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Artículos en archivo año 2008 | Dominique Gonzalez-Foerster: Nocturama* |
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| Archivo - 2008 | |
| lunes, 12 de mayo de 2008 | |
![]() Roman de Münster. 2007. Vista de la instalación en skulptur projekte münster 07, Munster, Alemania Dominique Gonzalez-Foerster (1965, Estrasburgo, Francia) recibe su formación École de Beaux-Arts de Grenoble (1982—1987) que completará más tarde en la École du Magasin del Centro Nacional de Arte Contemporáneo de Grenoble y en el Institute des Hautes Études en Arts Plastiques de París. Se mueve con versatilidad en el terreno del cine, la fotografía, la instalación, el net-art, la arquitectura e incluso la moda. En 2001 gana un concurso de la RATP con un proyecto para la remodelación de la estación de metro Bonne Nouvelle y en 2002 su obra es distinguida con el Premio Marcel Duchamp. Entre sus exposiciones individuales caben destacar Intérieurs —Stedelijk Museum, Ámsterdam, 1994—, Ipanema Theorie/Plages —Moderna Museet, Stockholm, 2002—, o Expodrome —Musée d’Art moderne de la Ville de Paris/ARC, París, 2007—; sus proyectos incluidos en exposiciones colectivos han sido igualmente aplaudidos como los realizados para la Dcomenta 11 (2002), la 27 Biennale de São Paulo (2006) o Skulptur Projekte Münster (2007). ![]() Panorama. (con Benoit Lal loz & Martial Gafione). Detalle. 2007 Durante los últimos años, Gonzalez-Foerster se ha convertido en un punto de referencia imprescindible en la escena artística europea, y su sofisticada obra —y la disposición de ésta para conectarse y relacionarse a través de evocaciones y encubrimientos— ha inspirado a muchos creadores de distintas disciplinas, con algunos de los cuales ha llegado incluso a trabajar. Así, con Philippe Par reno, al que conoció durante su época de estudiante en Grenoble, ha venido compartiendo hasta la fecha proyectos y posicionamientos, y junto con otros artistas de franceses de su misma generación como Pier re Huyghe, han sido los responsables de la transforamción de la escena artística francesa de los noventa. Si bien cada uno aporta una visión propia, y resulta aventurado considerarlos como grupo, les une su interés por la transformación del espacio expositivo y por la recepción del hecho artístico, inspirados quizás por la controvertida exposición que François Lyotard puso en marcha en el Centre Pompidou en París en 1985, Les Immatér iaux [Los inmateriales], donde el filósofo francés, discípulo de Merlau-Ponty, expresó de manera contundente la crisis del libro como un instrumento para la difusión de las ideas y la necesidad de un pensador contemporáneo que usase otros formatos —o como el mismo declaró, la urgencia del «filósofo que decide que su trabajo es darnos algo a lo que mirar»—. La exposición, que incluía a artistas como Daniel Buren y filósofos como Jacques Derrida, excluyó todos quellos formatos que como la pintura estaban relacionados con el gesto visible, privilegiando en su lugar, una nueva sensibilidad para la comunicación donde el visitante se movia o experimentaba la lectura a través de una implicita narrativa escrita. ![]() Cinéma. 2007. Vista de la instalación en Expodrome, Musée d’art moderne de la Ville de Paris/ARC, París Gonzalez-Foerster ha usado repetidamente el espacio como un rasgo distintivo de su práctica artística. Su trabajo es natural de muchos lugares, sitios y entornos, que aluden a valores emocionales mientras generan un paisaje sensible dentro del espectador. Comenzó en la década de los 90 construyendo un serie de «chambers» [habitaciones o estancias], instalaciones estructuradas en gestos sutiles que sugerían un escenario o situación donde algo acababa de ocurrir. Estos encuentros entre la memoria, la presencia y el cuerpo, desencadenaban incontenibles evocaciones en el espectador con resultados impredecibles y en ocasiones, inedintificables. Eran —y continúan sindo— gestos materializados en forma de objetos cotidianos, y era en sus asociaciones que estos se cargaban de significados. Sin duda que aquellas preludiaban el camino por el que la producción de la artista francesa discurriría, creadora de «entornos» o «ambientes» más que de exposiciones, donde los elementos funcionan creando una especie de mise-en-scène que inmediatamente acentua su entorno espacial/arquitectónico: «Es un ambiente más que una exposición», dice la arista, «un espacio potencial entre la realidad y la virtualidad: agradable para caminarlo, excitante para explorarlo…» Se podría decir que la obra Dominique Gonzalez-Foerster es una suerte «momentos» y «entornos» aparentemente avocados al vacío, la ausencia, la desaparición, espera o parcialidad, pero llenos de referencias literarias o libros ya escritos que se despliegan por el espacio de una exposición. Fuente: Prensa MUSAC |
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