende analizar y reflexionar sobre el proceso de envejecimiento y su visibilidad en el contexto artístico contemporáneo.
El texto estará disponible en catalán, castellano e inglés.
Artistas participantes y obras
Susana Casares
Se trata de un documento inusual que toma como marco una residencia para ancianos y está presidido por el tacto y el respeto. A través de los comentarios de algunos residentes y de algunas imágenes del espacio, se instala la sensación de resignación de algunas personas mayores y de enfado o desilusión en otras, por el traslado forzoso a otra residencia por decisión municipal. Susana Casares subraya el tránsito entre la antigua y la pequeña residencia (a la que se habían acostumbrado los ancianos) y la nueva (moderna pero fría). La desorientación que produce en los ancianos el nuevo espacio es el mayor miedo.
El cambio que ha experimentado la vejez en las últimas décadas está intimamente relacionada con las transformaciones estructurales y conceptuales en torno a la noción de familia. Actualmente, son pocas las unidades familiares que pueden hacerse cargo del día a día de sus padres y ancianos, responsabilidad que tradicionalmente iba a cargo de las amas de casa. Hoy en día, sin embargo, muchos de nuestros ancianos están cuidados por mujeres inmigrantes latinoamericanas. Un colectivo que no únicamente satisface sus necesidades físicas, sino también afectivas. Este video reflexiona sobre la vejez a través de la mirada de las cuidadotes inmigrantes.
 Pau Faus, La Ciudad Jubilada, 2008 Cortesía del artista
Pau Faus
Este proyecto esconde un sentido polisémico porque apunta a un conjunto de actividades que llevan a término una serie de hombres mayores, jubilados, junto a los ríos Llobregat y Besòs. El proyecto cristaliza bajo formas diversas, entre ellas algunos collages fotográficos, un libro y un audio en el que se oyen los jugosos comentaros de algunos de esos hombres mayores que explican cómo pasan largos ratos plantando hortalizas. La lección que se extrae de estos hombres es una vuelta a la naturaleza, un retorno a la calma sin dejar de lado la capacidad de dar vida.
 Autorretrato con mi abuela. Viena, Austria, 1992 Cortesía de la artista
Ana Casas
La artista Ana Casas Broda de pequeña viajaba cada año a Viena para visitar a su abuela Hilda Broda. Durante aquellas visitas descubrió que no solo les unían vínculos familiares y afectivos, sino también una complicidad nacida a través de la fotografía. Cuando su abuela tuvo que abandonar su casa vienesa para trasladarse a un asilo, Ana Casas comenzó a revisar una serie de diarios, cartas y fotografías familiares que componen el embrión del proyecto Álbum. Este proyecto se centra en la relación privilegiada entra la abuela (Omama) y la artista, a través de las fotografías que recogen memorias, sentimientos y también desacuerdos originados en el seno de la familia, y que giran alrededor de la presencia de la casa y del cuerpo que son las coordenadas que le dan forma.
 Ana Casas. Mi abuela leyendo el libro en el asilo. 1999.
Manabu Yamanaka
El artista Manabu Yamanaka, residente en Tokio, descuella por sus fotografías perturbadoras. Los temas que ha elegido molestan, incluso hacen daño: personas con deformaciones y mutilaciones corporales, indigentes desarrapados,...
Las tres fotografías que se exponen en La Panera proceden de la serie Gyahtei que consta de diecisiete piezas. El própio artista explica de la siguiente manera cómo se gestaron estas fotos sobre la ancianidad: «Tras completar mis dos conjuntos de obras Arakan y Fujohkan, buscaba el próximo título. Por mi mente cruzó una idea relativa a los cuatro dolores según el pensamiento budista: nacimiento, edad, enfermedad y muerte. […] Un amigo me sugirió representar la desnudez de los viejos. […] Desde entonces he tomado docenas de fotos de ancianos desnudos. Después de hacer una selección escogí sólo imágenes de mujeres de alrededor de noventa años. Pensé que esas imágenes retratan fielmente “el último cuerpo físico de un ser humano que está desapareciendo”».
Pere Fomiguera
Estamos ante un artista sistemático. Que se crece en la repetición de los gestos. Al fin y al cabo la vida humana se mueve entre la reiteración de actos que se convierten en hábitos y costumbres y las aportaciones nuevas e inesperadas.
En las nueve fotografías de la serie Pare (1991-1999), integradas en el proyecto Cronos, Pere Formiguera se propuso representar 32 personas próximas a el a partir de la realización de una fotografía una vez al mes durante diez años.
En la serie Pare, el artista se propuso fotografiarlo de diversas tomas, buscando quizás los contrastes del rostro del progenitaor y minimizando de alguna manera el peso de la identidad. Vista de cerca, la figura del patriarca que lleva camiseta de tirantes, no resulta tan imponente como dicen los cánones que magnifican y hacen temible al pater familias.
Algo distinto sucede con la serie denominada Mare (1991-2000). El fotógrafo privilegia el rostro como si en él las huellas del tiempo hicieran una mella más profunda, pero, al haber agrupado los 109 retratos de su madre en un solo conjunto, la hermosa faz de la progenitora, dispuesta reiteradamente (aunque distinta) en diferentes hileras, impresiona, sobrecoge. En este metódico trabajo fotográfico vejez y dignidad van juntas.
Hans Peter Feldmann
Este conjunto de 101 fotografías que se exponen en Lleida tituladas 100 Years recogen retratos de parientes y familiares, así como de amigos y conocidos, ordenados en función del transcurrir del tiempo, desde los ocho meses de Felina, tumbada en la cama, hasta llegar a la edad centenaria de Maria-Victoria, que posa sentada en una silla con las manos entrelazadas. Feldman dice que «En el trabajo de 100 Years, las fotografías sólo tienen sentido cuando se miran estas cien personas de edades diferentes una detrás de otra. La elección de cada fotografía no responde a razones estéticas sino que lo que da sentido al conjunto es la historia que las une.
John Coplans
Desde 1980, y sin que le falte el sentido del humor (se detecta claramente por las posturas y gestos a que él mismo se somete), Coplans decidió retratarse soslayando la cabeza. Al decapitarse visualmente Coplans se confundía con otros cuerpos semejantes. Imbuido de teoría feminista, como ha reconocido, al exponer su carnal vitalidad ayudaba a revisar los roles de los hombres, que así se mostraban frágiles, vulnerables, sin tapujos.
La audacia de Coplans no sólo estriba en derribar los códigos sexistas y en autorretratarse como un modelo o una odalisca, sino en exhibir su cuerpo marchito por el paso de los años.
Comisario: Juan Vicente Aliaga
Susana Casares - Ana Casas - John Coplans - Pau Faus - Hans-Peter Feldmann - Pere Formiguera - Manabu Yamanaka - Miwa Yanagi
Del 10 de julio al 5 de octubre de 2008
Centre d’Art la Panera
Pl. De la Panera, 2
25002 Lleida
www.lapanera.cat
Horario: de martes a viernes, de 10 a 14 h y de 16 a 20 h.
Sábados, de 11 a 14h y de 16 a 20 h.
Domingos y festivos, de 11 a 14 h. Lunes, cerrado.
Fuente: Prensa La Panera |