Llegue a millones de personas publicando sus exposiciones, cursos, talleres y más.
| Apartheid. El espejo sudafricano |
|
|
| España - Exposiciones | |
| viernes, 23 de noviembre de 2007 | |
|
«El apartheid sudafricano puede ser visto no sólo como una manifestación extrema del viejo racismo de raíz occidental, sino también como un dramático pero esclarecedor antecedente, metáfora y paradigma de algunos aspectos fundamentales inherentes al actual orden mundial.»
Pep Subirós, comisario de la exposición
El CCCB presenta la exposición Apartheid. El espejo sudafricano , una aproximación conceptual y visual a las viejas y nuevas formas de prejuicio y discriminación racial, a partir de una amplia selección de obra artística original y de material documental. ![]() Nandipha Mntambo, Los inicios del imperio, 2007, instalación, colección del artista La exposición documenta las principales etapas y características de una historia y un escenario trágicamente privilegiados que nos hablan no sólo ni principalmente de la experiencia sudafricana, sino del legado europeo, de las ideologías racialistas y de los clichés y las prácticas racistas alimentados por la modernidad occidental, y de cómo esos prejuicios constituyen aún hoy un potente instrumento para justificar y mantener las desigualdades más arbitrarias, así como una barrera muy importante, a menudo insuperable, para construir un orden social cooperativo, equitativo y en último término socialmente sostenible. ![]() William Kentridge, Tinta Stephens, 1994, Dibujo, BHP Billiton Collection A continuación, y ésta es su parte central, la muestra aborda en detalle el sistema de apartheid social, político, económico, cultural y territorial vigente en Sudáfrica entre 1948 y 1994. El apartheid como forma extrema y transparente de racismo de raíz claramente occidental. ![]() David Goldblatt, George Nkomo vendedor ambulante, Johannesburg 2002, foto, cortesía Goodman Gallery Al hilo de esta narrativa histórica, Apartheid. El espejo sudafricano presenta una amplia selección de obras de arte creadas en Sudáfrica desde el siglo XIX hasta la actualidad, con especial atención al periodo del apartheid. Aparte de ofrecer una panorámica de las diferentes sensibilidades y actitudes de los mejores creadores con relación a los temas abordados en la exposición, hace hincapié en cómo la creación artística ha tenido y tiene una responsabilidad y un impacto importantes ya sea en la construcción y consolidación o en la lucha contra prejuicios y prácticas que a largo plazo deshumanizan no sólo a sus víctimas, sino, y especialmente, a aquellos que son sus promotores y responsables. La muestra incluye obras clave de los artistas sudafricanos más reconocidos internacionalmente –Jane Alexander, David Goldblatt, William Kentridge, Zwelethu Mthethwa, Santu Mofokeng, Berni Searle, Penny Siopis, Paul Stopforth, Sue Williamson, etc.–, pero también de otros muchos de extraordinaria importancia y calidad y sin embargo escasamente conocidos fuera de Sudáfrica: Albert Adams, Peter Clarke, Ernest Cole, Dumile Feni, Billy Mandindi, Ephrain Ngatane, Gerard Sekoto y Durant Sihlali, entre otros. Finalmente, los últimos apartados de la exposición incluyen obras de artistas de las generaciones más recientes, como Conrad Botes, Churchill Madikida, Johannes Phokela, Nandipha Mntambo, Tracey Rose, Lolo Veleko y Donovan Ward, que ponen de manifiesto la continuada vitalidad de la escena artística sudafricana y el renovado compromiso de muchos artistas con su contexto histórico. Algunas de las obras –es el caso de Jane Alexander, Conrad Botes, Nandipha Mntambo, Zwelethu Mthethwa y Peter McKenzie– han sido producidas especialmente para esta exposición. ![]() Gerard Sekoto, La canción del pico, 1946-47, Óleo sobre tela, BHP Billiton Collection Apartheid. El espejo sudafricano es una coproducción del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona y Bancaja. La muestra puede visitarse en el CCCB del 26 de septiembre de 2007 al 13 de enero de 2008. El escritor Pep Subirós es su comisario. Apartados de la exposición 1. Racismo y modernidad 2. Las raíces del apartheid 3. Apartheid total 4. Estados de emergencia 5. La difícil salida del infierno racista 6. Apartheid global: la vieja Sudáfrica como paradigma 1. Racismo y modernidad En este primer apartado hay que destacar la presentación de material, en su mayor parte inédito, ilustrativo de las diferentes exposiciones de grupos de «primitivos» que tuvieron lugar en España, y más particularmente en Barcelona, entre 1897 y 1929. Se trata de un género de espectáculos, auténticos «zoos humanos», habituales en Europa desde los años 1870, que contribuyeron decisivamente a la construcción y popularización de una mirada eurocéntrica y a la legitimación de las políticas coloniales. La exposición también se hace eco de cómo la aplicación de las teorías y prácticas raciales y racistas no se limitó al mundo colonial. De hecho, algunas de sus manifestaciones más extremas tuvieron lugar en países política y económicamente «avanzados», de mayoría blanca, como los Estados Unidos y la Alemania nazi. En ambos casos, desempeñó un importante papel una de las principales y más nefastas derivas pseudocientíficas relacionadas con la teoría darwiniana de la evolución de las especies: la eugenesia, una disciplina teórico-práctica cuyo objetivo central era el mantenimiento de la «pureza de sangre» de la raza blanca, en tanto que supuesta portadora de las formas más elevadas de la especie humana. 