Skip to content

Aumentar el tamaño de la letra Disminuir el tamaño de la letra Restaurar al tamaño original
Usted está aquí:Arte en la Red arrow Artículos en archivo año 2007
Tierra, esa materia eterna Imprimir E-Mail
miércoles, 28 de febrero de 2007


Image
Se trata de una muestra de cincuenta y dos piezas de la obra de la ceramista escultora Noemí Márquez, que incluye todos los formatos que caracterizan su experiencia creativa, desde los más pequeños hasta sus esculturas monumentales de hasta tres metros de alto, especie de tótems elevados hacia el cielo que distinguen esta obra en el panorama cerámico venezolano e internacional.

A partir de este primero de marzo, la Sala Trasnocho Arte Contacto continua su agenda expositiva de este 2007, a las siete de la noche, con la muestra de Noemí Márquez titulada: Tierra, esa materia eterna. El público podrá admirar en esta ocasión piezas de pequeño, mediano y gran formato, modeladas a mano y quemadas a 1.280ºC, la temperatura extrema del gres. Se trata de un trabajo que mayoritariamente ha sido producido durante el año 2006 con miras a esta muestra.

El espectador que ha seguido de cerca la carrera de Noemí Márquez y aquel espectador que por vez primera se acerca a esta obra no podrán menos que sorprenderse con los resultados que nuestra artista extrae de la cerámica gracias no sólo a un manejo técnico maestro de los distintos formatos sino también debido al tratamiento cálido que ella ha sabido imprimirle a su materia con óxidos y signos que buscan evocar un pasado arcaico que, como un ave fénix, renace con esta propuesta.

En la presente exposición es posible recorrer algunas de las etapas de esta obra. Así veremos cómo de las esferas de pequeño formato, piezas que en sus formas redondas y tamaños aún evocan la vasija tradicional, la artista pasará a las formas pétreas que ya acceden al lugar de la escultura con un conjunto de obras que aún merodea el pequeño y el mediano formato. Le siguen a estos trabajos las obras que definitivamente coronaron la trayectoria de Noemí Márquez: un amplio grupo de piezas erguidas hasta los 2.5 o 3 metros de altura y que señalan las conquistas de un arte que parecía destinado estrictamente al formato íntimo.

Evolución y conquistas

Noemí Márquez (Valencia, Venezuela, 1933), realiza estudios en la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas de Caracas donde se gradúa en 1975 en Arte Puro, especialidad cerámica, teniendo como profesores a Sergio González y a la gran ceramista Reina Herrera, entre otros. Realiza cursos en cerámica avanzada en Skidmore College, Saratoga Springs, Estado de Nueva York y en Penland School of Crafts, Penland, Carolina del Norte. En Caracas participa en seminarios impartidos por los maestros Warren Mackenzie, Clarie Illian, Odile Culas, David Leach, Linda Christianson, Gerda Gruber, Michael Mason, Madola y Enrique Mestre entre otros.

A comienzos de los ochenta Márquez desarrolló un provechoso trabajo gremial que desembocó en la creación de la Asociación Venezolana de las Artes del Fuego, de la cual fue miembro fundador y su presidente en el período 1982-1884, lapso durante el cual aprovechó para invitar a nuestro país a importantes ceramistas que enriquecieron el panorama venezolano del área.

Desde sus contactos iniciales con esa materia eterna, por allá en los tempranos años setenta, Noemí Márquez no podía evitar que de sus manos salieran pájaros, jardines, erizos de mar, piedras: todo un admirable paisaje, en realidad muy abstracto, que parecía no entrar en la horma de una escuela donde rigurosamente el estudiante debía vérselas con el torno y su complejidad, a los cuales la artista oponía resistencia.

