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En el fondo, un festival de cine es abrir una ventana por la que poder ver películas diferente, descubrir lo que se está haciendo fuera, lo que en cualquier lugar del mundo otros autores nos proponen con su mirada, distinta por su entorno, por su cultura pero parecida por sus inquietudes y problemas a los de cualquier ser humano. En Animadrid, se pretende abrir una ventana hacia la animación en cada una de las propuestas que planteamos al público, tanto en las secciones competitivas como en las informativas.
Por este motivo, en la presente edición, el festival se ha propuesto abrir de par en par sus pantallas, para recuperar las obras animadas producidas en Centroamérica y Caribe, que comprenden una serie de países emergentes en la producción de animación, pero aún ausentes en los festivales, a excepción de Cuba, un país de gran tradición en el género.
En Centroamérica, los países más activos en animación son Costa Rica y El Salvador, de donde han surgido, en los últimos años, una cantera que promete una continuidad necesaria para la producción de estos trabajos. De Costa Rica es el estudio Flex, compuesto por Osvaldo Sequeira, Roberto Guillén y Carlos Eduardo Porras, autores de títulos como Anna (2005), en la que mezclan imagen real y animación, o Mitos (2006). Nashla Abdelnour es una realizadora que con su primer trabajo, Glia (2007), realizado en España, ha conseguido estar presente en distintos festivales internacionales. Mencionar también el trabajo Chester del tico Pablo Céspedes.
En El Salvador, el dinamizador del cine de animación ha sido Ricardo Barahona, que con su sencilla y deliciosa El cuento de lo que quiero y no quiero (2004), adaptación del texto del escritor salvadoreño Salarrue, consiguió introducirse en los festivales como Annecy o Animadrid.
De otros países centroamericanos ha sido mucho más difícil encontrar una mínima estructura de producción. Es el caso de los hondureños Oscar E. Carias (Virus, 2006/7) y Adrián Guerra (Solidario, 2006/7), o del guatemalteco Eduardo Beonchan (Fish Eat Fish). Mucha más repercusión ha tenido Todo es cuestión de trapos, del también guatemalteco Jayro Bustamante que, con producción francesa y realizada con muñecos, se ha visto en algunos festivales con una buena acogida.
Para cerrar el repaso centroamericano hay que mencionar el caso de Nicaragua, país que en los años 80 coprodujo, una serie de trabajos educativos realizados en dibujos animados que intentaban plasmar la idea que el gobierno sandinista tenía del cine al servicio de la educación. Por su parte, el Grupo Cine Sur, un colectivo latinoamericano de producción, recaba en Nicaragua en la época de la Revolución Sandinista, produciendo una serie de cortometrajes didácticos en dibujos animados que tienen como protagonista al compa Clodomiro.
En cuanto al Caribe, la animación se ha centrado prácticamente en dos países hermanos, Cuba y Puerto Rico. Desde postulados distintos de producción, las dos islas han planteado una filmografía muy atractiva y sugerente.
En Puerto Rico la animación boricua cuenta con varios autores que han realizado una filmografía continuada, empezando por la animación más experimental de Rubén Rivera, autor de la abstracta Detritus (1991), a la más cercana a la industria, representada por Paco López, realizador de, entre otras, la premiada Crónicas del Caribe (1982, codirigida con Emilio Watanabe en México), Las plumas del Múcaro (1989), o el vídeoclip Ligia Elena, del cantante Rubén Blades.
Cuba cuenta con una tradición anterior a la revolución, con la llegada de Fidel Castro, el cine animado se convierte en un género protegido y desarrollado a través del ICAIC. Autores como los dinamizadores de la animación cubana Tulio Raggi, Mario Rivas o Modesto García, presentes en festivales internacionales son los quen abrieron la puerta al conocimiento del cine de animación cubano, rico en matices y propuestas estéticas. Pero sin duda, Juan Padrón es la figura representativa del cine de animación cubana, autor de cinco largometrajes, series de televisión e innumerables cortometrajes, tan reconocidos como la serie de Elpidio Valdés, Filminutos, Viva Papi, o las fantásticas adaptaciones de los dibujos de Quino en sus Quinoscopios o en la serie Mafalda, que consiguió que Quino hiciera las paces con la animación. Sin olvidar las dos partes de Vampiros en La Habana, películas de culto en todo el mundo.
Por último, hay que mencionar a los países que por su situación apenas han producido algún trabajo animado y, cuando lo han hecho, ha sido bajo producción extranjera o de organismos internacionales. Es el caso de Black Dawn (1981), coproducción entre Estados Unidos y Haití, y las producciones para UNICEF, centradas en los distintos epígrafes de la Declaración de los Derechos del Niño, y entre los que encontramos la jamaicana realizada en un cursillo de animación y que nos mostraba el Artículo 19, Los niños tienen derecho a la protección contra toda forma de abuso, o la del autor de Barbados Guy O’Neal, sobre el Artículo 2, Todos los niños tienen derecho a vivir libres de cualquier discriminación.
El objetivo de esta retrospectiva, que no hubiera sido posible sin el apoyo y el patrocinio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Ministerio de Asuntos Exteriores del Gobierno de España (AECID), es ayudar al público a mirar de otra manera el cine de animación, abriendo su mirada de par en par, ventilando prejuicios y dejando abierta la ventana a nuevos aires e incluso vendavales.
Animadrid 2008
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Información General Animadrid
Espacios
Sede: Espacio Cultural MIRA
Camino de las Huertas, 42
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MIRA Teatro
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Casa de Cultura
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Entradas
- Proyecciones Sección Oficial: 3 €
- Proyecciones Secciones Informativas y Actividades Paralelas: entrada gratuita (hasta completar aforo)
- Galas de inauguración y clausura por invitación
Transporte Animadrid
Cómo llegar
Autobús propio del Festival (gratuito)
Salida desde Plaza de España (Cuesta de San Vicente. Frente a Plaza de España, 7).
Salidas cada hora en punto
Por carretera
M-40 Norte. Salida km. 45. Centro Comercial, Pozuelo
M-40 Sur. Salida km. 41. Majadahonda, A Coruña, Boadilla, Pozuelo, M-503
Autobuses públicos
Moncloa-Pozuelo (656 - 656A - 658)
Aluche-Pozuelo (561-562-564-815)
Chamartín-Pozuelo-Alcorcón (815)
Autobuses nocturnos
Moncloa-Pozuelo (N60)
Moncloa-Majadahonda (N61)
RENFE (a 7 min. desde Principe Pío)
Líneas de Cercanías C7a y C10
Fuente: Prensa Animadrid |