2. Las raíces del apartheid En buena medida, la peculiaridad de la historia sudafricana tiene su origen en el hecho de la región fue objeto simultáneamente de dos procesos colonizadores diferentes y a menudo enfrentados, el primero protagonizado por holandeses –posteriormente llamados bóers o afrikaners–, mientras que el segundo respondía a los intereses británicos. La diversidad de intereses e ideas provocó una continua tensión entre las dos «tribus blancas», que acabó traduciéndose en guerra abierta. En los campos de batalla, la confrontación se resolvió claramente en favor de los británicos, pero, de un modo similar a lo sucedido en los Estados Unidos tras la guerra civil, en el terreno social, político, económico y cultural, la paz entre las tribus blancas se hizo a costa de las poblaciones definidas como no blancas. Cuando finalmente, en 1910, británicos y bóers pactaron la creación de un estado independiente y unificado –la Unión Sudafricana–, la gran mayoría de la población no europea –así como las mujeres blancas– fue privada del derecho de voto y de la práctica totalidad de los derechos civiles y políticos reconocidos a los blancos. Un amplio abanico de viejas prácticas segregacionistas se convirtieron en leyes y políticas oficiales de nuevo estado y establecieron los cimientos del futuro apartheid. Aparte del material documental de la época, la exposición presenta una selección de obras representativas, por un lado, del arte de inspiración europea realizado por los artistas blancos y, por el otro, de las miradas tan distintas expresadas por artistas de color como Gerard Sekoto, George Pemba y Ephrain Ngatane. 3. Apartheid total La llegada al poder, en 1948, del National Party dirigido por David F. Malan supuso la culminación de la campaña iniciada en 1934 por los nacionalistas afrikaners para imponer su hegemonía sobre el conjunto de Sudáfrica. El programa de apartheid del National Party –en buena parte basado en una lectura racista de la Biblia– prometía expulsar a los negros de las ciudades y garantizar los privilegios de los afrikaners como supuesto pueblo elegido, para facilitarles el acceso a los puestos de trabajo y a las posiciones dominadas por los británicos, mediante el refuerzo y la generalización de las medidas discriminatorias y represivas contra los diferentes grupos clasificados como «no blancos». Aparte de la invocaciones bíblicas, el National Party articuló y desarrolló un discurso ideológico relativamente sofisticado –ya parcialmente elaborado en el periodo anterior y en parte paralelo al utilizado en el sur de los Estados Unidos– para justificar el apartheid y hacerlo aparentemente compatible con los principios democráticos de la tradición europea de la que afirmaba ser heredero: fue el discurso del «desarrollo separado». No se trataba, según este discurso, de considerar unas razas superiores o inferiores a otros, sino de reconocer las diferencias esenciales entre ellas, no sólo en términos biológicos, sino también y muy especialmente en términos culturales –es decir, de valores, actitudes y formas de vida ancestrales y permanentes–, unas diferencias que hacían incompatible la convivencia más allá de las necesidades económicas estrictas. El objetivo declarado del apartheid era, pues, con un supuesto pleno respeto por los ideales democráticos y por un sistema político basado en el imperio de la ley, que cada grupo racial viviera separadamente conforme a su propia idiosincrasia, rigiéndose por sus propias leyes, gobernado por sus propias autoridades –aunque, eso sí, en último término siempre bajo la tutela de la autoridad blanca, como encarnación y representación de un estadio superior de civilización. En este apartado, la exposición incluye obras muy raramente vistas fuera de Sudáfrica de autores como Albert Adams, Peter Clarke, Ernest Cole, Dumile Feni, David Goldblatt, Gavin Jantjes, Harold Rubin y Durant Sihlali. 