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| Construcciones y Deconstrucciones - Olga Rodríguez Pomares |
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| Archivo - 2010 | |
| miércoles, 03 de febrero de 2010 | |
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Construcciones y Deconstrucciones ![]() El ser capaz de observar durante largo tiempo la evolución de unos materiales colocados a cielo descubierto. Planificar varias instalaciones que representan la esencia de formas escultóricas que remiten a imágenes de arquitecturas con trazados urbanos o a vestigios arqueológicos atemporales. Estos son los componentes que conforman la obra de Olga Rodríguez Pomares y que presenta bajo el título de “Construcciones y deconstrucciones”. Construcción y deconstrucción son términos propios de la arquitectura, pero utilizados para definir una obra de estas características, nos describen la relación de proximidad conceptual y formal que mantienen, por un lado lo arquitectónico, en cuanto a las referencias visuales, como por otro lo escultórico, atendiendo a la escala y a la forma. En las obras que aquí se presentan aparece esta dualidad, la escultura se construye con materiales y técnicas utilizadas también por la arquitectura, y a su vez, las imágenes proyectadas del imaginario arquitectónico se hacen visibles bajo una factura claramente escultórica. La obra se desarrolla en tiempos distantes entre sí. Se va fijando mediante diversas acciones, determinadas en primer lugar por la selección y la preparación de los materiales, posteriormente, es la naturaleza la que actúa sobre la piedra, dejando su impronta en manos del azar. Finalmente se desarrolla una última acción constructiva mediante la que se configuran las distintas formas en varios grupos escultóricos. El tiempo, la naturaleza, el azar y la agudeza creativa de la artista, dan lugar a imágenes evocadoras de ciudades simbólicas, representadas desde su propio imaginario escultórico. Son también metáforas poéticas que tienen la facultad de recrearse nuevamente cada vez que se construyen de nuevo. Ese carácter mutante y azaroso, tiene que ver con el momento y el contexto, porque la situación, el estado de ánimo y las referencias del lugar, intervienen para propiciar nuevas imágenes cada vez que se montan y se desmontan las piezas. Yourcenar, en su texto: El tiempo, gran escultor, hace referencia a las modificaciones que sufren las esculturas como consecuencia de las vicisitudes que las han marcado a lo largo de su existencia; cambiando su fisonomía original -en ocasiones para bien- y encuentra que “algunas de estas modificaciones son sublimes. A la belleza tal y como la concibió un cerebro humano, una época, una forma particular de sociedad, dichas modificaciones añaden una belleza involuntaria, asociada a los avatares de la historia, debida a los efectos de las causas naturales y del tiempo”. A partir de aquí no puedo dejar de sustraerme ante la idea de que los mármoles de Olga Rodríguez Pomares conservan parte de las huellas que el tiempo y las circunstancias han ido plasmando en sus superficies, quedando sobre ellos las marcas testimoniales de sus historias registradas por la artista y que ahora nos presenta para disfrute de su belleza. ![]() La Ciudad Blanca El Espacio El Proyecto Extramuros |
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