Tras cumplir esa etapa de formación, y luego de muchas búsquedas expresivas que ya mostraban inclinación por un formato menos íntimo, Márquez se inscribe en los cursos libres de cerámica de Penland School of Crafts, de Penland, en Carolina del Norte, y allí conoce al profesor Tom Suomalainen, quien le abre un horizonte definitivo y definitorio de su carrera artística. Ella misma lo ha declarado en estos términos: “Tom trabajaba la pieza no monumental pero sí ya un poco grande con una técnica de bandas sobrepuestas, que es como lo que hacen los niños, sólo que en vez de hacer rollitos son tiras que se aplanan y a las que se les van dando forma según la inspiración personal. Yo vi ahí mi camino, pensé que con ese método podía ir hacia el gran formato, lentamente, porque a las dimensiones actuales de mis obras (de hasta casi tres metros de alto) no se llega de un día para otro”. Se trató de un encuentro crucial porque le permitió a Noemí Márquez resolver técnicamente el obstáculo que tenía para abandonar el formato intimista y alcanzar una elevación en sus piezas que hasta entonces sólo había podido sugerir.

Lo que vino a continuación fue una etapa de desarrollo del formato, de su técnica y de su expresividad más plástica que le permitieron obtener unas piezas que evocaban venerables mehnires de piedra y a la vez penetrar en el ámbito de la escultura y conquistar un espacio propio. Fueron definitivas en esta dirección las muestras Formas pétreas (1980) celebrada en la Sala Mendoza y Noemí Márquez, Tributo a la tierra (1986) presentada en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas Sofía Ímber.

Ya en 1979 Noemí Márquez había obtenido el Premio Nacional de las Artes del Fuego en el VII Salón de las Artes del Fuego de Valencia, en el estado Carabobo, que reconocía su maestría cerámica, pero en 1982 tendrá un premio simbólico que le alegrará enormemente: el Accésit al Primer Premio, mención escultura, en el I Salón de Arte Nacional, celebrado en el Museo de Barquisimeto y, a continuación va a obtener el Segundo Premio, compartido con el escultor Manuel de la Fuente, en la I Bienal Nacional de Escultura que se realizó en el Museo de Arte Contemporáneo Francisco Narváez de Porlamar en Nueva Esparta. Como se ve, se trata de conquistas en el mismo terreno de la escultura y que desembocarán, en 1991, con la obtención del Primer Premio de Escultura “Andrés Pérez Mujica”, en el XLIX Salón de Artes Visuales Arturo Michelena de Valencia, en el estado Carabobo: todo un periplo que introdujo para siempre al barro en el ámbito de las consideraciones de la escultura como el soporte de un arte prometedor y con la misma dignidad de cualquier otra prima materia. Ella lo resume así: “En algo contribuí con mi cerámica porque creo haber logrado que se considerara al barro como un elemento a la par que la escultura”.

“Tienes un poco de polvo y lo conviertes en una pieza…”, dice Noemí Márquez, y continúa: “Yo hago escultura en cerámica pero mi formación es de ceramista. Nunca me he llamado a mí misma escultora porque yo soy ceramista, hago escultura en gres, porque siempre he trabajado a altas temperaturas, en cono 10, para ser más precisos”.

Con la exposición Tierra, esa materia eterna, el público venezolano tiene una gran oportunidad de admirar esta obra e intentar descubrir sus misterios que exceden, podríamos decir, el espacio expositivo que nuestra civilización ha destinado a la escultura para adentrarse en un espacio y un tiempo que (todo lo indica) no son los nuestros sino que pertenecen a un pasado remoto pródigo en piedras sagradas.

La cita es desde el primero de marzo en la Sala Trasnocho Arte Contacto de la Fundación Trasnocho Cultural, Centro Comercial Paseo Las Mercedes, Nivel Trasnocho, de martes a sábados 10:00 am a 9:00 pm y los domingos desde la 1:00 pm a las 9:00 pm. Esta exposición permanecerá abierta hasta el domingo 8 de abril.

Trasnocho Arte Contacto
Sala de Exposiciones y Tienda
Centro Comercial Paseo Las Mercedes, Nivel Trasnocho, Caracas, Venezuela.
Tel: (58+212) 993.2957

 

Arte en la Red

Boletín de Arte

Suscríbete para recibir las novedades en tu correo



Advertisement