4. Estados de emergencia Los primeros movimientos de resistencia al apartheid adoptaron formas pacíficas de lucha, inspiradas en el ejemplo de Gandhi. Sin embargo, la represión contra la oposición fue implacable, con episodios como la masacre de Shaperville (1960, 69 muertos), haciendo inevitable la aparición de una resistencia más radical y férrea, que tendría su punto de no retorno en la revuelta de jóvenes estudiantes de Soweto en 1976. Las autoridades intentaron apagar el fuego con reiterados estados de excepción, con el fin de imponer su orden a cualquier precio, dando carta blanca a las fuerzas de seguridad para actuar impunemente, al margen de la ley. A partir de mediados de los años setenta, y en especial a raíz de la revuelta iniciada en Soweto y del asesinato de Steve Biko, la creación artística sudafricana experimenta un empuje extraordinario, protagonizado por artistas de todos los colores y todas las procedencias. Obras como las de Jane Alexander, Willy Bester, Norman Catherine, Keith Dietrich, William Kendritge, Ezrom Legae, Sfiso Ka Mkame, Billy Mandindi, Sam Nhlengethwa, Penny Siopis y Paul Stopforth, entre otros grandes artistas activos en este periodo, están claramente referidas a su contexto inmediato, y nos confrontan con el infierno material, político y moral de una sociedad infectada por el virus del racismo y la discriminación racial, pero también nos alertan sobre los abismos de crueldad y mezquindad en que puede hundirse el espíritu humano en defensa de posiciones de dominio y control, de poder y privilegio.. 5. La difícil salida del infierno racista La experiencia sudafricana muestra que es posible salir del infierno, pero que curar las heridas es un proceso largo y difícil. A pesar de las profundas transformaciones realizadas desde 1994, muchas de las desigualdades creadas por el apartheid aún siguen vigentes en la actualidad, y los recelos entre los grupos «raciales», desgraciadamente vivos. Al mismo tiempo, la creación artística en la Sudáfrica postapartheid sigue teniendo una vitalidad y una riqueza fuera de lo común. Una parte considerable de la nueva creación posee un cierto carácter introspectivo, haciendo hincapié en la experiencia individual. Sin embargo, la preocupación por las dificultados, los conflictos y las esperanzas de orden colectivo –en los terrenos, por ejemplo, de la memoria histórica, la justicia social, la vida urbana o las nuevas formas de racismo y discriminación–, siguen siendo objeto privilegiado de atención tanto de muchos de los mejores artistas activos durante el apartheid, como de muchos de los más jóvenes, como Conrad Botes, Churchill Madikida, Johannes Phokela, Nandipha Mntambo, Lolo Veleko y Donovan Ward. Una diferencia significativa, sin embargo, es que, si en el periodo anterior muchas de las obras eran un grito angustiado, en esta nueva etapa a menudo tienen el tono de una reflexión, en algunos casos cargada de humor e ironía. Como el propio país, el arte sudafricano sigue constituyendo un escenario y un observatorio privilegiados en los que y desde los que acercarnos a las cuestiones cardinales de nuestro mundo. 6. Apartheid global: la vieja Sudáfrica como paradigma Viejas y nuevas formas de discriminación y segregación racial vuelven a desempeñar un relevante papel, tanto en el actual sistema mundial como en el interior de las sociedades formalmente democráticas. Por desgracia, no constituyen episodios aislados, sino elementos sintomáticos del nuevo orden internacional o de las respuestas locales a los desajustes y problemas planteados por una globalización de los grandes movimientos económicos y sociales dominada no sólo por la lógica neoimperial de las principales potencias y las grandes corporaciones económicas, sino también por unas nociones de superioridad racial que ignoran la igualdad básica de todos los seres humanos. La exposición se cierra con una selección de material documental ilustrativo de uno de los fenómenos actuales que, a nivel internacional, evoca con mayor claridad el apartheid y, en algunos casos, reproduce sus rasgos esenciales: el tratamiento de los países pobres, por parte de los ricos, como auténticos bantustanes; es decir, como reservas de mano de obra que hay que mantener en un estado de pobreza crónica y de marginalidad político-social, así como bajo un control policial y militar férreo. Constituyen una dramática concreción de todo ello los sistemas de vallas y muros fronterizos, tangibles o intangibles, existentes o en construcción entre los Estados Unidos y México, entre África y Europa a ambas orillas del Mediterráneo, y también en las islas Canarias, así como –aunque con factores geopolíticos específicos– entre Israel y Palestina; unas barreras y unos sistemas de control y vigilancia justificados con argumentaciones muy parecidas a cómo los ideólogos y promotores del apartheid combinaban una práctica descarnada de la supremacía blanca con una retórica formalmente condescendiente y paternalista sobre las virtudes del «desarrollo separado» entre los diferentes grupos «raciales». Además de este material documental, el último apartado incluye obras de Peter McKenzie, Johannes Phokela, Bernie Searle, Donovan Ward y Zapiro. Del 26 de septiembre de 2007 al 13 de enero de 2008 Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) Fuente: Prensa del CCCB
|
|
| III Salón Municipal de Artes Plásticas 2008 |
El 19 de diciembre se inaugura el III Salón Municipal de Artes Plásticas 2008, cuya finalidad es la promoción, difusión y valoración de las artes plásticas del Municipio Bermúdez y de la región de Paria del Estado Sucre. |
| Leer Más >> |
| Mirades al meu Mercat |
|
El objetivo del proyecto es mostrar la gran variedad de personas, productos, culturas y tradiciones que se amontonan al rededor de mercados de aquí y del mundo. |